La caída de “El Parra”

Foto: Cortesía.- Óscar Parra Aispuro, "El Tekolín", "El Parra"
 
Edición Impresa Lunes, 17 Septiembre, 2018 01:00 PM

Era cuestión de tiempo. La caída de Óscar Parra Aispuro, presunto líder de la principal agrupación dedicada al tráfico de totoaba, había encendido las alarmas para autoridades estatales y federales, quienes desde el año pasado intentaron capturarlo sin éxito. La preocupación creció cuando ultimó a un elemento del Ejército Mexicano, institución que lo señaló como principal sospechoso. La caída de “El Parra” es el golpe más importante de una organización comprendida de por lo menos 80 miembros identificados

 

Dos escoltas, dos vehículos, siete armas de fuego, cientos de cartuchos, radios de frecuencia y equipo táctico, no fueron suficientes para impedir la detención de Óscar Parra Aispuro “El Tekolín”, identificado por autoridades de inteligencia militar y el Grupo Coordinación como principal operador del tráfico de totoaba en el puerto de San Felipe.

Su caída era inminente. La Policía Estatal Preventiva (PEP) y el Ejército Mexicano habían ido por él en reiteradas ocasiones, pero logró escapar en cada una de ellas, incluso con apoyo de policías municipales que le brindaban protección.

Pese a su presunta actividad principal era la pesca y venta de “buche” de totoaba, sólo cuenta con una orden de aprehensión vigente por el delito de homicidio calificado en agravio del soldado Emmanuel Esaú Saldaña Ramos, al que presuntamente acribilló en el malecón de San Felipe, debido a que obstruía el flujo vehicular al pedir apoyo para reparar el automóvil en que viajaba.

La organización de por lo menos 80 miembros identificados, quedó sin cabeza con esta  detención, por lo que se desconoce qué repercusiones podría tener y si alguno de sus principales operadores tomará el lugar del “Tekolín”, como su hermano Gastón Eduardo, Arnoldo Castañeda Romero “El Nono”, sus hombres principales o bien su socio, José Luis García Ruiz  “La Yegua”, a quien grupos de Inteligencia lo han identificado como enlace con el Cártel de Sinaloa.

La magnitud de la detención se confirmó la tarde del jueves 13 de septiembre, cuando elementos de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) llegaron a las oficinas de la subdelegación de la Procuraduría General de la República (PGR) en Mexicali, para trasladar al detenido a Ciudad de México, donde será juzgado por delitos relacionados con delincuencia organizada.

 

LA CAPTURA

Elementos de la PEP sabían que el operativo debía ser discreto, fugaz y de madrugada, ya que en los últimos intentos por capturarlo, Parra logró escapar gracias al apoyo de elementos policíacos coludidos o de los propios residentes de la comunidad.

La madrugada del 13 de septiembre, cuando todo el puerto dormía, elementos de la Estatal Preventiva implementaron un operativo que tenían planeado desde días atrás, pero del que no dieron aviso a ninguna institución; el trabajo lo realizarían solos.

Los cuerpos de seguridad se movilizaron a diversos puntos hasta que dieron con los dos vehículos en que Óscar Parra se desplazaba sobre la carretera San Felipe-Mexicali, a la altura de la entrada del “Dorado Ranch”.

Según el Informe Policial Homologado (IPH) de la corporación estatal, eran las 7:00 am cuando los agentes estatales se toparon con ambos automóviles, una Toyota Tacoma color blanco de reciente modelo, placas de circulación 863-YZG de Ciudad de México; tenía el cofre abierto y frente a éste otro automóvil, un Honda Civic gris, también de reciente modelo, matrícula AJX486A de Baja California.

Los oficiales se orillaron y de inmediato identificaron a “El Tekolín”, cuyo rostro era una imagen grabada para los agentes que tenían varios meses tras la pista, por lo que fue intervenido junto a sus dos acompañantes. Con el apoyo de la central de emergencias, se confirmó la orden de aprehensión hacia Parra Aispuro, por lo que fue asegurado de manera inmediata.

Revisando las pertenencias al interior de ambas unidades se descubrió un arsenal conformado por tres fusiles AR-15 calibre .223, un fusil AK-47, dos armas cortas 9 milímetros y una calibre 45 mm; el arma personal del presunto capo estaba bañada en oro y personalizada con su apellido.

También se localizó un chaleco antibalas, cuatro radios móviles -que tenían la frecuencia de la Policía Municipal-; un radio fijo; dos pecheras con portacargadores; 160 cartuchos .223; 157 cartuchos AK-47; 65 cartuchos 9 mm; 59 cartuchos 45 mm; dos cargadores .223; cinco cargadores AK-47 y 50 gramos de la droga sintética conocida como “ice”.

Sus dos acompañantes fueron identificados como Carlos Eduardo Bastidas Moreno,  de 25 años de edad, originario de Culiacán, Sinaloa; y  Edgar Alejandro Bastidas González, de Costa Rica, Sinaloa, de 23, que fungían como sus escoltas, pero podrían recobrar pronto su libertad, al no contar con mandamientos judiciales pendientes.

Tras la captura fueron trasladados urgentemente a las instalaciones de la PEP en Mexicali, ante la posibilidad de una reacción por parte de operadores criminales allegados.

 

ENTRE HOMICIDIO Y OTROS CRÍMENES

Aunque fue presentado ante la PGR por posesión de armas de uso exclusivo del Ejército y drogas, Parra Aispuro será procesado por homicidio apenas sea liberado de las primeras acusaciones.

El presunto criminal originario de Hermosillo, Sonora, pero con residencia en San Felipe, es acusado de asesinar a Emmanuel Esaú Saldaña Ramos, un militar que pedía apoyo a los paseantes en busca de cables de corriente para poner en marcha su vehículo.

Emmanuel nunca se imaginó que su necesidad molestaría a Parra Aispuro, quien viajaba junto con su pareja sentimental y tenía prisa por salir del malecón. Al momento de toparse, “El Parra” le reclama por afectar el flujo vehicular, pero el militar responde sin miedo alguno.

Se arma un conflicto verbal que termina cuando el hoy imputado abre la puerta de su vehículo, ubica un AK-47 en la parte superior de la cabina del carro y abre fuego indiscriminadamente contra el castrense, ante la mirada de varias personas.

Esto fue captado por una cámara de vigilancia en uno de los negocios de la zona.

Como respuesta, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) emprendió un intenso operativo que duró varios días, en los que se catearon casas y se patrulló de forma incesante. Con apoyo de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) se logró recuperar otro video en una de sus viviendas, donde se capta el momento en que ingresa la unidad de Parra Aispuro y éste desciende con un arma calibre AK-47 en su poder.

Los videos fueron robustecidos con testigos del acompañante, quienes identificaron perfectamente al presunto homicida cuando cometió el crimen y se retiró del lugar.

Aunque no cuenta con órdenes de aprehensión, es el principal sospechoso de dos atentados contra ex jefes policíacos en Mexicali, el primero de ellos es Fabricio Ruiz Valenzuela, ex subdirector de la PEP; el otro es Adán Uribe Herrera, ex Comandante de la Policía Ministerial del Estado, cuyos hijos sufrieron por la confusión de los matones.

Ambos hicieron mancuerna contra Parra Aispuro en San Felipe, a raíz de observar cómo se fortalecían. De esconderse para pescar y trasladar los “buches” de totoaba, ahora eran vistos a bordo de vehículos lujosos y blindados, con armas de alto poder y resguardados por un gran número de matones a su mando.

Para finales del año, ambos jefes policíacos fueron retirados de sus encargos; Fabricio regresó como tropa y posteriormente fue invitado a trabajar en Baja California Sur, al ser considerado una persona de confianza del procurador Daniel de la Rosa Anaya.

Mientras tanto, Adán fue devuelto a Mexicali, según algunas fuentes, tras una negociación entre el asesor de la PGJE, José Alberto Castellanos González, a cambio de una fuerte suma de dinero. Esta información no pudo ser confirmada

Ya sin diligencias policíacas en San Felipe, en junio de este año a Ruiz Valenzuela lo atacó un grupo de sicarios que lo dejaron mal herido cuando circulaba a bordo de su vehículo compacto, sobre la calle Mar de Japón; la investigación no es por homicidio en grado de tentativa, sino por lesiones calificadas. En el lugar del ataque se recuperaron más de 40 casquillos.

Dos meses después, los hijos de Adán Uribe fueron sorprendidos por sicarios que les dispararon desde una camioneta tipo Cherokee  roja con rines negros, cuando salían de su casa a bordo de un vehículo Chevrolet Aveo de reciente modelo, propiedad de su padre.

Tanto Adán como Fabricio habían recibido amenazas de muerte a través de la red social WhatsApp y con fotografías de sus familiares, por la persecución que emprendían contra la agrupación delictiva.

 

UNA AMENAZA MENOS PARA LA SOCIEDAD: GARCÍA RINCÓN

El nombre de Óscar Parra Aispuro era conocido por todos, pero nadie hablaba de él. El día que fue detenido por autoridades estatales, militares, funcionarios y hasta el mismo gobernador, Francisco Vega de Lamadrid, anunciaron formalmente la captura del peligroso capo.

El Comandante de la II Región Militar, Gabriel García Rincón, comentó que la captura de “El Parra” representa un fuerte golpe para la estructura criminal de San Felipe y una amenaza menos para la sociedad bajacaliforniana.

Por su parte, el gobernador expuso que “El Tekolín” era una persona buscada desde hace tiempo, la cual está involucrada en delitos importantes, pero no precisó mayores detalles sobre los crímenes.

Mientras que la procuradora de Justicia, Perla del Socorro Ibarra, se limitó a confirmar la detención realizada por elementos de la PEP en San Felipe, pero omitió información sobre la relación de Parra con el tráfico de totoaba, pues en la dependencia sólo es investigado por el homicidio contra el castrense.

“Para nosotros es importante porque había una orden de aprehensión, estos hechos ocurrieron hace unos meses, donde había su involucramiento y su presunta responsabilidad como autor del homicidio, autor material”, destacó la funcionaria.

Cabe recordar que según un organigrama en poder de ZETA, la estructura criminal de Parra Aispuro cuenta con por lo menos 80 miembros, entre pescadores, sicarios, operadores financieros y hasta administradores de redes sociales para exhibir a cuerpos policíacos.

Entre ellos se encuentran funcionarios, ex funcionarios, agentes municipales y ministeriales adscritos a aquella zona. La red criminal se estableció a raíz de detenciones de varios integrantes de la agrupación.

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