Fundación y consolidación de la Iglesia


 
Cartaz Lunes, 24 Septiembre, 2018 12:00 PM

En la edad antigua la iglesia católica fue fundada por Cristo después de un primer crecimiento relativamente rápido, pues tiene que vencer a un triple enemigo: el Estado Romano en las grandes persecuciones, la oposición literaria de los filósofos paganos y el enemigo interior de las herejías. De todas estas luchas sale victoriosa y, obtenida la libertad con el Edicto de Milán, en el año 313, le sigue un florecimiento.

En éste aparecen santos padres, se desarrollan los grandes concilios, florecen las instituciones eclesiásticas. Sin embargo, la Iglesia tuvo que vencer la pertinaz crisis de las herejías y las terribles invasiones de los pueblos indogermanos a los que logró convertir.

La venida de Cristo al mundo apareció en el momento más oportuno para la humanidad: en la plenitud de los tiempos. ¿En qué consistía esa etapa o preparación? Podemos considerarla en el Imperio Romano o Mundo Pagano, en el cual se propagó el cristianismo dentro del mundo judío más próximo a Cristo.

La plenitud o preparación para la venida de Cristo se considera desde las siguientes perspectivas: desde el punto de vista religioso, desaparecida la antigua religiosidad existían únicamente las prácticas exteriores de culto, aunque de hecho predominaba una gran indiferencia religiosa. Sin embargo se habían introducido los cultos orientales, sobre todo, el Mithra con sus ritos de iniciación que promovieron el culto religioso y el ansia de redención, lo cual preparaba los ánimos para el cristianismo. En particular aumentaba la tendencia al monoteísmo.

Desde el punto de vista filosófico predominaban los sistemas de Epicuro que ponían como ideal, el placer y la academia que desembocaban en el escepticismo universal. Los espíritus más elevados cultivaban los estoicos como Séneca o Marco Aurelio, quienes sostenían principios de ética más sutiles que preparaban al resto al Cristianismo.

Desde el punto de vista moral, se había llegado a un nivel bajísimo en el desprecio a la vida: esclavos sujetos a una inmoralidad monstruosa y a una crueldad horrible, luchas de gladiadores entre fieras ‘a la Molisier y lujo de la vida. Todo esto exigía un remedio urgente. Expectación del mesías, por esto había cundido la idea de un restaurador, mesías o liberador universal.

La unificación general del Imperio Romano y sus vías de comunicación, política y lengua,  favorecían extraordinariamente la entrada y propagación del Cristianismo.

(Narrativa tomada del libro Bernardino Llorca).

 

 

Atentamente,

Vicente Martínez

 Tijuana B.C.

 

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