Ineficiencia, impunidad y corrupción, las claves de la inseguridad (Segunda de tres partes)

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Opinionez Lunes, 27 Agosto, 2018 12:00 PM

En mi anterior artículo había señalado que abordaría el tema en dos partes, pero son tantos los casos, los ejemplos y las propuestas que voy a tener que hacerlo en tres.

La inseguridad pública se sostiene en tres pilares: ineficacia, corrupción e impunidad. Atacando de frente estos tres elementos, obtendremos mejores resultados y disminuirán los índices directivos. No es un trabajo fácil, pues requiere de tomar muchas medidas y estar al pendiente de que se apliquen cabalmente. Sin liderazgo no hay avance ni resultados.

Para acabar con la ineficacia se requieren policías capacitados y honestos en todo el país, principalmente a nivel municipal y estatal. En el país hay una gran improvisación, hay que demandar que todos los policías ingresen a una academia, que se preparen y actualicen de manera regular. En este sentido hay que crear academias regionales que ayuden a cumplir este objetivo.

Todos los policías del país deberán ingresar al cargo a través de un examen general de conocimientos y sobre todo pasar el examen de control y confianza. Mismos que se repetirán año con año. Se debe fortalecer el registro nacional de policía, con la obligación de los gobiernos de consultarlo previamente a cualquier contratación, pues no se debe aceptar a quien haya reprobado estos exámenes.

Todo ascenso debe ser por concurso, acabando con el famoso “compadrazgo”. Solo deben mantenerse en el cargo a los honestos y capaces.

Los cursos de actualización para el conocimiento y manejo del nuevo sistema penal, deben ser obligatorios y, sobre todo, hacer énfasis en el respeto a los derechos humanos y a la preservación del cuerpo del delito.

Honrar a los policías honestos con premios y condecoraciones, debe ser algo regular y obligatorio.

Se deben modificar los hábitos de patrullaje, creando círculos más pequeños de recorrido, de esta manera las patrullas permanentemente estarán vigilando la seguridad de todas las comunidades y no como ahora, donde prácticamente nunca el ciudadano siente la presencia de los cuerpos de seguridad.

Aumentar considerablemente el número de cámaras de video, en todas las ciudades. Los apoyos financieros federales solo se aplicarán cuando se cumplan todas las anteriores medidas. De no cumplirlas a través de una evaluación severa, en donde no se refleje una disminución de los índices delincuenciales, no habrá apoyo financiero.

Otro de los temas que requiere atención, es el caso de las zonas metropolitanas o municipios conurbados, esto es, municipios cuyos límites territoriales se entrelazan al grado de ser prácticamente imperceptibles durante las persecuciones policiacas, en estos casos las policías municipales en específico, se encuentra limitadas por su propio territorio. Ante esto se deben crear las policías intermunicipales, mediante convenio expreso por las autoridades de cada municipio. No se trata de establecer un mando único, sino una coordinación conformada por todos los directores o secretarios de seguridad pública municipal de los ayuntamientos de que se trate, éstos integrarían el consejo de la policía intermunicipal, creando un cuerpo de seguridad único, que entre otras ventajas estaría, la rotación constante del personal, lo cual inhibe que los elementos se lleguen a coludir con los delincuentes de la zona, además que se puede generar la mezcla de recursos económicos, humanos y logísticos.

Estoy seguro que mediante estas medidas se terminará en mucho la ineficacia policiaca.

El tema de la corrupción es más complicado.

Para empezar con un nuevo perfil de policías, más comprometidos con la sociedad y honestos, será un paso muy importante para abatir la corrupción. Mejores policías no se traduce de inmediato en abatir la corrupción, hay que tomar otras medidas adicionales. Se debe establecer la obligación de presentar informes anuales patrimoniales tanto del policía como de sus familiares, hasta cuarto grado, consanguíneo y por afinidad; deberá tenerse acceso a los movimientos bancarios de todas estas personas, revisar los cambios patrimoniales súbitos y realizar compulsa aleatoria del patrimonio de policías de todo el país.

Establecer cuerpos de control interno, que investiguen todas las denuncias contra policías. Crear un sistema de quejas fácil y sencillo. Aprobar sistemas eficientes para el pago exprés de multas, para reducir “la mordida”. Homologar el sueldo de los elementos a la media nacional, otorgarles seguridad social y reconocimientos públicos, así como estímulos anuales a los mejores policías. Atacar la corrupción también implica una nueva cultura ciudadana de apego y respeto a la legalidad. Debemos dejar de ofrecer “mordida” cuando cometamos una infracción, para ello se debe hacer una campaña de sensibilización en contra de estas malas prácticas.

 

Amador Rodríguez Lozano, es tijuanense. Ha sido dos veces diputado federal y senador de la República por Baja California; fue también ministro de Justicia en Chiapas. Actualmente es consultor político electoral independiente y vive en Tijuana. Correo:amador_rodriguezlozano@yahoo.com

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