El asesinato del Padre Arturo Orta

Foto: Jorge Dueñes / Foto: Cortesía.- El padre fue recordado en misa de cuerpo presente.
 
Edición Impresa Lunes, 22 Octubre, 2018 01:00 PM

Tanto la Arquidiócesis de Tijuana como la Procuraduría General de Justicia del Estado, mantuvieron en sigilo la información del homicidio del sacerdote Ícmar Arturo Orta, quien recibió dos disparos en la cabeza mientras conducía su automóvil Grand Marquis cerca de la media noche en Playas de Rosarito. Por parte de la Iglesia no vino una exigencia de justicia, sólo el pésame hacia sus feligreses. En el vehículo fueron encontrados objetos de mujer

Vestido con un saco color plomo, camisa sin alzacuellos y pantalón oscuro, el sacerdote Ícmar Arturo Orta conducía su automóvil Grand Marquis 2010 en Playas de Rosarito, cuando alrededor de las 11:35 pm del viernes 12 de octubre, una camioneta se le emparejó en el camino.

Era una Yukon gris, desde donde le dispararon. El primer impacto pegó en el marco delantero de la puerta del conductor y apenas alcanzó a rozar la cabeza del religioso, razón por la cual éste aceleró.

Sin embargo, dos impactos más atravesaron la ventana de su lado y se albergaron en su cabeza. Las heridas lo hicieron salir del camino pavimentado hacia el costado, un desnivel en estado de terracería, hasta impactarse contra un talud.

Foto: Cortesía

Minutos después, a las 11:39 pm, una llamada al 911 advirtió de ocho detonaciones de arma de fuego y el conductor de un automóvil herido en el Circuito Alegre esquina con Calle Rosarito de la colonia Rancho Chula Vista.

En el reporte también se indicó que la camioneta Yukon escapó a gran velocidad hacia la colonia Crostwaithe. Ambas demarcaciones se encuentran a un costado de la Carretera Escénica hacia Ensenada.

Cuando policías municipales arribaron a la colonia, una de las más inseguras en el municipio, se encontraron con el vehículo todavía encendido y a la víctima desvanecida sobre su costado izquierdo.

Paramédicos declararon sin vida al hombre identificado en ese momento como Arturo Orta, mientras policías implementaron sin éxito un operativo para dar con el vehículo reportado.

En el lugar, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) localizó sólo un casquillo calibre 9 milímetros con la leyenda “Águila” marcada.

Las pertenencias del párroco se encontraban dentro del automóvil: su cartera, llaves y teléfono celular, pero también un saco morado de mujer y una bolsa negra con productos de belleza e higiene personal, según dieron a conocer investigadores relacionados con el caso.

Esta información le fue comunicada a la Arquidiócesis de Tijuana, la cual no se pronunció respecto al asesinato del sacerdote, sino hasta después de que vecinos y feligreses que conocían al Padre Ícmar Arturo, pidieran ayuda a través de redes sociales para dar con el paradero de éste y después confirmaran su muerte.

 

UNA ARQUIDIÓCESIS RESERVADA

Transcurrieron más de 24 horas entre la última vez que el sacerdote fue visto, el jueves 12 de octubre a las 7:00 pm, hasta que ante la PGJE se reportó como desaparecido durante el sábado 14 de octubre.

El mismo día, la PGJE  informó a la Arquidiócesis, encabezada por el Arzobispo Francisco Moreno Barrón, del homicidio del sacerdote, luego que detectives de la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales (SIE), específicamente del Centro de Apoyo a Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA), identificaron el vehículo Grand Marquis del Padre Orta en el asesinato cometido en Rosarito.

Sin embargo, la información se manejó con sigilo. Fue hasta la tarde del domingo 15 de octubre que la Arquidiócesis emitió dos mensajes, uno dirigido al sacerdocio y otro a la comunidad católica, para confirmar el deceso de Ícmar Arturo Orta.

El Arzobispo Francisco Moreno Barrón lamentó el fallecimiento y extendió sus condolencias a la comunidad de la iglesia San Luis Rey de Francia en la colonia Obrera de Tijuana, de la cual Orta estaba a cargo desde abril de 2016.

El líder de la Iglesia Católica en Tijuana también informó en ese momento que “se están realizando las investigaciones para saber las causas de su muerte”, y a los feligreses de la parroquia expresó: “Sé que la muerte del Padre Arturo es una pérdida muy grande para nuestra Arquidiócesis, pero sobre todo es una aflicción muy grande para ustedes, que fueron su comunidad parroquial, para ustedes que siguen siendo su comunidad parroquial, porque él seguirá vivo en medio de ustedes. Ustedes los van a mantener vivo en su mente y en su corazón”.

Luego que la PGJE confirmara que el sacerdote falleció por disparos de arma de fuego y comentara las circunstancias del hallazgo de su cuerpo, entonces la Arquidiócesis se limitó a confirmar los hechos.

“En relación con la muerte del padre Ícmar Arturo Orta, ratifico lo que fue publicado en el boletín que emitió la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) el domingo 14 del presente: lamentablemente, el padre Ícmar Arturo fue asesinado por disparo de arma de fuego en el municipio de Playas de Rosarito, el viernes 12 de octubre, mientras conducía su vehículo”,

Arzobispo no descarta acompañante del sacerdote, pero pide no hacer juicios morales

Foto: Jorge Dueñes.- El Arzobispo Moreno Barrón

Respecto a la presencia de una mujer al momento en que el Padre Ícmar Arturo Orta fue asesinado, el Arzobispo de Tijuana, Francisco Moreno Barrón, señaló: “Es uno de los caminos o hipótesis que tiene que atender la autoridad civil. Más que yo, ellos tendrán que darles a ustedes, si es el caso, esta información”.

Sin embargo, “no es algo que esté definido, comprobado, que tenga ya una claridad. Lo importante es descubrir qué hay en el fondo, no vamos a valernos de un hecho que sucedió para enjuiciar moralmente a nadie”, advirtió.

Una semana después del homicidio, el jueves 18 de octubre, el Arzobispo ofreció una conferencia de prensa minutos antes de que se realizara la misa de cuerpo presente en el Seminario Mayor de Tijuana, para enviar un mensaje respecto a la pérdida del sacerdote, pero también para responder preguntas de los medios de comunicación.

Respecto a los cuestionamientos de si el religioso se encontraba con una mujer debido al bolso y saco que se localizaron en el automóvil, insistió: “Necesitamos ser muy respetuosos, no al precio de ocultar la verdad, sino con el tacto para todos los familiares, la gente de su parroquia, la gente de fe”.

Moreno Barrón detalló que la Arquidiócesis desconocía que Orta se había trasladado desde su parroquia, San Luis Rey de Francia, en la colonia Obrera de Tijuana, hasta Playas de Rosarito.

Fue el viernes 12 de octubre que notaron su desaparición cuando el sacerdote no acudió a la reunión de decanato, la cual congrega a los párrocos de iglesias cercanas.

“El Padre decano le envió un mensaje y no se lo contestó, después yo traté de comunicarme y tampoco obtuve respuesta. Entonces nos preocupamos y dimos a conocer esto a las autoridades, pero desconocíamos que estaba ahí (en Playas de Rosarito)”, manifestó.

El jefe de la Iglesia Católica en Tijuana, agregó que mantiene comunicación directa con el gobernador Francisco Vega de Lamadrid y con las autoridades investigadoras, a quienes ha pedido “no descuidar ninguna línea de investigación”.

“A nosotros, la Arquidiócesis de Tijuana y su servidor, no nos corresponde hacer investigaciones ni hacer justicia. Son las autoridades competentes quienes tienen que hacer las investigaciones, por eso hago un llamado a las autoridades para que esclarezcan este crimen y a que, aplicando la Ley, hagan justicia”, reiteró.

Sobre el o los homicidas del Padre Orta, afirmó: “Para que el perdón sea recibido, se necesita que estas personas se arrepientan de corazón de lo que hicieron, a quienes perpetraron este crimen, les hago un llamado: tomen conciencia de la gravedad de su delito”.

Abundó: “La Iglesia, en nombre de Cristo, está dispuesta en lo que a ella le compete a dar el perdón, pero el dar el perdón no quiere decir que esto interrumpa una investigación y una aplicación de la justicia que se tiene que hacer cuando se trata de delitos”.

El titular de la Arquidiócesis de Tijuana abordó la situación de inseguridad que se vive en Baja California, donde en lo que va del año se han registrado 2 mil 464 homicidios, y consideró, no se trata de una sociedad totalmente corrompida, sino de “grupos, personas que atentan contra la paz y la seguridad, y dañan a toda la comunidad. Es una tarea de todos”.

Por ello, la Iglesia hace un llamado a las autoridades para que investigue todos los homicidios que se cometen, “no sólo a este caso por tratarse de un sacerdote, sino a tantos otros casos de la gente que no tiene voz, influencias ni manera de buscar apoyo directo en las autoridades”.

suscribió el Arzobispo de Tijuana.

El lunes 15 de octubre, una familiar del padre y uno de sus compañeros sacerdotes, se trasladaron a las instalaciones del Servicio Médico Forense para reconocer el cuerpo.

 

LO QUE SE SABE DEL PADRE ORTA

El religioso Ícmar Arturo tenía 50 años al momento de su fallecimiento. Nacido en Saucillio, Coahuila, creció desde niño en Tijuana. Tenía 19 años como sacerdote, durante los cuales estuvo a cargo de las parroquias San Pedro Apóstol de Ensenada, San Juan Bautista y San Luis Rey de Francia, estas dos en Tijuana.

El miércoles 16 de octubre, el Seminario Mayor recibió su cuerpo para una velación de 13 horas.

Una feligresa de su parroquia, Elvira Rincón, declaró: “Es muy doloroso lo que pasó, muy triste para nosotros los católicos. Era una gran persona, muy educada, muy seria, muy preparada. Lo queremos muchísimo, estamos en oración pidiendo por él. Yo sé que Diosito ya lo tiene con él”.

Por su parte, la PGJE informó que se encuentran realizando entrevistas con miembros del círculo más cercano del Padre para conocer cuál era su rutina, si era común que saliera de noche, qué lugares frecuentaba y con quién se reunía.

Otro investigador relacionado con el caso, destacó que en el vehículo se encontró una huella en la puerta del acompañante, así como manchas de sangre, por lo que se pudo saber quién estaba con él.

De igual forma, se están revisando las cámaras de vigilancia, sobre todo las ubicadas entre los límites de Tijuana y Playas de Rosarito, para determinar en qué momento el sacerdote a la ciudad y si desde ese momento se encontraba acompañado de alguien.

“Cualquier dato o línea de investigación, la estamos siguiendo, para determinar la existencia de algunas personas, imágenes, relación del entorno, todo en general”, confío una fuente.

Por su parte, Rosa Blanca Martínez, otra de las feligresas que aceptó hablar sobre el sacerdote Ícmar Arturo, comentó: “Nos da tristeza porque era un gran sacerdote, todos estamos expuestos, es lo que ha pasado toda la vida, la cuestión de que el Hombre pueda volver a Dios”.

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