Aumenta violencia de género en Mexicali

Foto: Eduardo Villa.- El inmueble donde fue localizado el cuerpo de Delia Isabel
 
Edición Impresa Lunes, 1 Octubre, 2018 01:00 PM

Mayor crueldad en asesinatos a mujeres, incremento en violaciones y abusos sexuales -según cifras de la SSPE-, además de números elevados en casos de violencia intrafamiliar, confirman que las agresiones por razón de género no son una casualidad, sino que las condiciones son ideales para que estas tragedias ocurran. En 2018 se han cometido 12 asesinatos de mujeres, pero sólo tres se han tipificado como feminicidios, informó la Fiscalía

 

El asesinato de dos mujeres en cuestión de horas en Mexicali, que se convertirían en las víctimas 11 y 12 de este año, encendió las alarmas de la ciudadanía y la autoridad, quienes mantienen fresco el recuerdo que 2017 fue el año más violento hacia la mujer, con 17 decesos violentos en la localidad.

De los 12 ocurridos hasta septiembre, en la mitad de los casos hay alguna persona detenida y tres son considerados formalmente feminicidios. El 70 por ciento tiene como móvil una situación de pareja.

Aunque datos duros arrojan que 2018 registra menos asesinatos de mujeres, el director del Servicio Médico Forense (Semefo), César Raúl González Vaca, detectó mayor saña hacia las víctimas, lo cual es un hecho relevante, aunque no pueda plasmarse en números.

Sólo en los últimos dos casos, de María Luisa y Karina, juntas recibieron en total 77 lesiones producidas por arma blanca -como sucede en la mayoría de los feminicidios-. Sin embargo, hay casos como el de Delia Isabel Verdugo Machado, de 32 años, cuyo cadáver fue presuntamente mutilado por un joven llamado Carlos Javier Arriola, diez años menor que ella, con quien sostenía un encuentro sexual; el ataque fue premeditado y las heridas en el cuerpo de la víctima evidenciaban conocimientos básicos de medicina, pues los cortes fueron finos y en zonas blandas. Además, la cabeza de la fémina fue guardada en un refrigerador durante varios días.

Foto: Cortesía.- La joven Karina López Campos

Aunque no existe relación directa en ninguno de estos casos, hay patrones sociales y de conducta que reflejan un escenario peligroso para la mujer en Mexicali. Según datos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), de 2017 a 2018, las denuncias de violación incrementaron 21% y el abuso sexual un 11%, sin contar a las víctimas menores de edad que se ubican en otro apartado. A nivel estatal, Baja California ronda el quinto lugar nacional en este tipo de agresiones.

Además de ello, cifras del Instituto para la Mujer en Baja California (Inmujer) establecen que sólo en Mexicali y Tijuana se cuenta con más de 4 mil denuncias de mujeres por ser víctimas de violencia intrafamiliar. Si se agrega el último factor como lo es el consumo de alcohol y drogas, se tiene un caldo de cultivo para crímenes de esta naturaleza.

El Instituto atiende entre 30 y 40 casos diarios para atención en Mexicali, pero otras instancias como Desarrollo Integral para la Familia (DIF) y Unidad de Violencia Intrafamiliar (UVI) cuentan con cifras propias.

 

LA VIOLENCIA DOMÉSTICA

El reporte más común en los números de emergencia en Mexicali -y en todo Baja California- es la violencia intrafamiliar. La UVI, dependiente de la Policía Municipal, no se da abasto, pues de enero a agosto se han registrado 24 mil 437 intervenciones por este tipo de casos, de los cuales el 89% tendría a la pareja como víctima.

En contraste, la directora de Inmujer, Mónica Bedoya, indicó que sólo se cuenta con mil 865 denuncias por este delito, según lo recabado por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), es decir, menos del 10% terminan en un proceso judicial, pese a que se emite orientación al respecto. La cifra va en aumento, pues las atenciones de enero a agosto de 2017 fueron de 23 mil 760.

Por su parte, el director de la Policía Municipal, Alonso Ulises Méndez, comentó que el 80% de los agresores en temas de UVI, padece alguna adicción o se encuentran en estado inconveniente, ya sea por drogas o alcohol.

Bedoya Serna aseveró que en cierta medida es positivo que las denuncias vayan en aumento, pues las agresiones ocurren, pero ahora son más visibles porque las mujeres se atreven a denunciar, lo que ha logrado delimitar zonas específicas en toda la entidad donde ocurre violencia hacia la mujer.

En Mexicali, el 50% de los registros de violencia intrafamiliar se encuentran en la zona denominada “Los Pueblas”, un conjunto de fraccionamientos al Oriente de la ciudad, cuyo apodo se debe a que dichas comunidades llevan esa entidad en su nombre -Valle de Puebla, Ángeles de Puebla, Rincones de Puebla-.

La situación es tal, que los albergues con que cuenta gobierno y asociaciones civiles, están a reventar en todo momento, según comentó la misma funcionaria, quien agregó que es necesaria la construcción de otro inmueble en Tijuana para recibir a mujeres víctimas, pues cuando son enviadas a estos sitios es por una cuestión urgente ante un posible riesgo de muerte.

Foto: Eduardo Villa.- Luis Andrés, el hombre acusado de matar a su novia con la botella quebrada

A su vez, la PGJE documentó que, si bien no se puede establecer que todos los asesinatos de mujeres sean feminicidios -e incluso que el responsable siempre sea la pareja sentimental-, por lo menos en el 70% de los casos, policías ministeriales obtienen testimonios de vecinos que afirman, la occisa fue víctima de violencia intrafamiliar, pues escuchaban gritos.

 

LA VIOLENCIA SEXUAL

Más de 10 mil denuncias por agresiones sexuales que van desde abuso y hostigamiento a violación, se han registrado durante la actual administración estatal y la tendencia cada año se mantiene o incrementa, según las cifras oficiales.

En los últimos años, la entidad no baja del sexto lugar a nivel nacional en temas de violencia sexual, cuyos principales agresores son justamente personas allegadas a las víctimas.

En Mexicali, las estimaciones son similares. De hecho, de 2017 a 2018 se registraron incrementos del 21 y 11% en violaciones y abuso sexual, respectivamente, en el periodo de enero a septiembre. En números sería de 113 a 142, y 284 a 318.

La agresión sexual es uno de los puntos más graves del “violentómetro”, una herramienta diseñada por psicólogos para determinar en qué situación de emergencia se encuentra una mujer afectada. Se encuentra sólo por debajo de la mutilación y el feminicidio.

 

TODO HOMBRE ES POTENCIAL AGRESOR: PSICÓLOGO

Aunque hay ciertas características que pudieran identificarse en un hombre violento, para el jefe de Desarrollo Humano de Inmujer, Alan Tamai Choo, por una cuestión cultural, todos los hombres en México son potenciales agresores.

Desde la educación en el hogar, a hombres y mujeres se les atribuyen ciertas características en su crianza que los vuelven machistas, por lo que considera, no se trata de un tema de valores, sino de enseñanza básica en la familia.

Sin embargo, existen patrones de conducta que se han identificado en los varones con tendencias violentas hacia la mujer, como son los celos -en cualquiera de sus niveles-, el no responsabilizarse por los actos, la manipulación e impulsividad. Este comportamiento tiende a caracterizar a los agresores que, en cualquier momento, pueden convertirse en feminicidas.

El psicólogo especializado en hombres agresores, estableció que el 90% de los casos que reciben tienen un origen en la violencia de género. Es decir, ver menos a la mujer y por eso agredirla, ya sea para obligarla a hacer algo que no quiere o para obtener sus servicios, sea cual sea.

Agregó que 6 de cada 10 mujeres que reciben en Inmujer no identifican que son víctimas de violencia, o incluso justifican las ofensas de las que son víctimas.

El machismo es tan arraigado que a veces resulta imperceptible, pero considera que es el origen de prácticamente todas las muertes violentas de hombres en la localidad, pues con frecuencia es la única forma en que una persona del sexo masculino sabe expresar sus emociones.

Es por ello que muchos homicidios se dan por infidelidades, pugnas por celos, o bien, motivaciones de expresión masculina como pelearse porque “alguien te observó de una forma incómoda, porque miró a su pareja, e incluso por consumir alcohol a niveles peligrosos, ocasionando posteriormente accidentes”, afirmó el especialista.

Por esa razón, cuando se atiende a un hombre agresor éste debe alejarse de dos cosas: del alcohol o estupefacientes, y de las amistades que refuercen las conductas negativas.

 

EL RECUENTO DE LOS DAÑOS

La noche del 17 de septiembre, Karina López Campos de 25 años, quedó de verse con su novio Luis Andrés -tres años menor que ella- para sostener un encuentro amoroso en el motel Mediterráneo, ubicado sobre el fraccionamiento Villa Florida.

Eran aproximadamente las 9:30 pm en el reloj cuando se acercaban al lugar y decidieron hacer una breve parada en un VIP Market localizado a escasos 15 metros de su destino. Ambos descendieron para comprar una paleta de la marca Hola, un litro de agua y dos botellas de cerveza Indio; estas últimas se convertirían en la herramienta con la que el hombre provocaría 32 heridas en la fémina, una de ellas de 23 centímetros de largo y 2.3 de ancho, que le causó el choque hipovolémico que la llevó a la muerte.

La directora de Inmujer, Mónica Bedoya

Las cámaras del negocio captaron a la pareja y su vestimenta. Luis Andrés llevaba short y camiseta roja, mientras que Karina portaba un short de mezclilla y una blusa con el personaje de Disney “Minnie”; algunas de estas prendas fueron halladas dentro de la habitación número 40, cuyas paredes son los únicos testigos del crimen.

Tras algunas horas al interior, se inició una discusión originada porque Luis Andrés fue descubierto por Karina al haberla video grabado en una situación íntima, el victimario aprovechó la tensión para descargar su ira contra la joven bajo el argumento que le había sido infiel; la golpeó con una de las botellas y perforó su piel en reiteradas ocasiones, dejando 32 heridas en su cuerpo. Tras matarla -presuntamente- huyó a bordo del vehículo Ford Focus color gris, con placas de California, propiedad de la mujer, y llegó a su casa poco después de la media noche, confesando a su madre, Martha Melero Villa, y a su hermano, Salvador Tinoco, lo que había hecho. Hoy enfrenta la justicia.

Un día antes, María Luisa Pérez Camacho, de 27 años de edad, fue encontrada dentro de su vivienda en el fraccionamiento Los Portales II; su cuerpo presentaba más de 40 heridas en toda su humanidad, destacando una en el abdomen y otra en la cabeza.

De manera oficial, la PGJE indicó que podría haber resultados de este crimen dentro de una semana, y aunque hay ciertos elementos que sugerirían un feminicidio, la fiscalía lo tipificará como homicidio, ya que el agresor y la víctima no tenían algún tipo de relación.

El asesinato de una pareja en el fraccionamiento Valle de Puebla el 29 de julio, también generó gran alarma, pues tanto la mujer como el hombre fueron atacados con un machete, provocándoles heridas de grandes proporciones.

La mujer, de nombre Blanca Parra Morales, quedó dentro de la habitación, mientras que su pareja sentimental fue hallada a 200 metros de la propiedad, también con lesiones producidas por arma blanca. Aunque se creyó que se trataba de un tema pasional, el presunto responsable resultó ser una ex pareja sentimental de la mujer, de apodo “El Grande”. Sin embargo, el móvil sería el narcomenudeo, pues supuestamente la separación habría dejado al agresor fuera del negocio, lo que provocó su molestia y posterior ataque; nadie ha sido detenido por este crimen.

El lunes 16 de abril fue localizado el cuerpo de la joven Valeria Ahumada en una casa en construcción localizada al Oriente de la ciudad; el responsable fue identificado por las autoridades como Sergio Enrique, su novio.

Todos los caminos apuntaban al joven, quien fue detenido por la Policía de Sonora, según la versión oficial de la PGJE, donde pretendía esconderse. Sólo fue cuestión de obtener suficiente evidencia para solicitar la orden de aprehensión; el juicio sigue pendiente.

Sin embargo, ninguno es tan escalofriante como el ocurrido con Delia Isabel Verdugo, de 32 años de edad, quien trabajaba en la delegación local de la Secretaría de Relaciones Exteriores y fue asesinada y mutilada cuando convivía con Carlos Javier Arriola, un muchacho de 22 años, originario de Michoacán, quien al ser cuestionado por policías sobre los motivos de sus actos, dijo que la atacó “por puta”.

Fue el primer feminicidio catalogado formalmente por la fiscalía, cuyas características son las más alarmantes, pues primero la asesinó con un corte en el cuello, luego le desprendió los brazos y la cabeza, y finalmente arrojó su cuerpo en un “picadero”, conservando su cabeza en el refrigerador por varios días.

La PGJE ha referido en reiteradas ocasiones que todos los casos se inician como feminicidios, pero cuando se presentan ante el juez,  pueden ser retipificados, tal y como ha ocurrido en algunas ocasiones.

Para concluir, Mónica Bedoya Serna, titular de Inmujer, aseveró que con frecuencia llegan personas a las instalaciones del Instituto, denunciando que las dependencias encargadas de protegerlas los han rechazado, sobre todo cuando deciden presentar una denuncia ante el Ministerio Público, por lo que considera que aún se requiere de un gran trabajo en el tema de la atención con perspectiva de género.

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