El SNTE necesita cambiar (Primera parte)


 
Cartaz Lunes, 8 Octubre, 2018 12:00 PM

A principios de los años 70, en una asamblea estatal de secretarios generales, un representante del Comité Ejecutivo Nacional de ese tiempo, en un acalorado discurso mencionaba el apoyo que el SNTE daba a la política del entonces presidente de la república. Recuerdo una participación del Prof. David Martínez Cruz en la que, al pedir el uso de la palabra, dijo: “El SNTE con los presidentes Ávila Camacho fue creyente; con Miguel Alemán, progresista y corrupto; con Ruiz Cortines, austero; con López Mateos, de izquierda moderada; con Díaz Ordaz, represivo; con Echeverría, de tercer mundo. Y el próximo presidente no sabemos quién será o qué decida hacer, pero de seguro con otro discurso igual al que nos acaba de dar. Créame que también nos dirán que el SNTE va a estar de acuerdo con él”. Vaya, qué gran novedad nos trae Usted. Qué mejor manera de evidenciar que nuestro sindicato siempre ha tenido rectoría del Estado y, por lo tanto caciques dirigiéndonos, o más bien manipulándonos: Robles Martínez, Jonguitud Barrios, Elba Esther Gordillo y el actual, que ni siquiera eso pudo ser. Pero en fin, todos han sido puestos y eliminados cuando un presidente los ha considerado útiles o incómodos.

Esa es nuestra historia, sin un solo capítulo de democracia.

La misma CNTE, o a nivel local el SETE, no tienen nada de democráticos y cuentan con sus propios caciques y/o vicios en su gestión sindical, o yéndonos a casos más particulares: ¿cuántos maestros, incluso los que fueron en sus discursos e impugnaciones críticos permanentes de la falta de democracia, favoritismo, etcétera, al momento de tener un poder sindical o de directivo hacen lo que tanto combatieron? Los hechos indican que la gran mayoría de trabajadores de la educación, no ejercemos la democracia, ni siquiera en nuestras aulas.

Pero los tiempos han cambiado, el hartazgo del pueblo por la corrupción, inseguridad e impunidad acabaron con las fuerzas facciosas del PRIAN. Se le presenta a nuestro país la gran oportunidad de empezar a salir del gran abismo al que nos llevó el neoliberalismo adecuado para beneficio de políticos metidos a empresarios, corruptos, saqueadores y empresarios nacionales y extranjeros coludidos con políticos para aprovecharse de la corrupción desmedida y hacer negocios a costa del erario nacional.

Todo ello magnificado en este triste sexenio, ya que en lo que respecta a la reforma educativa, que más bien fue de carácter laboral y de agresión a los maestros, logró cristalizar una campaña que tenía tiempo gestándose por estos personajes con voceros, como Carlos Loret de Mola.

Al no estar de acuerdo y oponerse la Profa. Elba Esther Gordillo a esa indignante reforma educativa, fue encarcelada, para dejar un dirigente a modo. Ese fue Juan Díaz de la Torre, que no sólo apoyó la reforma en mención sino que también la promovió en todos los niveles, doblegándose, de la manera más servil, ante los viles intereses del presidente Peña Nieto y su camarilla. De la misma manera le hubieran encarcelado en el año 1989 al Prof. Jongitud Barrios si no renuncia a la Presidencia vitalicia del SNTE, obligado por el entonces presidente Salinas de Gortari.

El nuevo gobierno que tendremos a partir del primero de diciembre llegó por el hartazgo de los mexicanos. Lo cual no es garantía de que todo será mejor, los maestros deberíamos ser, ahora sí, verdaderos protagonistas, pero… ¿Aunque no hemos practicado la democracia a plenitud, estamos dispuestos a hacerlo? ¿Haremos uso consciente y efectivo de nuestros derechos plasmados en el convenio 98 de la OIT?

Aunque la gran mayoría hemos sido copartícipes o indiferentes ante la corrupción e impunidad en el gobierno y en nuestro sindicato. ¿Realmente queremos poner remedio?

Definitivamente no tenemos entre nosotros algún iluminado que haya estado ajeno a los aciertos y grandes errores que hemos cometido. Pero, si nos lo proponemos, somos una gran mayoría con capacidad de autocrítica y con visión de contribuir al proyecto del país que queremos, y por ello debemos empezar por sanear nuestra casa, el SNTE.

De mi parte expongo algo que considero básico:

* Que se vaya Juan Díaz de la Torre y todos los que defendieron sus traiciones al magisterio.

* Hagamos foros de propuestas, no sólo de educación, sino también de Nación.

* Voto universal en la elección de nuestras dirigencias nacionales y seccionales con la posibilidad de revocación de mandato.

* Transparencia en el manejo de los recursos económicos, con acceso de esa información a todo trabajador de la educación.

Estas breves inquietudes que expongo y creo firmemente que compartimos varios, como es seguro que muchos ya tienen las propias, porque sabemos que vivimos un gran momento histórico, en el que debemos actuar. ¡Compañeros, busquemos los espacios y accionemos!

 

Prof. Ángel E. Maldonado R.

Tijuana, B.C.

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