Militares buscan siembra de droga en zonas más remotas

Fotos: Enrique Botello
 
Edición Impresa Lunes, 30 Julio, 2018 01:00 PM

A unos de 20 kilómetros de la carretera y alejados de zonas pobladas, el Ejército destruyó ocho plantíos de marihuana acompañados por peritos de la PGR. Siguieron las huellas de los acueductos para el riego, dado a que las siembras ilegales son muy difíciles de detectar

Un “mini plantío” fue localizado en las faldas del cerro en la parte más alta de la delegación de Santo Tomás en Ensenada, y un día antes, destruyeron otro en el Valle de la Trinidad, donde las temperaturas superan los 43 grados centígrados.

A pesar de las dimensiones, la fuerza operativa integrada por una treintena de elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) trabajó dos días hasta erradicar el plantío en su totalidad.

El domingo 22 de julio, las tropas castrenses encontraron el sembradío mientras realizaban un recorrido de reconocimiento sobre el arroyo de Santo Tomás, en las inmediaciones del rancho Las Águilas.

Sobre una extensión de 6 mil metros cuadrados, equivalente a la superficie de la Ventana al Mar en el Malecón de Ensenada, los jornaleros limpiaron el área en una pendiente pronunciada, y con un azadón abrieron camino para colocar las semillas.

Para los capitanes militares es cada vez más difícil localizar un sembradío; los “halcones”, al servicio de los cárteles de la droga, resguardan las plantas y el campamento cubierto, desapareciendo antes de que los militares hagan acto de presencia.

Para camuflarse, cubren la parcela con malla de alambre en cuadrícula, que se sostiene con muros de metal y sobre estructura colocan las mismas plantas tipo chaparral que removieron en un inicio.

Por encima de la tierra fértil, colocan el sistema de riego por goteo o gravedad. Esto confunde a quienes tienen encomienda de destruir campos de droga. En la parte más alta del cerro localizaron un campamento improvisado, no obstante, esta vez tampoco hubo detenidos.

El Capitán del 67 Batallón, que corresponde a la zona de San Quintín,  encargado del operativo realizado el lunes 21 de julio, aseguró que dicho plantío se encontró al seguir la huella de un acueducto.

Bajo condiciones adversas de intenso calor, los oficiales han seguido las huellas de los acueductos, de cinco y ocho pulgadas, que se pueden encontrar casi a pie de carretera y que se extienden por varios kilómetros hasta zonas prácticamente inaccesibles.

Una vez que localizaron el sitio, hallaron 240 mil plantas de marihuana que posteriormente fueron destruidas por personal de la Sedena, en la parte alta de la delegación Santo Tomás.

Para llegar a la zona hay que recorrer por lo menos diez kilómetros en vehículo por  un camino de terracería y alrededor de tres kilómetros en una pendiente, hacia la sierra, alejados de todo paso.

Durante el proceso de incineración, en el mismo lugar se generó un incendio forestal que los elementos militares controlaron, pero logró consumir cientos de metros de matorrales.

Una vez que los peritos de la Procuraduría General de la República (PGR) tomaron evidencias para integrar la investigación, los efectivos procedieron a la quema de la droga.

 

COMO LLEGAN, SE VAN LAS TROPAS

Elementos del Ejército Mexicano y Peritos de la PGR han pasado los últimos meses rastreando plantíos de droga en las partes más altas de la municipalidad de Ensenada.

Solo un batallón ha localizado ocho sembrados dentro de perímetro. Cada indicio significa la movilización de personal de ambas instituciones, quienes arriesgan su vida ante las condiciones adversas del terreno y el clima, en cumplimiento del deber.

Pero en el trayecto de búsqueda se han cometido errores humanos, como caminar varias horas sobre cañadas y matorrales, atendiendo llamadas falsas, que implica recursos y tiempo perdido.

En los plantíos que se tienen detectados hasta julio de 2018 no hay personas detenidas por el delito, aunque sí rastros en los campamentos, como víveres, cobijas, ropa, almohadas y artículos de higiene personal. Sin embargo, para las autoridades resulta complicado seguir una investigación a partir de evidencias genéticas.

 

“MACHIHUA”, BEBIDA ENERGÉTICA DE MILITARES

Una vez en el cerro, los elementos castrenses preparan un brebaje que conocen como “Machihua”, que les permite tener mejor rendimiento para cortar la totalidad de las plantas, reunir la mercancía en un punto y proceder a la incineración.

La bebida se compone de agua, azúcar y Maseca, manteniendo en pie a los combatientes con una consistencia grumosa y a la vez lechosa, de sabor  azucarado.

Los costales de Maseca y azúcar que se usan para el preparado son parte de la dieta de los vigías o “halcones” que viven en los campamentos durante los meses que se siembra la planta hasta la cosecha.  Se presume que los integrantes del cártel y los cuidadores del plantío ingieren “Machihua” para prevenir la deshidratación o el golpe de calor.

“¿Qué significa cuando sientes el corazón en los oídos?”, cuestionó un civil totalmente exhausto a un militar, quien respondió: “Que siguen con vida”.

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