Por un Poder Legislativo de paz y consensos

Foto: Internet/Mario Delgado
 
Opinionez Lunes, 10 Septiembre, 2018 12:00 PM

Hace unos años, Fernando Ortiz Arana, líder legislativo priista, me contestaba una pregunta sobre el liderazgo cameral. Me dijo: “la posición del líder es de sacrificio, siempre de buscar consensos”.

Sí, el líder debe buscar convencer y no vencer a la oposición. Debe ganar por la fuerza de la razón y no siempre por la de los votos.

En otra ocasión, mi querido amigo, ya fallecido, don Gabriel Jiménez Remus, líder de la oposición panista en el Senado, le dijo al líder priista, “si vas a utilizar a Amador en las negociaciones, no lo metas también al debate político”. ¿Por qué decía eso Gabriel? Porque sabía muy bien que las ofensas de los debates tardan en sanar y si eres el que negocia, te complica alcanzar acuerdos, por las malas experiencias del debate.

Lo digo por la virulenta participación del líder de Morena en la Cámara de Diputados, Mario Delgado. Se le olvidó que ya no es oposición y que como líder, debe buscar acuerdos para legitimar las iniciativas de AMLO. Sí, es cierto, para las reformas legislativas no necesitan a nadie y seguro alcanzarán los apoyos necesarios para reformar la Constitución, pero si quiere legitimidad, también deberán aprobar el PRI y el PAN, las iniciativas.

Hay personas que no entienden los momentos. En el caso de Mario Delgado, me parece que buscó el lucimiento personal, cuando pudo ser otro su discurso, llamando a la concordia y a los acuerdos, pues la etapa electoral ya terminó y la violencia verbal también.

Qué diferencia con el discurso de Ricardo Monreal, líder de Morena en el Senado, cuando declara que no habrá vendetta ni desquites en el Congreso.

Esa es la diferencia de un político y un hombre de Estado. El primero actúa para lo cotidiano, el segundo ve al futuro. Mario Delgado no aprende del propio presidente electo, quien ha sido conciliador con todos, incluyendo con quienes los atacaron terriblemente. Eso es pensar en el país y no en el aplauso fácil. Ha sido el propio AMLO quien lo reconviene cuando declara que lo que el país necesita es “reconciliación nacional”.

Sí, en efecto, la elección ya pasó, ahora se gobierna para todos los mexicanos. El PRI, PAN y PRD, ya pagaron electoralmente sus errores y equivocaciones, ahora hay que buscar acuerdos. Yo recuerdo que el PAN y Calderón perdieron una oportunidad histórica para transformar al país, sobre todo Fox, pues nunca abandonó el tono de oposición; lo mismo sus legisladores en ambas cámaras. Hablaron y criticaron abiertamente al sistema, pero no lo transformaron. La Cámara de Diputados es muy importante. O el líder de Morena abandona ese tono de violencia y ataque, o habrá que cambiarlo por otro negociador y reconciliador que forme el clima adecuado para alcanzar acuerdos.

Solo Porfirio Muñoz Ledo se portó como un gran señor, conocedor, tolerante, irónico y con experiencia. Nunca perdió el control de la dirección de la Cámara, tampoco nunca ofendió a nadie. El Poder Legislativo reclama cambios profundos, que nadie, ni AMLO está proponiendo. Para empezar, hay que regresarle la obligación al Presidente para asistir a la apertura de sesiones y dialogar con los partidos, en una comunicación, normada, democrática y cortés. Que reconozca que hay diferencia de estatus entre el Presidente y un legislador, no menos o más, solo diferente, y que se debe respetar la investidura presidencial.

El Presidente debe responder pregustas, que sean rápidas y concisas, como pasa con el Primer Ministro del Reino Unido, quien todos los miércoles de cada semana, acude a la Cámara de los Comunes y responde durante 15 minutos, las preguntas que le haga la oposición y sus propios compañeros de partido.

Gana la Cámara, gana el Presidente, gana la Nación y la democracia. Así, en un intercambio de esta naturaleza, la nación y el pueblo siempre están informados y el poder presidencial sujeto al escrutinio público.

Desde 2008 he criticado esa pantomima de solo entregar el informe escrito y después, en un acto cortesano, lleno de aplaudidores, dizque se informa a la nación. Esta omisión ha sido un agravio a la Nación y al Poder legislativo y se ha impedido, por miedo, que los poderes Ejecutivo y Legislativo puedan dialogar sobre el estado que guardan los asuntos públicos del país.

A mí me gustó mucho la propuesta de AMLO de que el Presidente vaya nuevamente a la sesión de apertura del Congreso a dialogar y a presentar su programa legislativo anual.

 

Amador Rodríguez Lozano, es tijuanense. Ha sido dos veces diputado federal y senador de la República por Baja California; fue también ministro de Justicia en Chiapas. Actualmente es consultor político electoral independiente y vive en Tijuana. Correo:amador_rodriguezlozano@yahoo.com

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