“La ficción me da libertad”: Paco Ignacio Taibo II

Fotos: Enrique Mendoza Hernández
 
Cultura Lunes, 20 Agosto, 2018 12:25 PM

El escritor entrega a Planeta la novela corta “El olor de las magnolias” y la crónica “La libertad, la bicicleta”. “Mí búsqueda de la libertad la encontré en la novela policíaca cuando tenía 20 años”, expresó a ZETA el autor. Y lamentó, el de Calderón y Peña Nieto fueron “dos sexenios terribles de nuestra historia inmediata”

Después de narrar la historia épica de México de 1854 a 1867 en “Patria”, publicada por Planeta entre 2017 y 2018, Paco Ignacio Taibo II regresa a la ficción con la novela corta “El olor de las magnolias”, libro de aventuras ubicada entre Veracruz y Nápoles; y la crónica “La libertad, la bicicleta”, sobre su padre, Paco Ignacio Taibo, que incursionó en el periodismo deportivo tras la censura franquista que padecía España.

De manera tal que luego de contar los pasajes decisivos del México decimonónico en tres tomos de “Patria”, el autor advirtió que “El olor de las magnolias” y “La libertad, la bicicleta”, entregados también a editorial Planeta, marcan su regreso a la literatura.

“La historia en un manuscrito de mil 500 páginas en ‘Patria’, con mil 200 documentos detrás, me obligaba a ir hacia otros caminos. Después de un trabajo tan abrumador como ‘Patria’ necesitaba un regreso a la literatura en lo personal, regresar a tocar la literatura. ‘La libertad, la bicicleta’ la empecé muchísimo antes de ‘Patria’, pero la escribí muchísimo después; ‘La libertad, la bicicleta’ y ‘El olor de las magnolias’ fueron mi salida y mi regreso a la literatura”, expresó a ZETA el escritor.

 

ENTRE VERACRUZ Y NÁPOLES

En “El olor de las magnolias”, Paco Ignacio Taibo II propone una vertiginosa novela breve, de capítulos cortísimos, de aventuras en un contexto histórico y político porfiriano de principios del Siglo XX en Veracruz.

En “El olor de las magnolias”, Taibo relata que cuando Porfirio Díaz invitó a extranjeros de diversos países, a través de los consulados, para que se establecieran en algunas zonas del país, once supuestos campesinos italianos, hombres y mujeres, llegaron al Estado de Veracruz:

“Era ya un hecho real la historia de que Porfirio Díaz a principio de siglo había invitado a comunidades europeas, campesinos, a colonizar en México para crear zonas de contención en zonas donde había conflicto; entonces, partí de esa historia, ese comunicado que apareció en los consulados, para hacer una historia de ficción que sucede en un lugar que me inventé, que se llama ‘Las magnolias’ en el Estado de Veracruz”, relató a este Semanario Paco Ignacio Taibo II.

Entre los italianos que en la novela arribaron a Veracruz en 1901, estaba un tal Luciano Dorantes, que al llegar a México sería Lucio Doria, protagonista de aventuras y otras memorias:

“En Italia, cuando estaba en giras, porque publicaban libros míos allá, recorrí Nápoles. Y cuando empecé a pensar la novela, recorriendo las calles de Nápoles, tenía dos puntos, un punto y un contrapunto: un adolecente que contaba de estos supuestos campesinos y los primeros años ahí en Veracruz, y este propio personaje (Lucio) que regresaba a Nápoles a morir, 80 años después, y que traía la carga de un pecado que no sabíamos y que era un poco el motor que te hacía caminar en la novela hasta que las dos historias se reúnen”.

Obviamente, el contexto histórico y político de México durante el gobierno de Porfirio Díaz y la gubernatura de Teodoro Dehesa en Veracruz, fue el caldo de fermentación literaria propicio para la narrativa irónica y sagaz del autor.

“Tuve que hacer investigación de quién era el gobernador de Veracruz en la época porfiriana, y bueno, cuando salieron las historias de Teodoro Dehesa dije ‘esto es la gloria’, ¡era un canalla redomado!”.

¿Por qué fue importante la investigación de la época del porfiriato para crear ficción en “El olor de las magnolias”?

“Aunque estés haciendo ficción, hay una investigación. Es decir, se fundó un casino, ¿cuándo se fundó?; ¿por qué el gobernador estaba detrás de la idea del casino? O sea, hay una investigación que te permite darle solidez a la historia.

“Entonces, al final lo que tienes es una novela de aventuras, una novela de pasión, una novela histórica. Los informes policíacos que cito son inventados, están basados en otros informes policíacos que vi en archivos, pero están inventados, esto es una novela, es ficción”, advirtió Taibo II para posteriormente compartir algunos pormenores sobre “La libertad, la bicicleta”.

 

DE LA FICCIÓN Y OTRAS LIBERTADES

Paco Ignacio Taibo II también entregó a Planeta la crónica “La libertad, la bicicleta”, donde rastrea los pasos de su padre Paco Ignacio Taibo que un día decidió incursionar en el periodismo deportivo ante la censura de la dictadura franquista.

“‘La libertad, la bicicleta’ es absolutamente biográfica, es una historia real contada desde el punto de vista de las crónicas de mi padre y desde el punto de vista de mis vivencias de niño de lo que recuerdo. Es una crónica, no hay nada de ficción ahí”, advirtió en entrevista con ZETA.

Por supuesto,  en “La libertad, la bicicleta” narra los detalles de cómo el treintañero periodista Paco Ignacio Taibo laboraba de redactor jefe en el periódico conservador El Comercio de Gijón, mientras imperaba la censura del régimen franquista donde los asesinatos tenía que decirlos con eufemismos: “Papá seguía escribiendo sobre muertos en la calle ‘de un patatús’”, se lee por “La libertad, la bicicleta”.

Ante la ausencia de libertad para informar de los acontecimientos durante el gobierno de Francisco Franco, un día de abril de 1956, Paco Ignacio Taibo se aventuró al periodismo narrativo para cubrir las vueltas del ciclismo español, donde poco a poco descubrió los alcances de una dictadura.

“Papá comenzó, como todos los hombres sabios, a tener más preguntas que respuestas. Y a discernir cuáles de esas preguntas y esas respuestas podía contar”, se lee “La libertad, la bicicleta”.

¿Qué papel jugó tu memoria de la niñez para recrear esta historia de tu padre en “La libertad, la bicicleta”?

“Fue clave, porque tenía que trabajar con las crónicas de mi padre, con sus álbumes de recortes donde había fotos y notas, y con las cosas que mi madre me había contado, con las que él me contó, con lo poquito que escribió sobre el tema posteriormente y, sobre todo, tenía que contar con mi memoria, quién era yo y cómo me relacioné en esa época con mi padre.

“Me di una beca a mí mismo, me metí en las hemerotecas de los periódicos, porque esas crónicas no estaban en internet; los archivos históricos de esos periódicos no estaban en internet. El único archivo personal que necesité fueron los álbumes de recortes y fotos que mi madre me entregó poco después de la muerte de mi padre”.

¿Qué fue lo más difícil de recrear en la historia de tu papá, considerando que eras un niño?

“Los límites de mi memoria, ¿qué recordaba de mi vida a los siete años? Las crónicas eran muy explícitas, entonces, el punto de partida: cómo contaba las carreras ciclistas, cómo contaba los grandes duelos, cómo contaba su viaje a París por primera vez siguiendo el Tour de Francia; no había dificultad, el problema el armado del libro, que estuviera compensado entre las crónicas y las vivencias”.

A diferencia de una obra histórica como “Patria”, ¿qué te da la ficción?

“La ficción me da libertad. La ficción me da una forma de libertad. Cuando escribí ‘La libertad, la bicicleta’ lo que traté de explorar es cómo mi padre, un joven periodista de 30 años en época franquista bajo censura, decide buscar la libertad en algo tan absurdo como el periodismo deportivo. En mi caso, mí búsqueda de la libertad la encontré en la novela policíaca cuando tenía 20 años”.

¿Quedaste satisfecho después de “La libertad, la bicicleta” y “El olor de las magnolias”?

“Sí, muy satisfecho, yo necesitaba este regreso después de ‘Patria’, porque es mi camino de regreso a literatura”.

 

CALDERÓN Y PEÑA, “UN VERDADERO DESASTRE CON LOS MEXICANOS”

Fiel aliado de Andrés Manuel López Obrador y del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Paco Ignacio Taibo II también se refirió en entrevista con ZETA al agonizante sexenio de Enrique Peña Nieto, la transición del gobierno de AMLO y sus expectativas para la administración 2018-2024.

Para empezar, describió las administraciones de Felipe Calderón (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018) como “un verdadero desastre con los mexicanos, fueron dos sexenios terribles de nuestra historia inmediata”.

Asimismo, señaló: “Yo creo que Andrés Manuel está haciendo una transición muy suave. Hay que esperar para que empiece a gobernar para entonces situarnos entre los hechos de gobierno”.

En torno al polémico nombramiento de Manuel Bartlett como próximo titular de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), anunciado por Andrés Manuel, argumentó:

“No es tan importante el nombramiento de Manuel Bartlett, sino qué tipo de respuesta se les va a dar a los electricistas despedidos del SME (Sindicato Mexicano de Electricistas); hay que esperar a que AMLO empiece a gobernar”.

Por último, ¿cuál es tu expectativa para el sexenio de Andrés Manuel?

“Yo creo que se abren inmensas puertas; el hecho de que la Ciudad de México duplique su presupuesto cultural tal como anunció Claudia Sheinbaum es muy importante. La expectativa es la que creó esta población: este cambio viene impulsado por el 52 por ciento de la población contra un sistema que no solo no funcionaba, sino que era cruel”.

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