La respuesta sexual ante las enfermedades crónicas

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Opinionez Lunes, 24 Septiembre, 2018 12:00 PM

Conzultoría Matrimonial y Familiar

 

 

 

Padecer un tipo de enfermedad crónica es para algunos, considerar acabadas sus relaciones sexuales normales, o utilizadas para poner fin a una sexualidad no satisfecha e incluso llevada tan solo por obligación y/o compromiso. Sin embargo, no debe de ser así. No hay razón para dar por terminadas las relaciones sexuales con su pareja en esas circunstancias, primero entender el problema, aceptarlo y compartirlo, pero para ello, como en toda buena relación, la comunicación es esencial para poder superar cualquier motivo de desavenencia en una pareja.

Si bien, es cierto que las enfermedades crónicas están asociadas con las disfunciones sexuales del que las padece, pero esto no tiene que ser así, ya que siempre habrá de lograr tenerlas aun cuando no sea fácil, sin embargo, la pareja debe considerar esta dicha situación, desde entenderla como ser empático con ella, puesto que si hay amor, no hay motivo para no continuar con las relaciones sexuales, aun cuando no sean con la misma periocidad de antes, más cuando éstas están asociadas a problemas de autoestima, ansiedad y sobre todo de depresión, asociada a la propia enfermedad.

Las alteraciones en la sexualidad influyen en su desarrollo, factores físicos (orgánicos), como psicológicos y por supuesto, no afectan en la misma forma a los hombres que a las mujeres. Un ejemplo de ellos es que en los hombres es más evidente y vulnerable la disfunción eréctil que en la mujer la disfunción de la excitación femenina ni ejercen los mismos efectos sobre la respuesta sexual de cada quien, y por lo general, algunas al principio producen pérdida en el interés sexual en etapas tempranas que con el tiempo se pueden superar, mientras que en otras no alteran tanto la libido, aun en etapas avanzadas.

A las enfermedades crónicas muchas veces lo que afecta el libido pueden ser los propios medicamentos del tratamiento y pueden condicionar negativamente a la vida sexual de quienes las padecen, ya sea porque generan dolor, cansancio, alteraciones del sueño o porque dañan directamente a su sexualidad, como disfunción eréctil, pérdida del libido, anorgasmia, etc. La enfermedad crónica pueda condicionar de algún modo el mantenimiento de relaciones sexuales, sin que ello quiera decir que las impida.

El enfermo crónico debe aprender a vivir con su enfermedad y adaptarse a la misma. En relación al sexo, hay una serie de consejos que le ayudarán a reorientar su vida sexual, como planear la actividad sexual para el momento del día en que se siente con más energía, asegurarse de que está relajado y descansado antes de iniciarla; limitar o eliminar el consumo de alcohol y tabaco, tomar calmantes al menos media hora antes del acto sexual si se siente dolor, etc.

Pero lo más importante es la comunicación con la pareja para que ésta sepa cómo se siente y puedan así ayudarle, cambiando los hábitos, motivándose, apoyándose y adaptando la vida de pareja a las nuevas circunstancias impuestas por la enfermedad crónica. Ayudará mucho mantener una actitud cariñosa, incluso si no existe el deseo sexual, pues no hay que olvidar que éste puede surgir en cualquier momento y llevarlos a la excitación.

Las enfermedades crónico degenerativas, así como los factores que las detonan (obesidad, sedentarismo, fumar, tomar alcohol, etc.) son uno de los males que modifican y merman la calidad de vida en todos sus ámbitos, incluyendo la sexualidad. Al respecto, diversos estudios reportan una relación entre las enfermedades crónicas degenerativas y las disfunciones sexuales: como deseo, orgasmo y excitación, de acuerdo con la Asociación Mexicana de la Salud Sexual A.C. Entre las enfermedades crónicas degenerativas que son causa orgánica de disfunciones sexuales se encuentran la diabetes, cáncer, hipertensión arterial, síndrome metabólico, esclerosis múltiple y las enfermedades reumáticas.

No se debe descartar que síntomas parecidos, son los que pueden sufrir personas con discapacidades físicas como mentales, y como en todo, cada una tiene su tratamiento especial, ya sea por medio de terapias, tanto físicas como psicológicas, donde el factor más importante es la pareja.

Como siempre agradezco a mis dos que tres lectores, sus comentarios y consultas al e-mail: bautista46@hotmail.com

 

El licenciado Roberto Bautista reside en Tijuana, B.C.

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