El sentido de la vida

Foto: Cortesía/Don Gabriel Kashirinsky, en el Valle de Guadalupe, B.C.
 
Opinionez Lunes, 13 Agosto, 2018 12:00 PM

“Y los americanos tienen razón al pensar que podemos cambiar varias veces nuestro tipo de existencia: nacer a los cuarenta años, emprender algo a los sesenta y terminar en la escuela”.

Jean Guittón, Francia. Aprender a Vivir y a Pensar.

 

En el Valle de Guadalupe, Baja California, vivió don Gabriel Kashirinsky, descendiente de los molokanes, cristianos emigrantes de Georgia, Rusia, la tierra de Stalin, pero también de Alexander Solyenitzin.

Los molokanes llegaron hace más de un siglo a una de las misiones dominicas de Baja California, en Valle de Guadalupe, en honor a la patrona de los mexicanos, la Virgen del Tepeyac.

A sus 74 años de edad, don Gabriel Kashirinsky, proveniente de familias rusas de Bielorrusia, se reía por su parecido con Karol Wojtyla, ni más ni menos el doble de Juan Pablo II, vive en el Valle de Guadalupe, B.C., a su edad, don Gabriel ha tomado un curso de carpintería para personalmente fabricar las ventanas, puertas y demás enseres para construir su Museo Ruso.

Hay muchos museos admirables por la Ruta del Vino en esta zona mediterránea de la península.

Solo con su esposa, una mexicana que cautivó sus ojos azules, don Gabriel Kashirinsky es un ejemplo de la nobleza del corazón y alma del hombre. Profundamente cristiano como ruso y mexicano. El doble del Papa Wojtyla mezclaba mango con uvas y estas uvas son verdaderamente sabrosas con sabor a mango.

Don Gabriel también produjo vino, no adulterado, del bueno, fermentado en su cava familiar, a la venta de quien se lo pida y pague.

Apunta el filósofo francés, preso por cinco años en los campos de exterminio nazi, Jean Guittón, que a veces los libros no son indispensables, que un pequeño número de ellos debe ser suficiente. Él lo sabía porque había visto vivir a M. Pouget, un pensador ciego. “Nuestra civilización, saturada de conocimientos, ofrece tantas máscaras, tantas apariencias de sabiduría, tantos falsos apoyos, que el hombre moderno no sabe ya distinguir entre lo que sabe y lo que ignora. La prueba de que sepamos algo, dice Aristóteles, es que podamos enseñarlo”.

El sabio judío Viktor E. Frankl enseñó que el hombre puede tener un sentido en vida (esposa, hijos, trabajo, amistades, etc.,) y tener además un súper sentido en su vida (fe en Jesucristo, Mahoma, Buda, Jehová, religión). Nos enseña Frankl a buscar un sentido a nuestra vida, en lo humano y lo religioso.

Cuántas personas de 45-50 años, están jubiladas y se pasan la vida aburridos, pensando que son viejos o están muertos espiritualmente; recibiendo pensiones de miles de pesos, pues creen que jubilarse es dejar de aprender y vivir experiencias espirituales y humanas, al alcance de ellos, pero lejos de su pensamiento.

El pensador francés Guittón les da la razón a los americanos: si se puede “volver a nacer a los cuarenta años, emprender algo a los sesenta”. Don Gabriel aprendió carpintería a los 74 años, para enseñar a los visitantes, el valor de la cultura rusa-mexicana en Baja California. Un ejemplo es el mismo don Gabriel Kashirinsky.

 

Germán Orozco Mora reside en Mexicali. Correo: saeta87@gmail.com

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