Cárteles se reubican

Fotos: Cortesía
 
Edición Impresa Martes, 11 Septiembre, 2018 01:00 PM

“El poderío del Cártel de Sinaloa se vino abajo en San José, pero en La Paz cobra más fuerza”, expusieron fuerzas de inteligencia militar a este Semanario. “Mientras que para las fuerzas federales se ha convertido en un principal objetivo debilitar a la célula jalisciense, los sinaloenses se han sabido meter en el mercado de la droga, ahora controlan un territorio parecido a Jalisco en Baja California Sur”, advierten

 

“Ha sido muy hermética la información, los informes relevantes de delincuencia u homicidios, están bajando por otro canal, nosotros no nos estamos enterando de mucho, de hecho la preocupación de ciertos elementos va dirigida a la asistencia de medios de comunicación, todo lo están tratando de manejar en un círculo muy cerrado pero no se puede, obviamente la gente de alguna u otra manera se va a enterar”, refirió un elemento de seguridad municipal a ZETA, luego que reporteros fueron cuestionados por agentes de seguridad pública, miembros del Grupo de Coordinación de Seguridad Pública en Baja California Sur, solo por acudir al reporte de dos personas sin vida en una vivienda del fraccionamiento Camino Real en La Paz.

Dos hombres fueron ejecutados en un picadero del Fraccionamiento Camino Real, los vecinos conocían las actividades ilícitas y se hicieron de la vista gorda, ahora nadie vio
o escuchó nada sobre el doble homicidio

Presuntamente una de las víctimas y propietario de la casa, respondía al nombre de José Antonio Romero Gracia, de 46 años de edad y originario de Ciudad de México, con antecedentes penales por delitos contra la salud.

“Se trataba de un ‘picadero’, un sitio que normalmente era conocido por drogadictos, los cuales consumían y quizá compraban droga, allí se realizaba toda esta actividad frente a decenas de vecinos, los cuales desde luego no se atrevían a denunciar por el problemas que pudiera significar, pero según las fuentes, eran distribuidores a baja escala, independientes”, informó un agente de la Policía Municipal de La Paz.

Pedro de Jesús Avilés Avilés, de 36 años y oriundo de la Capital del Estado, encontró los cuerpos de dos masculinos, uno encima del otro a un costado de la cama; el joven indicó que vivía con ellos, con quienes tuvo contacto a las diez de la noche, “y ya no supe nada hasta las ocho de la mañana, no escuché disparos ni nada”, refirió.

Cabe mencionar que el testigo es también ex convicto, ya que apenas salió del Centro de Reinserción Social (Cereso) de La Paz y, al no contar con un domicilio, compartió casa con el fallecido.

Según el relato, el testigo habitaba en la misma vivienda y no escuchó detonaciones, solo vio los cuerpos con sangre y “quise despertarlos, les hablaba pero no respondieron, por eso llamé a la Policía”.

Al llegar los cuerpos de seguridad e investigación, se acercaron con los vecinos para conocer si escucharon detonaciones, sin embargo, todas las versiones coincidían con la del testigo: nadie escuchó detonación de arma de fuego.

La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) confirmó que fueron privados de la vida por disparos de arma de fuego, además, agentes de investigación confirmaron huellas de violencia (rostro golpeado) y ambas personas tenían el tiro de gracia, “lo que hace suponer que las víctimas conocían a sus agresores, fueron interrogados y torturados para después ser privados de la vida, tanto el joven como el adulto pudieron haber sido privados con un arma con silenciador, ya que a decir de los vecinos, no escucharon detonaciones”, apuntó el agente de investigación.

Pese al silencio que han guardado las autoridades de seguridad de los tres niveles de gobierno, sobre cómo se han movido los grupos criminales en el Estado, se conoce la versión de familiares que denuncian la sustracción y privación ilegal de la libertad de un ser querido, y en algunos de los casos se ha confirmado la participación de los “levantados” en alguna operación de narcomenudeo.

Los hechos tanto en La Paz como en Los Cabos, demuestran la movilización de células delictivas de los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG). “Hay un registro extraño del narcomenudeo, no tenemos a ciencia cierta los cabecillas, estamos en el análisis, lo que sí tenemos es la presencia de narcomenudeo, mayormente jóvenes de entre los 17, incluso menos, hasta los 27 años”, indicó la fuente policial.

 

LA NUEVA DISTRIBUCIÓN

De acuerdo al mapa delictivo establecido por las Fuerzas Armadas de la Secretaría de Marina Armada de México y Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), en colaboración con las unidades de información criminal de la Policía Federal División Gendarmería, la distribución de territorios de venta al menudeo ha dado un giro importante.

Fuerzas de seguridad aflojaron las medidas de protección, lo que ha permitido que los cárteles se establezcan a su gusto

“Según lo establecido por los vínculos y operaciones de las áreas antidroga federal contenidas en Baja California Sur, principalmente en Los Cabos y La Paz, han establecido un movimiento importante de territorios, algunos liberaron zonas, pero se hicieron de otros territorios, sobre todo en Los Cabos, el poderío de Sinaloa se vino abajo en San José, pero en La Paz cobra más fuerza”, se informó desde  inteligencia militar.

Los fuertes enfrentamientos que se dieron a finales de 2017 y principios de 2018, debilitaron principalmente las operaciones del Cártel de Sinaloa, sin embargo, pareciera que hay un rebrote de ese grupo criminal.

“Vemos un crecimiento de la organización en el Estado, mientras que para las fuerzas federales se ha convertido en un principal objetivo debilitar a la célula jalisciense, los sinaloenses se han sabido meter en el mercado de la droga, ahora controlan un territorio parecido a Jalisco en Baja California Sur”, argumentó el militar consultado.

La disputa que iniciara el 31 de julio de 2014, puso en la cuerda floja a Sinaloa tras la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera en febrero de ese año, cuando la organización resultó severamente afectada, derivando que otras células operaran en la entidad buscaran controlar el territorio sudcaliforniano para desatar una sangrienta purga entre criminales; el líder criminal se fugó el 11 de julio de 2015, casi un año de sangre en Baja California Sur y volvió a elevar la batalla en las calles.

Fue hasta enero de 2016 que el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, confirmó la recaptura del “Chapo” para justo un año después extraditarlo a Estados Unidos, generando la peor guerra criminal en las calles de la entidad, con más de 600 muertes confirmadas y un Cártel de Sinaloa debilitado en sus operaciones, pues al interior del mismo, habría una lucha por el control entre los hijos del “Chapo” y Dámaso López “El Licenciado”.

En 2017, fuerzas de inteligencia militar identificaron las operaciones de Sinaloa:

* San José del Cabo y una zona muy limitada en Cabo San Lucas, territorios a manos de “Los Javieres”, “Los Tegoripeños” y/o “Los Dámaso”

* En La Paz, colonias como Agustín Olachea, El Esterito, Navarro Rubio, Ciudad del Cielo, Pedregal de Cortés, Lázaro Cárdenas, Roma, Francisco Villa y Flores Magón, así como la zona de influencia.

El CJNG, que logró ingresar en Baja California Sur, se apoyó de miembros del Cártel de Sinaloa, Beltrán Leyva y demás grupos que contaban con participación, como los Arellano Félix, conformando un frente denominado Cártel Tijuana Nueva Generación, cuyo poder se extendió a:

* Partes menores en San José del Cabo, la mayoría de Cabo San Lucas, sitio preferido de su cabecilla, Abraham Cervantes Escareaga “El Babay”

* La Paz: colonias del sur, Calafia a Santa Fe y Miramar, al mando de “René 00” y El Pájaro

* Influencia en la parte central de la Capital y en pelea de la zona por la zona norte de La Paz contra Sinaloa e independientes, lo que llevó a una pelea directa entre los cárteles y la solicitud de más de mil 300 elementos federales para sostener la lucha y controlar la disputa.

Fue hasta febrero del presente año que la estrategia rindió resultados.

“Los cárteles aflojaron un poco, digamos la plaza se calentó y desde luego a ninguno les convenía, por ello soltamos nuestros instrumentos de inteligencia militar, los informes los realizamos semanales, con cortes diarios de incidencias, vigilando cada rincón y suceso, lo que nos llevó a precisar el reacomodo. La caída del ‘Zopilote’ y ‘El Pájaro’ trajo una estabilidad, los más aguerridos de uno y de otro lado, se pudo tranquilizar, pero fue una pantalla para las autoridades locales, que también ellos aflojaron los seguros”, expuso la fuente militar.

Una vez establecida una tregua obligada por el debilitamiento de las células del “Zopilote” –perteneciente a “Los Tegoripeños”- y “El Pájaro” -identificado como ex operador de los Beltrán Leyva y jefe de plaza por “La Plaza” de CJNG-, ambos grupos antagónicos aprovecharon el reforzamiento y la reorganización.

“Ese momento nos dio tiempo para organizar toda la información, el movimiento que tuvieron las organizaciones criminales y establecer los mercados del narcomenudeo, esto fue establecido con apoyo de la PGJE, la cual nos ha servido de bastión para tener pilares fuertes en la liberación de más órdenes de  aprehensión”, detalló  la fuente.

 

LOS TERRITORIOS DEL NARCO

Tras un exhaustivo análisis de las operaciones criminales, pudieron establecer que “tanto el cártel sinaloense como el de Jalisco, consideraron como pilares fundamentales las operaciones con gente nueva, jóvenes con sed de ganarse el respeto en sus territorios, pero solo CJNG ha mantenido los líderes de antaño, los mismos que han tenido el control de ‘La Plaza’, Sinaloa son puros jóvenes aguerridos y hay que tener mucho cuidado”, consignó un agente de Operaciones e Investigación.

Bryan Ángel García Galán, joven de 22 años que apenas tenía unos meses en el negocio de la droga, fue baleado en tres ocasiones en la colonia El Esterito en La Paz, su estado es grave

La estrategia de los cárteles llevó a la confusión a las autoridades, tal vez bajaron las ejecuciones públicas, pero crecieron los “levantones”; oficialmente hay 34 personas privadas de la libertad con denuncia y expediente ante la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), además de aquellas personas que no han acudido a interponer formalmente la denuncia. Lo que nunca disminuyó, fueron las actividades de narcomenudeo.

“El freno de ejecuciones trajo consigo que volvieran a vender la droga con total tranquilidad, y eso se debe a que las autoridades aflojamos los candados, esa presión que estaba dando resultados, hoy tenemos de nuevo eventos con miras a crecer”, expresó inteligencia militar.

Ante las disputas y análisis de la información, se logró establecer un mapa delictivo, en el cual Fuerzas Armadas consideran que San José del Cabo y parte sur de Cabo San Lucas, son para “La Plaza” (CJNG), así como la zona central hasta Pichilingue. Es decir, territorio que anteriormente perteneció a Sinaloa, pasó a manos de Jalisco.

Mientras que para Sinaloa y sus grupos “Los Tegoripeños” y “Los Nueva Generación del Mayo Zambada”, agrupación identificada con presencia en BCS, se apoderaron de la zona norte de Cabo San Lucas en Los Cabos y la zona central de La Paz hacia colonia Calafia, un mayor territorio para las agrupaciones sinaloenses.

Es probable que la introducción de “Los Nueva Generación del Mayo Zambada”, con empuje de “Los Tegoripeños”, estén dando una pelea por repartir parte de la zona de Sinaloa, sin embargo, autoridades prevén una descomposición de la tranquilidad que se venía sintiendo, debido a que Sinaloa cobra fuerza, pero CJNG mantiene la presencia y responde a los embates.

Los hechos, que algunos han considerado como asilados, prueban que los cárteles de la droga siguen al acecho y las autoridades deben activar los protocolos, antes que la violencia se intensifique como en 2017.

 

CÉLULAS SE MOVILIZAN

La tarde del miércoles 5 de septiembre, en las calles Héroes del 47 y Gómez Farías en la colonia El Esterito, fue herido en tres ocasiones en la cabeza Ángel Bryan García Gala, de 22 años, narcomenudista de la zona que ya había sido detenido por fuerzas de la Policía; era perseguido por un automóvil, del cual nadie dio detalles.

“Es la manera de operar de la célula ‘La Plaza’, los cuales están distribuyendo con los antiguos que estaban a cargo de la zona, pero los principales distribuidores son jóvenes, mismos que se mueven en motos y automóviles, han brincado en las investigaciones y tras detenciones múltiples, hemos podido ubicar operaciones en la zona”, expresó el agente de investigación.

Casos de personas desaparecidas en las últimas semanas que han llegado a ZETA,
tienen un común denominador, acaban de salir del CERESO pero cuentan con antecedentes por narcomenudeo

Ángel Bryan se encontraba en operaciones criminales, su madre confirmó que “desde abril abandonó su vivienda en Pedregal del Cortés, sé que andaba en malos pasos” y “consumiendo drogas”, lo que lleva a las investigaciones de la Policía Ministerial y confirma el móvil de las Fuerzas Armadas sobre la pelea del territorio entre células.

“La motocicleta en que fue agredido ya había sido denunciada por algunas personas, principalmente por distribución de droga, el joven de 22 años estaba vinculado a la célula de ‘La Plaza’, quienes mantienen operaciones de la Zona Centro hasta colonias como Esterito, Agustín Olachea y esos puntos de la ciudad de La Paz”, indicó un miembro del Grupo de Coordinación de Seguridad Pública.

Un día antes, 4 de septiembre, en chatarrera “Los Chuyanos” en pleno Bulevar Forjadores de Sudcalifornia, hombres armados ingresaron al lugar y, según testimonios, con armas largas consistentes a escopeta, agredieron a uno de los ocupantes del local.

El lesionado fue trasladado al Hospital Salvatierra, testigos confirmaron que los agresores huyeron en una camioneta blanca, mientras que el herido fue recibido en código rojo en la institución de salud y hasta el cierre de esta edición, no se confirmó su fallecimiento.

Investigadores en la rama criminal, confirmaron que dicho estrés y purga entre los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación pudiera ser la punta del iceberg que lleve de nuevo a la pelea por territorios.

“Policías, sobre todo los locales, la Estatal y Municipal, tienen el temor de que de nuevo tengan que ‘ponerle el cascabel al gato’, a eso le temen, nadie quiere ser partícipe de enfrentar a las células y se debe a que los que andan en las calles son jóvenes de ambos bandos, los cuales son más peligrosos por tratarse de dar a conocer en las células y resultan más agresivos”, apuntó la fuente, lo que deja en claro la tensión entre los grupos delictivos de Jalisco y Sinaloa, pues los hechos recientes podrían ser ajustes de cuentas.

“Es como una demostración de poder de ambos grupos, están atacando distribuidores de droga de los dos bandos, ambos están atacando a los nuevos, los que recién ingresaron a la distribución de estupefacientes. Como los dos cárteles están creciendo en operaciones en La Paz, están cortando esos extremas de crecimiento; es como ‘te dejo trabajar, pero no crezcas’, es decirse el uno al otro que están pendientes de lo que hacen”, complementó el entrevistado.

Es evidente que la refriega se ha mantenido contenida de momento, pero obedecería a la manera en que los criminales han llevado la purga entre cárteles de la droga, pues el reacomodo ha llevado a inconformidades por ciertos grupos de distribución, invadiendo el territorio de distribución de estupefacientes.

 

 

Óscar Antonio Jacinto Lucero alias El Guapo, recién salió del CERESO y se encuentra desaparecido junto con su pareja, mantuvo relación estrecha con grupos criminales y narcomenudeo

CUENTAS PENDIENTES

La madrugada del sábado primero de septiembre, los ajustes de cuentas entre células de la delincuencia organizada mostraron parte de lo que se podría venir para la parte sur de BCS, cuando en Los Cabos se localizó a Antonio Mendoza Cárdenas, de 32 años, maniatado y con algunos golpes.

“Dijo que había sido ‘levantado’ pero fue liberado, seguramente para enviar un mensaje a alguien más, nos dijo que lo iban a matar, pero no fue así; fue abandonado con vida, pero noqueado, ya que recobró la conciencia no dijo mucho, pero mencionó que había sido ‘levantado’ con alguien más”, apuntó un agente de Seguridad Pública en Los Cabos.

A las 1:21 am del mismo sábado, en la comunidad de Caduaño, municipio de Los Cabos, se encontró el cadáver de una persona. En primera instancia presumían que se trataba de Israel Diarte Ramírez “El Cletito”, de 20 años, desaparecido desde el  27 de agosto.

De acuerdo a las investigaciones de ZETA, “El Cletito” acababa de salir del Cereso de La Paz; presuntamente es hijo de Héctor Manuel Diarte Aguiar “El Cleto”, desaparecido el 10 de septiembre de 2012, vinculado en la venta y distribución de estupefacientes en Todos Santos, como obra en carpetas de investigación abiertas en aquel momento por la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales de la PGJE.

Se corroboró que “El Cletito” mantenía operaciones en narcomenudeo desde que su padre desapareció, “al menos es la información que se brindó a los cuerpos de seguridad, por lo tanto, consideramos que pudiera tratarse de cuentas pendientes con grupos criminales, el cuerpo fue encontrado sin camisa y con múltiples impactos de bala en la espalda”, refirió la fuente de Investigación Criminal de la PGJE.

“El Cleto” fue “levantado” en 2012 en Villas del Encanto, por hombres armados y encapuchados; vecinos reportaron gritos en el sitio, pero cuando llegaron unidades de seguridad, solo obtuvieron el reporte de la familia.

El hijo de “El Cleto” fue aprehendido por autoridades de la Policía Ministerial junto con otras diez personas, presuntamente vinculados a un robo, sin embargo, los investigadores no pudieron acreditar el robo y lo liberaron. A la fecha sus familiares siguen buscándolo.

Aunque la información sigue en el aire, autoridades confirmaron a ZETA que se trata de posibles ajustes de cuentas entre células criminales, en otro de los casos en que familiares reportaron como desaparecidos a la pareja Dulce Karina Romero Murillo y Óscar Antonio Jacinto Lucero “El Guapo” el 24 de agosto, “este suceso también pudiera tratarse de cuentas pendientes, por lo menos tratándose de Antonio, pues ya había sido detenido con drogas en la colonia Ciudad del Cielo; su pareja que no tenía nada que ver, corrió con la misma suerte, Jacinto Lucero no hace mucho abandonó el Cereso, lo que nos pone en alerta que quizá sean cuentas pendientes”, afirmó  la fuente ministerial.

“El Guapo” presenta un largo historial criminal, en el cual figura una detención en julio de 2012 por posesión de siete envoltorios de cocaína y, en enero de 2013, se resistió a un arresto por parte de agentes del Ministerio Público por ocho averiguaciones previas por el delito de robo, lo que llevó a los ministeriales a disparar en tres ocasiones: un tiro en el abdomen, otro en cadera y uno más en pierna. Lucero fue trasladado inmediatamente al IMSS y posteriormente al Cereso de La Paz.

Aunque las intenciones hayan sido alejarse de las drogas, del narcotráfico y las operaciones criminales, “la mafia no perdona: si hay o hubo cuentas pendientes, se cobran”, remató un agente ministerial.

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