¿Se puede resolver el problema de la seguridad pública? (Primera de dos partes)

Foto: Internet/Agravar penas solamente ha servido para llenar las cárceles, pero no ha inhibido el crimen
 
Opinionez Lunes, 20 Agosto, 2018 12:00 PM

Es la pregunta que se hacen millones de mexicanos. El aumento de la delincuencia, común y organizada: asaltos, robo a casa habitación y autos; secuestros, extorsión, chantajes, aumento del narco, robo de gasolina, se han vuelto algo cotidiano.

Los delincuentes en sus querellas internas han generado una violencia nunca vista en nuestro país, que ha producido cientos de miles de muertos. Yo creo que la delincuencia puede descender dramáticamente, pero requiere de muchas medidas de fondo, sobre todo de un gran liderazgo. Sin liderazgo no hay éxitos.

La política que se ha seguido, ha sido errática, confusa y cambiante cada sexenio. Se han confundido las acciones con los resultados. Yo he sostenido siempre que los mexicanos queremos resultados. La diferencia entre uno y otro concepto es abismal. Comprar patrullas, armamento, uniformes y otras cosas similares, sin reducir el índice delictivo, es una tomada de pelo. Son acciones infructuosas, sin resultados. Sí, las autoridades del Prian han fallado, todas, la de todos los órdenes de gobierno, porque se han concentrado en acciones de compra de bienes policiacos, porque les han generado millones en comisiones, mordidas y sobornos. Sobre todo en las presidencias municipales, pero no se salvan ni los funcionarios estatales y federales.

Ha sido escandaloso cómo inflan los costos; se ha comprado caros artículos de pésima calidad, pero que han dejado ganancias escandalosas a unos cuantos. Nadie controla, nadie realmente supervisa. No ha habido resultados. Las políticas han ido de fracaso en fracaso; capricho tras capricho. Ya ponen, ya quitan la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP). El famoso García Luna le dio tanto poder a esta dependencia que dejó secas a las procuradurías.

Yo alcé mi voz en contra, los hice en la reunión de procuradores y en una celebrada en Cuernavaca, donde estábamos la PGR, la SSP y varios procuradores estatales. Todos se me fueron en contra. Mi tesis era y es: no debiliten a la PGR. Para fortalecer a SSP, fortalezcan a las dos. Por otro lado, la reforma penal acusatoria fue otro terrible error. Como se ha  instrumentado ha sido infame. Es costoso e ineficiente, nuestros policías no están preparados, no saben investigar y no respetan los derechos humanos. Siguen torturando para obtener declaraciones. No se puede combatir la violencia, con violencia.

Samuel González Ruiz, primer fiscal de la Unidad Contra la Delincuencia Organizada y yo dimos la batalla en contra de ese modelo y la perdimos. Nosotros sabíamos que era una presión norteamericana para vendernos su modelo penal, que ya había fracasado en Guatemala, El Salvador y Chile. Aquí también perdimos la guerra. Nadie nos respaldó, ni los procuradores estatales lambiscones, ni los legisladores sumisos y obsequiosos al Presidente, ni mucho menos la caricatura de procurador general que fue Medina Mora. En la implantación de este modelo ha habido una gran corrupción. ¡Qué raro!

Hay cursos obligatorios, pero los agentes pagan a sus jefes para no ir. Los cursos los cobran caros y les regresan su moche a los jefes y administradores. Los resultados están a la vista, el desconocimiento de este sistema, la falta adecuada de capacitación de policías y ministerios públicos, provocan que los jueces dejen en libertad a los inculpados, hecho que provoca irritación social. Ni qué decir de la torpe respuesta de Peña para abatir la delincuencia. Redujo el crecimiento de la Policía Federal y creó la Gendarmería Nacional, que es carísima y solo es vistosa en los desfiles. Se creen comandos. Es una idea que les vendió el general colombiano Naranjo, y fracasó. Lo mismo el famoso Mando Único, que lo único que unifica es la CORRUPCIÓN. Lo mismo pasa con la reformas al código penal, agravar penas solamente ha servido para llenar las cárceles, pero no han inhibido el crimen. La famosa guerra de Calderón, solo muertos ha producido. Sí, el Ejército ha sido un gran salvaguarda de la paz social, pero el costo ha sido enorme.

En México, las autoridades quieren mostrar éxitos rápidos, las labores de inteligencia son reducidas, ¿para qué conocer toda la información sobre un cártel, si lo que importa es la nota y la foto en los medios de comunicación del capo esposado? Me genera mucha esperanza saber que AMLO sí trae un proyecto integral que incluye muchos temas. Él será el líder decidido y valeroso que va a enfrentar exitosamente la delincuencia, de eso no tengo duda.

En el siguiente capítulo comentaré las propuestas de AMLO y las mías.

 

Amador Rodríguez Lozano, es tijuanense. Ha sido dos veces diputado federal y senador de la República por Baja California; fue también ministro de Justicia en Chiapas. Actualmente es consultor político electoral independiente y vive en Tijuana. Correo:amador_rodriguezlozano@yahoo.com

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