La improbable reunión


 
Zoom Político Lunes, 9 Julio, 2018 01:00 PM

Con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, su relación con Enrique Peña Nieto pasó de ser una de descalificaciones a una institucional. El cambio no fue repentino, poco a poco y desde su campaña, el tabasqueño fue asumiendo un discurso más conciliador, pero también un papel más institucional que culminó en el encuentro de ambos en Palacio Nacional

Foto: Cuartoscuro.com.-Peña y Obrador; en camino a la transición.

Hace seis años, habría sido una imagen difícil de lograr. Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador sonriéndose y caminando juntos por Palacio Nacional. El encuentro se dio el martes 3 de julio de 2018, dos días después de la elección.

Aunque el político tabasqueño aún no recibía su constancia como Presidente electo por el Instituto Nacional Electoral (INE), ya contaba con el 53 por ciento de los votos y una ventaja de 30 puntos sobre el segundo lugar, según los resultados preliminares. Su triunfo era casi seguro.

Cordial, positivo, amistoso. Así calificó Andrés Manuel el encuentro para abordar el proceso de transición que sostuvo con quien fuera su contrincante en 2012, quien le arrebató el triunfo, dijo en ese entonces, gracias a la compra de 5 millones de votos.

Pero el trato institucional por parte de AMLO empezó meses antes. Una de sus últimas declaraciones contra Peña Nieto se dio en mayo de 2017. Movimiento Regeneración Nacional y Partido Revolucionario Institucional se enfrentaban por la gubernatura del Estado de México y, en medio de ese proceso, un video en el que Eva Cadena, candidata de Morena en Veracruz, recibía 10 mil dólares y 50 mil pesos en efectivo para entregárselos a Andrés Manuel, fue un golpe duro contra Morena. Se perdió la elección ante el PRI, al cual acusó nuevamente de fraude.

“En lugar de ser un jefe de Estado, se comporta como jefe de pandilla, Peña, y eso es una bajeza. Le entregó los videos a (Miguel Ángel Osorio) Chong, secretario de Gobernación, para que a su vez él entregara los videos a El Universal”, dijo el tabasqueño al periodista Jorge Ramos en un programa de televisión.

Antes, Obrador a Peña:
“En lugar de ser
un jefe de Estado,
se comporta como
jefe de pandilla…”

En el mismo espacio, se refirió a Peña Nieto como un producto mediático que le costó muchísimo al país. “Es un personaje vacío. Lo introdujeron al mercado como se introduce un producto chatarra”, remató.

No era la primera vez que lo decía. Tan rápido como terminó la elección de 2012, Andrés Manuel se dedicó a recorrer México para consolidar Morena, luego acompañó a los candidatos de su partido en elecciones federales y locales.

El discurso anti-Peña, señalar sus actos de corrupción, su enriquecimiento, su “Casa Blanca”, reclamarle por la inseguridad, la pobreza y el abandono en el país, fueron una constante durante casi seis años en mítines, comités de su partido, entrevistas y reuniones. En 2018, conforme se acercaba el inicio de su campaña, ese discurso cambió.

Dejó de referirse directamente a Enrique Peña Nieto. Sí hablaba de combatir la corrupción del actual gobierno, también de vender el avión presidencial, de dar marcha atrás a reformas, pero no de encarcelar al actual Presidente, contrario a lo que Ricardo Anaya Cortés,  abanderado de la alianza PAN-PRD-MC, repetía en cada oportunidad.

El candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia” explicaba que de interponerse una denuncia en contra de Peña o algún ex funcionario, se investigaría a través de la Procuraduría General de la República, pero él no intervendría en el proceso, ni iniciaría persecuciones políticas.

Si bien establecía su distancia, como cuando Anaya lo acusó de reunirse con Peña y López Obrador aseguró no verlo desde 2012 en un debate presidencial, también confirmaba su confianza de que el Gobierno Federal no intervendría en las elecciones.

De esta forma, el escenario se vino entretejiendo meses atrás hasta llegar a la noche de la elección. Pasadas las 11:00 pm, Enrique Peña Nieto, a través de un mensaje televisado, reconoció a López Obrador como triunfador en las elecciones, después de que así lo declarara el presidente del INE, Lorenzo Córdova.

Mientras en el salón Don Alberto del hotel Hilton Reforma de Ciudad de México, el equipo del tabasqueño celebró el mensaje de Peña con gritos, aplausos y chiflidos; afuera, cientos de personas que seguían la transmisión en pantallas gigantes, enmudecieron ante las palabras del Ejecutivo Federal con el conteo de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.

La escena se repitió poco después en el Zócalo capitalino, tan pronto como López Obrador hizo mención de Peña frente a los miles que se reunieron para festejar su triunfo, el lugar se inundó de gritos de “¡Fuera Peña!” y abucheos.

AMLO tuvo que intervenir: “No vamos a faltarle el respeto a las actuales autoridades. Vamos a esperar nuestro tiempo, en el proceso de transición vamos a ponernos de acuerdo para que el país siga su marcha sin que haya crisis de ninguna índole, que la transición se dé con armonía, de manera ordenada y pacífica, sin sobresaltos de ningún tipo”.

Momentos antes, en el hotel Hilton ya se había expresado positivamente de él: “Debo reconocer el comportamiento respetuoso del Presidente Enrique Peña Nieto en este proceso electoral. Muy diferente porque me consta al trato que nos dieron los pasados titulares del Poder Ejecutivo”.

Este agradecimiento fue retomado por López Obrador luego de su encuentro con Peña.

“Le agradecí al Presidente Peña por actuar de manera respetuosa durante el proceso electoral, he padecido de ese intervencionismo faccioso, que no corresponde a sistemas políticos democráticos. Ahora tengo que reconocer que, en este proceso electoral, el Presidente Peña actuó con respeto y las elecciones fueron, en lo general, libres y limpias”, dijo a la prensa.

Entre los temas que trataron, reveló, estuvo la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, la Reforma Energética, seguridad y la proyección del presupuesto 2019.

Sin embargo, insistió en el fondo de la reunión. Habló desde su posición como el próximo Presidente de México y ya no como rival político de Peña Nieto: “Independientemente de nuestras diferencias que son notorias, públicas, tenemos que ponernos de acuerdo y actuar unidos cuando está de por medio el país, la sociedad, el pueblo. Es lo que estamos haciendo”.

Comentarios

comentarios

Notas relacionadas

Tipo de Cambio