Un año después

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Opinionez Lunes, 24 Septiembre, 2018 12:00 PM

 

Hace un año sucedió lo impensable: un nuevo terremoto sacudió a la Ciudad de México el mismo 19 de septiembre que 32 años atrás había dejado tragedia y desolación. En esta ocasión no fue la excepción: muertes, edificios colapsados, incertidumbre y miedo.

Ya pasó un año y las consecuencias de ese sismo siguen más presentes que nunca. Historias de familias que perdieron un ser querido son heridas que nunca cicatrizarán. No es para menos, es imposible no entristecerse al recordar a los niños, maestros y personal de servicio que fallecieron en el Colegio Rébsamen, muertes que nunca debieron suceder. Desafortunadamente, la corrupción de las autoridades delegacionales, en contubernio con la directora de esa escuela, dejó familias destrozadas.

La gran interrogante es ¿qué hemos aprendido o qué ha cambiado después de este impactante sismo? La respuesta es contundente: nada.

Es increíble conocer historias de personas que aún viven en albergues. Francamente es inaudito que, después de un año, la autoridad federal y local no brinden los apoyos necesarios a familias que perdieron su modesta vivienda. El entonces Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, literalmente huyó de su responsabilidad y hoy despacha cómodamente en el senado. Por su parte Enrique Peña Nieto, presidente de México, desde hace meses que no existe: “ni fu, ni fa”. Afortunadamente ya se va.

¿Dónde quedaron los miles de millones de pesos que supuestamente se han destinado para la reconstrucción? Sinceramente no se ven con claridad. Familias viviendo en albergues o con parientes y amigos, edificios dañados por doquier, estudiantes en aulas al aire libre en estados afectados  forman parte de los incumplimientos de las autoridades.

Diversos reportes indican de que ni el 50% destinado para mitigar el impacto se ha ejercido, lo anterior es criminal. El gobierno capitalino dice que tardarán hasta 5 años más en cumplir con lo prometido, ojalá y en esos años no se le ocurra a la madre naturaleza mandarnos otros temblor de magnitud similar.

Se habló de la elaboración de un mapa de riesgos que establecería información muy valiosa y protocolos claramente establecidos, es hora que no se tienen.

Hay edificios inhabitables que parecieran que con sólo recargarse se podrían colapsar. Todavía se aprecian cintas amarillas preventivas como las que utilizan los cuerpos policiacos para cercar la zona. Varios expertos coinciden que esos inmuebles se vendrán abajo si se llegará a presentar otro temblor de magnitud considerable, están, como se dice coloquialmente, “tocados”. Inclusive hay familias que aún viven en departamentos con problemas estructurales y que siguen ahí ya que no tiene a donde ir.

Como sucedió después del 85, las normas y permisos de construcción se han vuelto más estrictas, pero la preocupación ronda en todo aquello que se edificó tiempo atrás.

Hubo gente e instituciones con prestigio como Carlos Slim, Cruz Roja o artistas como Gael García que hasta hoy no han dado un informe detallado de los apoyos brindados. Estamos en suerte de lo que queramos creer.

Ojalá y en nuestro país las cosas cambiaran, que ante el dolor todo se hiciera de forma transparente y que se castigara a quienes tengan responsabilidad.

Como sociedad a todos nos hace falta ser más exigentes. Pareciera que nos interesamos –me incluyo- en volver a revivir el tema sólo cuando se acerca la fecha. Veo en medios de comunicación reportajes y notas sobre lo sucedido como si fuera una moda pasajera ya que seguro pasando el 19 de septiembre volverá todo a la cotidiana normalidad.

Cuando actuemos con displicencia sólo debemos recordar a todas esas familias que producto de la tragedia no podrán besar y abrazar a sus seres queridos como todavía lo podemos hacer nosotros.

 

Alejandro Caso Niebla es consultor en políticas públicas, comunicación y campañas; se ha desempeñado como vocero en la Secretaría de Hacienda y Secretaría de Desarrollo Social en el Gobierno Federal así como Director de medios en la Presidencia de la República. También fungió como Director de Comunicación Social en el Gobierno del Estado de Baja California. CasoAlejandro

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