Las tribulaciones del Papa Francisco

Foto: Internet/Francisco, el primer Papa jesuita y latinoamericano
 
Opinionez Lunes, 10 Septiembre, 2018 12:00 PM

El primer papa latinoamericano, Jorge Mario Bergoglio, el Sumo Pontífice venido del fin del mundo, Argentina; con solo cinco años de sucesor del Apóstol San Pedro, con 82 años de edad, está viviendo una situación al estilo de su ser religioso jesuita.

Acostumbrado al sufrimiento como hombre y religioso, es atacado vilmente desde dentro de la Iglesia por un sector “conservador”, como lo fue Juan Pablo II en pontificado por el excomulgado Mons. Marcel Lefebvre.

Aprovechando la crucifixión que vive el papa Francisco a causa de los pecados y escándalos de algunos sacerdotes que abusaron de menores en países tan significativos para el catolicismo, como Irlanda, Chile y Estados Unidos. Como si el actual papa jesuita fuera el culpable de esos abusos cometidos desde hace setenta años. Un tal obispo Vigano le echa en cara al buen papa Francisco, aquellas culpas y le exige que renuncie como vicario de Cristo.

Una de las facultades de un papa es precisamente excomulgar no a quien lo desafíe mundana o humanamente, sino que se ponga en un plan farisaico. Viendo la difícil y vergonzosa situación que vive la Iglesia a causa de los bullicios en Estados Unidos, Irlanda o Chile. En una verborrea retóricamente estructurada y siendo mediáticamente “preciso”, la postura farisea del exnuncio apostólico Vigano, resulta ser como los latigazos que abren los costados de Cristo ensangrentado y azotado, incluso al ir cargando la pesada Cruz.

Como Judas Iscariote a quien lo ciega la ambición y el dinero. No tiene la capacidad -siendo uno de los privilegiados-, siendo un apóstol (obispo), no ve el gran esfuerzo que Jesús hace con su vida y sacrificios por bendecir a la gente para que conozcan la verdadera salvación, más allá de una religión bien estructurada y más allá de meros mandamientos por cumplir.

Francisco, el primer papa jesuita y latinoamericano, ha perturbado a los neofariseos por su apertura a los homosexuales y a los que se han vuelto a casar. Entre tantos otros asuntos, los cuales el papa desea ver con la mirada amorosa de Jesucristo. Más allá de nuestros juicios, más allá de confrontaciones, el papa quiere recordar las palabras de Jesús: “Las prostitutas y los publicanos se les han adelantado en el Reino de los Cielos”.

Sin justificar el pecado, salvando al pecador. Como Cristo, el papa Francisco necesita de nuestra comprensión, solidaridad y oración. Sabemos que los poderes del infierno no prevalecerán contra la Iglesia. Pese a reconocer que es ya recurrente un ataque mediático contra la Iglesia Católica a causa de los abusos de algunos sacerdotes, como el caso de Pensilvania. Debe reconocerse que hoy, la Iglesia está integrada por casi medio millón de sacerdotes; miles de ellos entregados a causas nobles y al servicio de la caridad con los más pobres en hospitales, asilos, casas de migrantes, orfanatorios, leprosarios, escuelas, universidades y tantas obras en todo el mundo de lo cual, no nos informan los medios de comunicación, tanto como recientemente sobre el abuso de 300 sacerdotes a mil infantes en Pensilvania desde hace setenta años.

¿Por qué no nos hablan del trabajo de misioneros, sacerdotes y religiosos que en número de más 400 mil (sacerdotes) entregan su vida aquí en Tijuana como en México y en tantos lugares de la tierra? ¿Será que como los buitres, son solo carroñeros?

 

Germán Orozco Mora reside en Mexicali. Correo: saeta87@gmail.com

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