Un mundo en plástico


 
Cartaz Lunes, 24 Septiembre, 2018 12:00 PM

Ocho millones de toneladas de plástico acaban irresponsablemente en los océanos cada año, y esto es apenas la punta del iceberg.

Al disfrutar en la calle un antojo que esté empaquetado en plástico, si es deseducado o irresponsable el consumidor, y si arroja tal empaque al ahí se va, sobre todo si viven en lugar de desemboque de lluvias y pluviales, seguro este desecho llegará al mar.

Gozar tiene costo e impacto: el dañar al medio ambiente.  El plástico es arrastrado por el río, canal o arroyo al océano. Este es el destino final de lo que fue deleite: de un helado, un refresco, una manzana enmielada, o un lonche envuelto en plástico cuyo residuo no se lleva a la casa por la vergüenza de cargar basura. Más vergüenza nos dará el explicar por qué heredamos tal mundo a nuestros hijos, nietos, y generaciones venideras. A buena hora se prohíben las bolsas de plástico. Es mucho el abuso y ya tocamos fondo.

Buena medida urgente y agonizante para reconstruir algo de la naturaleza. Devolvámosle algo a la Tierra de tanto que nos da. Han muerto muchos peces y otras especies en el ostentoso mar de alimentos que nos provee. Aplaudo tal medida. Es un poco tarde, pero podemos revertir el daño a futuro en todo el mar del planeta. Reciclar existe, pero ser irresponsable es palpable. Sólo falta mirar todo lo que hoy existe en el mar, un mar de plástico.

Será difícil aceptar tal medida, pero es necesaria: muchas especies del mar y el calentamiento global nos lo agradecerán. Quizá se vea un mundo como el de los 60 o 70, limpio y sano, como entonces lo conocí y hoy se añora.

Lo bueno es que ya empezamos y manos a la obra, que sea por el bien de todas las especies, incluso la humana, todas valen.

 

Leopoldo Durán Ramírez

Tijuana, B.C.

 

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