Cuando se gobierna con las patas


 
Cartaz Lunes, 3 Septiembre, 2018 12:00 PM

Ni por dónde empezar a calificar este fiasco de gobierno municipal, encabezado por el inoperante y confrontador, el Alcalde Juan Manuel Gastélum. Decir que ha sido un estrepitoso fracaso de gobierno, es ser quizá algo generoso, viendo cantidad de problemas y agravios que ha sido incapaz de resolver.

No parece existir nada remotamente rescatable de su administración, a pesar de tantos endebles argumentos y autoelogios en redes sobre “el extraordinario trabajo que hace con Tijuana”. Nadie más lo ve. La ciudad está sucia y desorganizada. Si acaso, su costoso experimento de ineptitud puede ser puesto en la misma categoría con uno de igual de pésimo desempeño, ejercido por el Gobernador “Kiko” Vega, quien al igual que el Alcalde, parece sentirse muy cómodo; mientras el pueblo quejumbroso lo deje en paz para hacer sus grandes negocios al amparo del poder. Al tiempo que el pueblo no les señale sus evidentes pifias, andan de buen humor. Cuando se hartan de que les pidan cuentas, parten a Europa o a Asia, dizque a traer negocios y a turistear, dejándonos atrás la espiral de delincuencia y de nuevos problemas.

Yo desde un principio tuve mis serias dudas con el señor Gastélum, empezando porque nunca mostró tener idea de nada. Demostró estar preparado solo para sentirse chingón de Alcalde, no para serlo. Él se formó en la fila con los otros aspirantes de su partido para que después de ser relegados, tuvieran su chance de asumir el poder. Luego de ganar, echarse a la hamaca a cosechar dineros y reclamos. Ese es el problema de los insípidos políticos, maletas e ineficaces, quienes solo se adhieren al mundo de la política para ver qué obtienen. Los principios, los valores y la honestidad solo son teatro ensayado para acceder al botín.

Es una pena tener gente con tal cinismo, sin reparos de mandar al caño, la vida económica y la seguridad de los habitantes. Un Alcalde que no sabe nada de los problemas urgentes, que no sabe quién delinque en su ciudad; que no sabe sino arrendar el costo de los servicios a los ciudadanos; ese es un Alcalde del montón, político oportunista y desechable. Es muy triste como ciudadano estar esperando con ansias, el día en que se vaya para ver si el que sigue, recoge su cochinero.

¿Qué pasó con el costoso SITT? Abandonado y sin fondos. ¿Qué pasó con la delincuencia? Desbordada y osada. ¿Qué pasó con los servicios? Ineficientes y caros. ¿Qué pasó con los jugosos arrendamientos? En la opacidad. ¿Qué pasó con la ecología y el vertedero de aguas negras? Borrados de la agenda. Lo curioso es que entre tantas tragedias que nunca se resuelven, el Alcalde asume que jugando una ronda de golf, puede atenuar un rato el ácido reclamo a sus incapacidades. A lo mejor piensa que los ladrones y delincuentes también se tiran a la hamaca como él y nos dejan respirar un fin de semana. Mil 500 muertos nos indican que los rufianes no tienen hora ni descanso cuando se les deja rondar por la ciudad. Como diplomáticos con fuero, la realidad es que nuestro Alcalde no saldrá con muy buenas cuentas ni cargando con el mínimo respeto de los miembros de oposición a quienes ha insultado simplemente por señalarle sus incongruencias y contratos sospechosos. Su ayuntamiento tiene conflictos con particulares, con dependencias y ya no digamos con sus miles de representados que viven ahogados por el brote de violencia más cruento del que se tenga memoria, sin ver que haga gran cosa, sino culpar a otros. Quizá el Alcalde quiera rentarnos las pipas para limpiar los ríos de sangre de las banquetas o crear nuevos impuestos para sufragar sus viajes a Europa y traerse nuevos camiones de basura italianos.

Y hablando de basura, para qué reciclarla si es más barato enterrarla o botarla al mar. De un hombre insensible y poco dispuesto como nuestro Alcalde ha demostrado ser, no me sorprendería ni tantito.

Muchas gracias.

 

Alejandro Torres.

Tijuana, B.C.

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