Respeto a la dignidad de los abuelos

Foto: Internet/El apoyo para los adultos mayores, ni para los camiones
 
Opinionez Lunes, 13 Agosto, 2018 12:00 PM

4.2 millones de viejitos en pobreza extrema.

El Programa para Adultos Mayores maneja 42 mil 515 millones de pesos, una fortuna operada turbiamente. Unos amigos de la tercera edad que reciben un bono de apoyo a sus condición de vejez, me han comentado las condiciones de opacidad en el manejo de los recursos, las presiones, las obligaciones y el trato abusivo que reciben por parte de la burocracia de la Secretaría de Desarrollo Social, en la zona Este de Tijuana; esa dependencia con sello manipulador, centralista que exhibe con hechos y resultados, el fracasado, por falso y engañoso, combate a la pobreza de los abuelos marginados de oportunidades de educación y bienestar.

Las convocatorias, cada 60 días, para recibir personalmente mil160 pesos a 6.7 millones, exige hacen una larga fila, donde asisten alrededor de mil ancianos a ejercer ese derecho a recibir esa prestación, que la han convertido en un insulto a la humanidad y al sentido común; además de humillación al grupo de la tercera edad que califica para merecer por su trabajo de una vida, ese magro beneficio, que resulta ser migajas. Porque con esa cantidad más o menos surten un carrito de víveres en los mercados populares, por una semana, y para una persona.

Los cientos y millones de supuestamente beneficiados son avisados, notificados, hasta cuando se les pega la gana a los burócratas de la Sedesol, porque no hay la responsabilidad de una fecha fija de compromiso para hacerles llegar el monto bimestralmente.

Si trabajan, deben abandonar o pedir permiso a su patrón para trasladarse hasta el sitio de la concentración, esperar en una fila para que les toque el turno, se les pase lista, les entreguen el monto o bien, en el peor de los casos, les digan: “usted disculpe, pero se acabó el dinero y que hasta la próxima tendrá más suerte si llega más temprano”.

Quienes van a esos actos, deben invertir todo un día. Son citados a los ocho de la mañana, se inicia con pocas personas, y el pago se da a mediodía y terminan hasta las dos o tres de la tarde. Esto no es justo ni razonable, además de innecesario porque existen tarjetas de débito que les pueden ser entregadas, ya que no se trata de zonas rurales ni aisladas. No, es el Este de la ciudad y hay sucursales bancarias que pueden hacer más fluido y sencillo este servicio.

¿Por qué los panistas lo hacen de la peor forma y la más horrible? ¿Por qué los humillan a quienes no pueden defenderse ni protestar? Les remueven la herida social y humana y les recuerdan su condición de sometidos. ¿Se lo harían a sus padres o madres? La burocracia dorada con sueldos de 300 mil pesos mensuales más las prestaciones y prebendas que, en su arrogancia, decide entregarles un distractor que tapa su explotación; un falso y simbólico reconocimiento económico a quien, con cerca de siete décadas o más, no halla más que un alivio momentáneo en ese dinero que significa19.33 pesos diarios; ni para los camiones.

La única explicación que nos queda clarísima, es una tara moral que de manera clasista, racista, desprecia a los pobres y quiere hacer sentir que toda su vida fueron esclavos, que la casta desde arriba en la presidencia, Hacienda y Desarrollo Social (Meade estuvo muy al tanto de estas políticas sociales despreciables y desde donde son diseñados y aprobados estos programas de migajas) no les reconocen respeto ni dignidad a las generaciones sucesivas que entregan su vida por la sociedad con su trabajo, experiencia, tiempo de vida.

Con todo respeto, pero son canalladas convocar a lugares distantes a los ancianos, con pérdida de tiempo, energías, dinero y no se les ocurre darles una tarjeta de débito para canalizar esas energías a labores más productivas  y necesarias.

La cercana fuente de información revela que los ancianos que fallecen, no son dados de baja en el padrón; sume usted los que se ausentan por diversos motivos, sea cambio de ciudad, enfermedad o migración al vecino país, este grupo sigue apareciendo en la nómina. Como el pago es curiosamente en efectivo, habría que ver las “propinas” que se llevan a la chequera los operadores de este pago. ¿Quién lo actualiza? ¿Se hace un pase de lista que depure este egreso público de reconocimiento a los beneficiados? Son preguntas que deben de responder a través de un modelo de transparencia que debió implantar el candidato Meade en su paso por esa Secretaría.

Grave porque los muertos, faltantes y migrantes, siguen “cobrando” para la cartera de la burocracia de Sedesol.

 

M.C. Héctor Ramón González Cuéllar es Académico del Instituto Tecnológico de Tijuana. Correo electrónico: profe.hector.itt@gmail.com

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