Cuando no están de viaje, están de fiesta; el matrimonio “Kiko”.

Foto: Cortesía
 
Cuentahiloz Lunes, 13 Agosto, 2018 01:00 PM

Cuentan desde la oficina del gobernador de Baja California, Francisco Vega de Lamadrid, que son muy pocas, por no decir que ninguna, las veces que el mandatario se digna en aparecer en su centro de gobierno, menos en su despacho.

De su esposa, la primera dama, Brenda Ruacho, no hace falta que informantes lo confirmen: vive en eventos de relaciones públicas, festejos y siendo la protagonista en repartición de apoyos o programas sociales, como si esos recursos salieran de su bolsa y su generosidad, de su buen corazón. En fin, la señora Ruacho se exhibe para promover su imagen desde la presidencia del DIF.

La agenda pública del gobernador sufre una enfermedad terminal, es cadavérica, a lo mucho, su presencia solo se limita a las exposiciones o proyectos orquestados por sus dependencias, eventos en los que funge más bien como monarca del gobierno y no como líder de Estado.

¿Alguien en este planeta ha visto a la pareja de la gubernatura, caminar por las calles de los bajacalifornianos?

Sería bueno, por ejemplo, que se dieran una vuelta en los hospitales generales del Estado, donde la salud pública está en desmantelamiento; donde miles de enfermos y personal médico sufren la indiferencia oficial, las dolorosas carencias en materiales, medicinas, personal. O en las decenas de escuelas que están en la pesadilla de la miseria, sin ventilación, sin luz, infestados de plagas en sus paredes de madera. Donde se enseña “computación” a los estudiantes en fotocopias. Estas historias son contadas por quienes lo padecen, solo hace falta querer escucharlas. Un verdadero caos.

Foto: Cortesía.- ¿Y la agenda pública? ¡Bien, gracias!

Una visita, señor gobernador, junto a su bienintencionada esposa, en alguna sala de urgencias, en algún refugio de adictos, en algún callejón con enfermos mentales o niño sin Dios; un paseo en transporte público, un trámite en los laberintos de la burocracia, algo de esto le podría valer más que sus actos armados bajo la sombra, en la comodidad de sus asistentes y frente a las cámaras.

Pero es mucho pedir, cuando la pareja de gobierno no se encuentra de viaje de placer, atendiendo sus negocios personales, están de fiesta o la desidia.

No hace mucho, en estas páginas se dio cuenta que en su última “gira” por Europa, Vega de Lamadrid se hizo acompañar por su esposa, desde el 12 de julio, a una Feria Aeroespacial en Alemania, que duró seis días y que no regresaron hasta dos semanas después, paseándose en otros destinos del viejo continente junto a Carlo Humberto Bonfante, el secretario de Desarrollo Económico, y Francisco Aguirre, asistente de éste, cada uno, también acompañado de sus parejas.

Hace unos días, a propósito del cumpleaños de la primera dama, se utilizó la casa de gobierno en Mexicali para festejar como se merece a la señora Brenda. Entre los exquisitos invitados estuvieron Carlos Torres, Bladimiro Hernández, José Luis Kato Lizardi, Ignacio García, Guillermo Trejo, José Félix Arango, Sergio Tolento, “Kiko” y la festejada. Para estos encuentros y cortejos.

Siempre habrá tiempo para todo, para viajes, negocios y  fiestas del matrimonio “Kiko”; total, el Estado está en su mejor momento.

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