La extinción del Prian

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Opinionez Lunes, 20 Agosto, 2018 12:00 PM

Política Breve y de Emergencia

 

 

 

El resultado de las elecciones del 1 de julio está arrojando muchas incógnitas y dudas; desde luego están las que se refieren al cumplimiento de los compromisos de campaña del ganador López Obrador, también el estado de las finanzas nacionales en el que Peña Nieto entregará el gobierno; si habrá “cacería de brujas” a la llegada de la próxima administración; cómo se comportarán los senadores y diputados de Morena con las nuevas minorías, etc. Pero una muy sentida duda de la clase política y de los ciudadanos en general es si después del siguiente sexenio sobrevivirán los expartidos grandes, el PRI y PAN.

El comentario no viene motivado en la soberbia de los ganadores ni mucho menos en la tentación de la revancha política de los actuales resultados. La desaparición del PRI y del PAN es hoy por hoy, uno de los principales temas a discusión y análisis, porque sencillamente después de tanto anticipar que a la transición democrática mexicana le sucedería la desaparición del viejo régimen y luego de haber pasado en el año 2000 por el fallido cambio, es más que lógica la pregunta de si esta elección de 2018 será la vencida.

Ya que es un hecho irrefutable que incorporados en los 30 millones de votos que hicieron Presidente a Andrés Manuel López Obrador, se encuentran millones de mexicanos reaccionando electoralmente al hartazgo generalizado, producto de 18 años de lo que brillantemente AMLO denominó el PRIAN, y no solo militantes de Morena, ni siquiera exclusivamente simpatizantes de políticas de izquierda.

El que el PRI haya obtenido tan solo el 16% de las preferencias a pesar de aún ser el partido gobernante, explica no solo su circunstancia política en su relación con la sociedad, también pone de manifiesto un abandono o rechazo de los mexicanos hacia las alternativas propuestas por el tricolor, precisamente por los resultados de sus gobiernos. Partiendo del origen político de ese partido, creado o fundado para ser el brazo operador del gobierno, los siguientes seis años, donde por lo menos en la primera mitad, estará limitado a una representación en el Congreso apenas superior al 10%, tal vez su militancia ya no encuentre sentido de pertenencia.

Por su parte, el PAN como segundo lugar en la contienda (hecho por cierto que pareció siempre ser lo que buscaba), con un 22% de la votación pudiera considerarse como la formal oposición del siguiente gobierno, porque a pesar de ser derrotado dos a uno, tendrá una fuerza medianamente importante en el Congreso y conserva suficientes gubernaturas como para superar el amargo resultado.

Sin embargo, gracias a su última alianza, desdibujo su base ideológica y vive hoy una severa crisis interna, resultado tanto de sus derrotas, como de sus prácticas políticas ajenas a su tradición democrática.

De manera que a la integración del siguiente gobierno y el accionar político de la marcha de la denominada “Cuarta Transformación Nacional”, bien podrían inercialmente significar el empuje necesario para ahora sí dar por muerto al antiguo régimen; pero definitivamente no debe ni puede ser casual la extinción de las viejas fuerzas políticas; más bien, su desaparición o su reafirmación en la vida política nacional, deben ser la consecuencia de la redefinición del régimen mexicano de partidos.

Que la historia lo registre.- Acción Nacional antes, “cuando había mística”, siempre iniciaba sus asambleas con la puesta a discusión sobre la disolución o permanencia del partido. Tal vez sea su hora de por lo menos, discutir las razones

Botón rojo.- El edificio nacional del PRI fue hipotecado por la anterior gestión directiva. ¿Habrán aplicado esos recursos en las campañas?

 

Salvador Morales Riubí, político tijuanense, ha sido funcionario municipal y estatal. Actualmente es empresario y consultor en temas de salud y relaciones públicas. Correo:smriubi@yahoo.com

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