Movimientos que nunca mueren: Zapatismo y 26 de Julio


 
Cartaz Lunes, 23 Julio, 2018 12:10 PM

Como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa. La historia me absolverá. Fueron las últimas palabras de la declaratoria de autodefensa que el joven Fidel Castro, acusado de liderar a un grupo de guerrilleros que buscaron tomar por asalto el Cuartel Moncada, la base militar en Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1953, pronunció. Fue detenido y casi dos años después, puesto fuera del país. Llegó a la Ciudad de México en 1955. Ahí se reunió con su hermano Raúl Castro y él le presentó a un joven fotógrafo que trabajaba en el parque de la Alameda, llamado Ernesto Guevara. Tiempo después, a bordo del yate Granma, partieron hacia Cuba, en busca de una revolución. El mensaje de Fidel fue: “Si salimos, llegamos. Si llegamos, entramos. Si entramos, triunfamos. La lucha se dio y la victoria se consumó en 1959, con la entrada de los revolucionarios a Santiago de Cuba. Fidel estuvo en el poder por más de 40 años.

A pesar de la presión internacional y el hostigamiento, sobre todo de Estados Unidos, Fidel mantuvo un país con un gran desarrollo social en varios aspectos. Cuba sigue siendo hasta hoy en día, el país con mejor índice de educación de toda Latinoamérica, basado en las capacidades lingüísticas, lectoras y el alto porcentaje de graduados de la educación superior, que rebasa el 90% de los estudiantes. Los servicios de salud y el programa de desarrollo deportivo, además de ser de fácil acceso, son modelos ejemplares, que sobrepasan la capacidad de desarrollo de algunos países, incluso de los denominados “primer mundistas”. Pero el PIB en Cuba ha sufrido y sigue sufriendo una disminución considerable, sin embargo, el enfoque que le ha dado la información internacional, es sobre un país hundido en la miseria y la desigualdad, algo similar a lo que dicen de Venezuela, cuando no suele ser así.

Años después, en México, en el año de 1994, surge un movimiento guerrillero armado, denominado “Ejercito Zapatista de Liberación Nacional”, dirigido por el Subcomandante Marcos. Su objetivo, el cual plasmaron en la “Declaración de la Selva Lacandona”, era la lucha por el trabajo, la tierra, el techo, la alimentación, la libertad, la justicia, entre otras cosas. Todo esto sumado a la defensa autónoma de los pueblos indígenas. A más de 20 años del movimiento, su lucha sigue vigente. Ese movimiento ha hecho mucho más de lo que parece por los pueblos indígenas. Los pueblos olvidados por el Estado y por la sociedad como tal. Pueblos donde la gente aún ve lejana la posibilidad de obtener electricidad, agua, educación. Pueblos que no son parte del conteo federal del Inegi. Donde la gente nace y nadie lo sabe. Donde la gente muere y nadie lo sabe. Eso sigue siendo una constante en pleno 2018, en un país en pleno desarrollo estructural, urbanizacional y económico.

El EZLN le dio vida y voz a los pueblos olvidados de México, así como Fidel y el movimiento 26 de Julio, lucharon por su la libertad en Cuba. Así como Venezuela sigue de pie, a pesar de los intereses extranjeros en su territorio. A pesar del imperialismo y el capitalismo, ese que hunde países y divide sociedades. Cuando los mensajes de revolución son verdaderos, nunca mueren. No importa dónde sean o cuánto tiempo haya pasado, nunca mueren. A pesar de la difamación y la invasión, la censura y la dictadura. Nunca mueren.

 

Juan Carlos Frausto García.

Tijuana, B.C.

Correo: juancarlosfraustogarcia@hotmail.com

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