Delirium Pollum, pantomima, Andrea Christiansen, CECUT, Pimpolina

Foto: Cortesía Pilar Pala/"Me interesa desarrollar un humor que por un lado esté siempre unido a la poesía y a la ternura, y por el otro haga una reflexión creativa de la realidad"
 
Espectáculoz Lunes, 1 Octubre, 2018 12:00 PM

Creado y protagonizado por la artista argentina Andrea Christiansen, el espectáculo de pantomima que explora el imaginario  femenino se presentará en el Centro Cultural Tijuana el 2 y 3 de octubre

Para Andrea Christiansen, la exigencia de trabajar sin palabras en “Delirium Pollum” es muy fuerte a nivel personal y colectivo, porque el público está acostumbrado a que le hablen y expliquen todo, cuando ella hace lo contrario con la pantomima.

“Yo no explico nada, pero lo transmito, y lo bonito es que el público lo ha entendido y su respuesta ha sido hermosa”, expuso vía telefónica a ZETA, quien regresa a la ciudad para presentarse en el  Centro Cultural Tijuana (CECUT) el 2 y 3 de octubre.

“Es un reto muy fuerte comunicarte sin palabras en una sociedad donde todo gira en torno a las palabras y ahora con las computadoras, a la imagen, pero en general la imagen que se maneja en internet no tiene mucho que ver con lo poético, y yo trabajo con la imagen desde la metáfora para que siempre haya un significado por detrás; no es la imagen por la imagen misma, es la imagen que realmente toca y  provoca algo en el espectador”, añadió.

Dirigido por el artista canadiense Gervais Gaudreault, el espectáculo cuyo título del latín significa “Delirio de Pollo”, es un show de pantomima y humor que creó la propia Christiansen para protagonizarlo como Pimpolina, su personaje clown.

“Trata un poco sobre llamarnos la atención sobre las cosas más simples de la vida, en este caso (a través) de una mujer que está haciendo las tareas domésticas de una casa, sólo que su imaginación la lleva a hacerlas de una manera inusitada y va abordando diferentes universos, diferentes mundos que tienen que ver con el imaginario”, detalló.

Por su permanente interés en abordar la técnica del clown desde el lado ingenioso y de libertad, en la puesta en escena sólo utiliza utensilios comunes para proponer una actitud creativa ante la realidad cotidiana, ya que cree que eso enriquece las opciones que uno tiene frente a la cosas, “al ser (un espectáculo) en vivo es muy visual, pero al mismo tiempo estás muy presente en las emociones. Lo emotivo es muy importante también, que es el contacto con el espectador y a través de las emociones se va proponiendo y viviendo el personaje. Hay toda una línea de humor como las famosas carcajadas de los cómicos, pero a mí siempre me gusta ir un poquito más allá, que no sea solamente el ‘ja, ja, ja, que haya una reflexión detrás de esa risa”.

Segura de que con “Delirium Pollum” consigue ese objetivo, la artista que ha recorrido casi veinte ciudades del país con dicha propuesta, viaja a través de su propia imaginación con la figura de Pimpolina, su entrañable alter ego, de la cual explicó: “Es una payasa mimo, en el escenario no uso texto hablado, uso lenguaje de pantomima y de expresión corporal ligado a las técnicas de clown y el teatro de objeto. Pimpolina es un personaje muy tierno, a veces pícaro y actualmente ya está cumpliendo 40 años. Sí, ya son 40 años de que empecé con este personaje que nunca imaginé que fuera a hacerlo tanto tiempo, ni que fuera a dedicarle toda mi carrera. Es una payasa ingenua, tierna y a veces muy ingeniosa”.

¿Cómo te ha complementado ella artísticamente?

“Hemos crecido y madurado juntas, empecé a hacer este personaje muy jovencita y desde la primera vez que salió al escenario la respuesta del público fue hermosísima, como que tuvo un contacto muy directo y bueno. Esa respuesta de alguna manera me obligó a continuar con el personaje. Nunca me imaginé que lo iba a seguir haciendo toda la vida.

Foto: Cortesía

“Algo muy característico del trabajo del clown, o del payaso, es que a medida de que uno va madurando o creciendo eso afecta de manera central tu trabajo en el escenario. A estas alturas, a 40 años de hacer a Pimpolina sí te podría decir que es un personaje que ha influido totalmente en lo que ha sido mi vida y mi maduración como persona, sobre todo en este planteo del clown como libertad y rebeldía, algo que todo el tiempo también se permea en mi vida personal: la búsqueda de la libertad y siempre una cuota de rebeldía que me parece muy importante en este mundo”.

¿Qué tanto cambió la percepción del clown en estos años?

“Afortunadamente en México ha habido como una explosión en los último años, hay muchas más payasas y por momentos pareciera que está de moda el clown, lo cual es muy bueno porque genera más discusión y apoyo. Ya hay un encuentro de clown en el DF y desde hace cinco años organizo el Festival Internacional de la Risa, que es un festival de clown, entonces sí, hay mucha más difusión de este género. Cuando empecé realmente no había mucha gente que se dedicara al clown, ni al payaso, de hecho si decía que era payasa todos me miraban y se echaban a reír, les tenía que aclarar inmediatamente que no era payaso de fiesta infantil o de semáforo, que era otro tipo de trabajo más orientado a lo artístico y la construcción escénica, pero ha sido un esfuerzo importante lograr un estilo distinguido de humor”.

¿De qué forma describes tu humor?

“Si bien está el objetivo de hacer reír al espectador, también está el objetivo de hacerlo pensar, ese es el humor que a mí me interesa, creo que el humor y la risa siempre nos están revelando algo sobre la realidad que no habíamos pensado antes, entonces me interesa desarrollar un humor que por un lado esté siempre unido a la poesía y la ternura, y por el otro, haga una reflexión creativa de la realidad. Conectar mi trabajo con la metáfora y mi trabajo poético de hacer una metáfora sobre la realidad y la pantomima es un terreno muy fértil para crearlo, porque invade lo poético”.

Después de su paso por Tijuana, “Delirium Pollum” seguirá en recorrido por el país hasta el cierre de año, mientras que en enero, Andrea Christiansen celebrará el 40 Aniversario de Pimpolina y posteriormente volverá a montar el espectáculo “Los Sueños de Pimpolina”, en el que aborda temas como el autoritarismo y la violencia de género.

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