Reflexión tequilera

Imágenes: Tomadas de Internet
 
En Zerio Lunes, 9 Julio, 2018 12:00 PM

A veces me pongo a pensar en la cantidad de tequila que yo tomo. ¡Y siento hasta vergüenza y pienso en dejar de tomar! Pero ahí, yo también pienso en los millares de trabajadores que luchan todos los días en las licoreras y en las distribuidoras; pienso en sus empleos y en el sustento de sus familias.

También me acuerdo de los miles de agricultores que cultivan la caña y que dependen de esta materia prima para seguir sobreviviendo. Ahí me golpea la responsabilidad y me pesa en la conciencia. Entonces me detengo a pensar nuevamente y digo: ¡No
puedo dejar de tomar tequila! Ellos dependen de mí. ¡Eso significa tener conciencia social señores!

Autor: Izquierdoso y ebrio.

 

Análisis político

Ya se empieza a notar la recuperación de México en la mano de López Obrador:

A principios de esta semana y a solo un día de las históricas elecciones del 1 de julio, 23 jóvenes con talento, que se hallaban trabajando en el extranjero, regresaron al país.

Bueno, 22 jóvenes…y Rafa Márquez.

Autor: Fan…de la selección de… ¡Brasil!

 

Amor de madre

Anoche, mi mamá y yo estábamos sentados en la sala hablando de muchas
cosas. Entre esas cosas hablamos de la vida y de la muerte….

Le dije:

—Mamá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de
máquinas y líquidos de una botella… Si me ves en ese estado, desconecta todos los artefactos que me mantienen vivo y bota todos los líquidos de los cuales dependa, prefiero morir….

Entonces, mi mamá se levantó y me miró con una cara de admiración que yo
nunca le había visto….

Y me desconectó…el celular, el internet, el cable, el televisor, el Netflix, la computadora, el PlayStation….

Y me botó el whisky, el vodka, el tequila, el ron, el vino, la sangría y las cervezas….

Autor: Huérfano por convicción.

En la biblioteca 

La biblioteca de la universidad estaba repleta de gente. Un joven encuentra un lugar al lado de una llamativa rubia, y le pregunta:

— ¿Te importa si me siento a tu lado?

La chica le responde en voz muy alta:

— ¿Qué? ¡No quiero pasar la noche contigo!
Todos en la biblioteca clavan su vista en el joven, mirándolo como a un
degenerado. El tipo se siente avergonzado y se retira a otra mesa.

Después de unos minutos, la rubia va a la mesa del chico y le dice al oído:

—Yo estudio Psicología, nene, sé perfectamente lo que piensa un
hombre…te hice pasar vergüenza, ¿verdad?

El joven le contesta gritando:

— ¿Qué? ¿Mil dólares por una noche? ¡No jodas, es carísimo!

Todos clavan la vista en la rubia que se puso pálida, entonces el chico le dice al oído:

—Yo estudio Derecho, preciosa, y sé cómo perjudicar a la gente…

Autor: Maestro de derecho

 

Honestidad conyugal

Un tipo fue detenido por un oficial de caminos cuando conducía hacia su casa en compañía de su esposa.

— ¿Cuál es el problema oficial?

— ¡Manejaba a 120 en una zona de 80!

— ¡No señor! ¡Yo iba a 85!

— ¡No es cierto Luis, ibas a 110!

El tipo le echa una mirada de advertencia a su mujer.

— ¡También lo voy a multar por traer una de las luces descompuesta!

— ¿Luz? ¿Cuál? ¡No sabía de ella!

— ¡No te hagas Luis, esa luz está descompuesta desde hace semanas!

Esta vez le echa una mirada equivalente a 17 cachetadas.

— ¡También lo multaré por no usar el cinturón de seguridad!

— ¡Pero si me lo quité en el momento que me detuvo!

— ¡Pero si tú nunca lo utilizas!, le dice la esposa.

Esta vez, Luis no soporta y le da un buen grito a su mujer.

—Señora, ¿su esposo le habla así normalmente?

— ¡No!, solamente cuando ha tomado.

Autor: Exmujer.

 

Profesiones

Esta era una de esas veces que la maestra le dice a los estudiantes:

—Niños, mañana tendrán prueba de deletreo.

Al día siguiente…

—Bien niños, vamos a empezar. Luisito, tienes que decir la ocupación de tu padre y qué haría si estuviera aquí.

—Mi papá es panadero, p-a-n-a-d-e-r-o, y si estuviera aquí le daría un pedazo de pan a cada uno.

—Muy bien. Carlitos, ¿y tú?

—Mi papá es banquero, b-a-n-q-u-e-r-o, y si estuviera aquí le daría 100 dólares a cada uno.

—Muy bien. Sigues, José.

—Mi papá es electricista, e-l-c-t-r…

—Está bien José, te dejaremos para el último.

—Pepito, te toca.

—Mi papá es apostador, a-p-o-s-t-a-d-o-r, y si estuviera aquí, apostaría mil pesos a que José no puede deletrear electricista.

Autor: Pepito, quién más.

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