Crece prostitución en redes

Fotos: Internet
 
Edición Impresa Lunes, 1 Octubre, 2018 01:00 PM

Avances tecnológicos han permitido la expansión del comercio sexual a través de llamadas a teléfono celular y páginas de internet. Redes de prostitución gozan de movilidad y protección de autoridades. Mientras la red de proxenetas de Zona Divas fue desmantelada con éxito, otras mafias como Mileróticos.com aún tienen portales web en diversos estados

 

Aunque no existen cifras precisas sobre el fenómeno, se estima que en México, por lo menos medio millón de personas son víctimas de trata, en la variante de explotación sexual, a través del llamado oficio más antiguo del mundo, que con el paso del tiempo ha cambiado su forma de operar, respaldándose en los avances tecnológicos.

La prostitución sigue como un lucrativo negocio, sobre todo para los lenones que se benefician del comercio carnal, aprovechando la captación de clientes deseosos de sexo y la movilidad que los grupos de hombres y mujeres que rentan su cuerpo tienen gracias a la telefonía celular, internet y redes sociales.

Aún no se acaba con el meretricio a la antigüita, en las esquinas, las zonas rojas o de tolerancia, la fichada en los bares y la entrega en mano de tarjetas de presentación con fotografías “reales” de quienes ofrecen desde compañía o caricias, hasta sexo oral o “servicio completo”.

Sin embargo, lo de hoy es la búsqueda en la red de redes, donde existen páginas completas con fotografías de mujeres y varones que ofertan un rato de placer de acuerdo a las necesidades económicas o las fantasías de desesperados e inquietos sexoconsumidores de ambos géneros y transgénero.

Un telefonema, un mensaje de WhatsApp, una conversación por Messenger o chat por internet, bastan para conectar a un adicto a la prostitución con el o la que habrá de ser su sparring sexual a cualquier hora del día. Por desgracia, dentro de la cifra de 500 mil víctimas de trata de personas en este ámbito, se calcula que unos 70 mil son menores de 18 años de edad.

Los nuevos esquemas tecnológicos han facilitado el surgimiento de nuevas redes de prostitución, e incluso fomentado la iniciación de personas de manera espontánea en sus cuentas de Facebook o en páginas web de búsqueda de pareja, donde conocen a personas de mediana o avanzada edad que sufragan sus gastos a cambio de compañía o favores sexuales. Desde siempre se advertía la presencia de hombres mayores buscando relacionarse con jovencitas, y hoy mujeres maduras también buscan a varones muy jóvenes.

 

FÁCIL INVOLUCRARSE

María Elena nunca se prostituyó, por lo menos no sexualmente. Siempre aparentó una edad superior a la que realmente tenía. Por eso jóvenes meretrices la describían como una “señora mayor”, a pesar de tener 37 años de edad. En 2015, urgida por los apremios económicos en casa, se vio en la necesidad de buscar un empleo y lo encontró en una casa de citas en Acapulco, Guerrero, adonde ingresó como afanadora y cocinera.

“Doña Nena”, como le conocieron las “muchachas”, asegura que no sabía que se trataba de un negocio de prostitución, sino hasta después de sus primeras semanas en que hacía de comer y el aseo a las habitaciones de las chicas. Con el tiempo se le agregaron funciones como contestar el teléfono y hacer las citas. Ya entrados en confianza, los dueños del burdel le encargaron ser la tesorera del dinero ilícito.

Hoy existen indicios de que la mujer, junto con otras personas, alojaba dentro de una finca a por lo menos doce de las víctimas de trata y explotación sexual, aunque para ella sólo se trataba de un trabajo cualquiera. Es procesada penalmente al comprobarse que las chicas laboraban como sexoservidoras y eran enviadas a varios domicilios para atender clientes.

Además de dejar el 50 por ciento del dinero recabado con el comercio sexual, las chicas tenían que pagar a Elena de 50 a 60 pesos por cada comida y 100 pesos semanales por el aseo de sus habitaciones cada una. La ahora encausada se encargaba de recibir a las jóvenes enganchadas, pedirles que se cambiaran de ropa e indicarles lo que debían hacer.

El señalamiento de las trabajadoras sexuales la hundió. “Doña Nena” respondía vía telefónica a los clientes y determinaba que una terna de las jovencitas acudiera adonde el solicitante la requería para que eligiera a una de ellas. Las no elegidas regresaban con el taxista que las llevaba y con el dinero cobrado por el “trabajo” de su compañera que se había quedado en algún hotel. El dinero era dejado en una libreta con la anotación correspondiente, o se lo daban a Elena para que lo guardara.

La red, que tenía varias casas similares, se promocionaba a través de una página de internet denominada Mileroticos.com, en cuyo contenido aparecían infinidad de fotografías y datos de contacto de chicas, clasificadas por regiones o estados de la República. Las fotos se las tomaban a las víctimas con sus teléfonos celulares.

Datos de la explotación sexual

– Incentiva el secuestro de personas

– Ocasiona problemas de salud en la población

– Genera abuso en menores de edad

– 500 mil personas son explotadas sexualmente

– 93% de las víctimas son mujeres

– 26% de las víctimas son menores de edad

“ALTO CRITERIO”

Miles de personas, principalmente mujeres, son enganchadas para traficar con sus cuerpos. Algunas son atraídas con engañosos anuncios que ofrecen empleos como “mesera”, “camarera” o algún otro. Sin embargo, algunas más son reclutadas directamente a sabiendas que el anhelado trabajo es como sexoservidora, con todos los riesgos que ello implica, pero anteponiendo -en la mayoría de los casos- su necesidad económica.

Margarita o “Violet” -su nombre de prostituta- fue atraída por un aviso de ocasión en internet solicitando

“chicas con alto criterio”. Ofrecían un sueldo de 3 mil a 5 mil pesos semanales. Se enteró de que el trabajo era de escort o masajista y que debía tener sexo con los clientes a cambio de dinero. Desde Michoacán se trasladó a Guerrero sin dudarlo.

Fue recibida en unos departamentos donde había una alberca y le alojaron junto con otras dos mujeres, una de ellas embarazada. Allí le explicaron que el servicio funcionaba a través de llamadas telefónicas que ellas mismas contestarían y un taxista las llevaría al sitio requerido por el cliente. La tarifa de la labor sexual iba desde los 600, 800 y hasta mil pesos la hora, dependiendo del presupuesto y perversiones a satisfacer del pagador; mil 500 pesos las dos horas.

La constante de este tipo de empresas clandestinas, consiste en cambiar de domicilio para no ser descubiertas, por lo que las víctimas de la explotación sexual no se adaptan plenamente a un solo lugar. Tampoco las -vulgarmente llamadas- golfas llegan a conocer a los verdaderos patrones, únicamente a intermediarios, quienes realmente operan el negocio.

El dinero para la paga les es remitido los domingos por la madrugada. Se les deja el efectivo a cada una de las sexoservidoras en un sobre amarillo en una mesa del comedor. De ahí deberán pagar su estancia, aseo y alimentos a la persona que les atiende. Además, liquidarán el costo de los servicios de taxi que reciben.

 

ZONA DIVAS

La historia reciente más conocida es la de Zona Divas, en el Estado de México, una red internacional de prostitución que traía a México a mujeres de diversos países para explotarlas sexualmente y obtener un lucro indebido. Aunque fue denunciada de manera anónima en junio de 2015, todavía en este año hubo acciones para concluir su desmantelamiento por parte de la Policía Federal.

Además de la denuncia, se contó con agentes masculinos y femeninos de la corporación infiltrados en hoteles de la zona de la Condesa, entre ellos el hotel Gran Vía, donde se advirtió que personal de las hosterías estaba involucrado con la organización criminal, pues llevaban dinero de dádivas que complementaban sus ingresos. Se detectó a mujeres con acento extranjero en habitaciones y pasillos, a quienes el propietario autorizaba quedarse en el lugar, pues le atraían clientela.

Estaban implicados el gerente, la contadora y tres recepcionistas, entre otros que conseguían a mujeres que proporcionaban servicios sexuales a los clientes, a quienes mostraban fotografías de chicas desde un celular y ellos hacían su solicitud. Así, entre febrero y abril de 2017 se logró rescatar a 18 sexoservidoras prácticamente esclavizadas, entre ellas venezolanas, colombianas y paraguayas, quienes aportaron importantes datos a la carpeta de investigación.

En abril de 2018 fue detenida la administradora del portal Zona Divas, Evelyn “N”, de 34 años, quien hacía firmar ventajosos contratos a las víctimas, aprovechando su estatus migratorio, además de cobrar 8 mil pesos -obligatorios- a cada una por anunciarse. Fue consignada por el delito de trata de personas y espera proceso en el penal femenil de Santa Martha Acatitla.

A raíz de ese escándalo, la página Zona Divas informó en un breve comunicado que, como “empresa socialmente responsable” y en cooperación con las autoridades, decidió suspender actividades. Dicho portal de internet es señalado por anunciar los servicios de escorts, acompañantes y modelos principalmente extranjeras con fines de explotación sexual. El sitio se ha visto involucrado en el asesinato de por lo menos cinco mujeres que han sido encontradas en distintos cuartos de hoteles de la Ciudad de México.

En julio reciente fue detenida y vinculada a proceso por el delito de trata de personas, la ciudadana paraguaya Graciela “N”, señalada como reclutadora de esa página web. Luego, en agosto, fue atrapado Guillermo “N”, a quien se acusa de ser uno de los operadores de la misma banda de lenones. Y finalmente, en los últimos días el mismo mes, la Policía Federal capturó a Armando “N”, fotógrafo que presuntamente obligaba a las víctimas a tomarse imágenes desnudas o en lencería mientras estaban privadas de su libertad. Asimismo, está acusado de abusar de algunas de ellas durante las sesiones fotográficas.

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