Tomar precauciones: cuatro senderistas mueren en tres años


 
Edición Impresa Lunes, 18 Junio, 2018 01:00 PM

Sin contar a las cuatro víctimas del “helicopterazo”, de 2016 a la fecha, por lo menos cuatro personas han fallecido debido a las prácticas irresponsables de senderismo, montañismo y de supervivencia en zonas agrestes en la entidad. Para el director de Bomberos de Mexicali, Gabriel Gómez, el 90 por ciento de los grupos que se aventuran, no cuentan con el aditamento ni adiestramiento necesario; mientras tanto, Protección Civil estatal trabaja en proyectos para reglamentar estas acciones y evitar más tragedias

Johana Díaz, Narciso Mora, Karen Violeta Ruiz Sánchez y Patricia López Parra, salieron de sus casas para retar su propio cuerpo y voluntad en una prueba de aventura.

Ninguno de ellos se conocía, pero su historia es similar: murieron en zonas agrestes debido a la falta de preparación para realizar actividades recreativas de alto riesgo.

A ellos podrían agregarse los nombres de Noé Carrasco Ruiz, Jorge Alberto Zavala Martínez, Roberto Caloca Quiroz y Roberto Murguía, los dos primeros, agentes de la Policía Estatal Preventiva (PEP); los otros dos, integrantes de los grupos de rescate Aguiluchos y Bravo 10, quienes perecieron cuando cayó el helicóptero de la PEP en el cerro El Centinela, durante el levantamiento del cuerpo de Karen Violeta.

De agosto de 2016 a la fecha, se contabiliza la muerte de cuatro personas derivada de prácticas como senderismo, montañismo y caminata en zonas de complicado acceso, y según el director de Bomberos de Mexicali, Gabriel Gómez, alrededor del 90 por ciento de quienes realizan esta actividad no cuenta con los aditamentos ni adiestramiento necesarios para responder a una situación de riesgo.

Ante este boom que se ha registrado en los últimos dos años para llevar a cabo travesías, la realidad es que es poca o nula la regulación en este tipo de paseos. De hecho, cualquiera puede publicar un evento en la red social Facebook, invitar a personas y cobrarles 400 o 500 pesos por realizar el paseo, incluso en periodos de intenso calor, cuando la recomendación es no llevar a cabo estas prácticas, sobre todo en Mexicali.

El director de Protección Civil estatal, Antonio Rosquillas, considera que es urgente aplicar una regulación y definir las funciones de cada autoridad para atender estas emergencias, y ante todo, prevenirlas.

 

MUERTES QUE PUDIERON EVITARSE

A las seis de la mañana se citó el grupo de amigos en las faldas del cerro El Centinela. Ninguno era experto, aunque dos lo habían subido en alguna ocasión, por lo que se sintieron preparados para la travesía.

integrantes de Bravo 10 atendiendo a una de las personas deshidratadas durante el rescate

Todo marchaba conforme a lo planeado, pues alrededor de las diez de la mañana lograron tocar la cima del “viejo guardián”. Lamentablemente, Patricia comenzó a sentir los estragos del intenso calor cuando faltaban 500 metros para cumplir el descenso.

El director del Servicio Médico Forense (Semefo), César Raúl González Vaca, afirmó que la dama perdió la vida ante una exposición directa del calor y falta de agua por un periodo menor a dos horas, agregando que cuando se llega a ese grado es muy complicado atender a la persona.

Según el director de Bomberos, Gabriel Gómez, Patricia informó a sus compañeros de su condición y a los pocos minutos cayó inconsciente. Ante la emergencia, el grupo se dividió en dos células, una que se quedó a cuidar a Patricia, mientras otra descendió a paso veloz para solicitar apoyo.

Gabriel Gómez dijo que la primera acción de los jóvenes fue desvestir a la víctima intentando refrescarla, pero esto resultó contraproducente. “Es lo peor que pudieron hacer”, señaló el jefe de los “tragahumo”, argumentando que cualquier persona experta en este tipo de incidentes habría protegido a la fémina con otro atuendo mojado, con la intención de preservar la humedad.

Es algo similar a la función de los trajes de bomberos, que tienen la característica de preservar el sudor alrededor del cuerpo, ayudando a mantener la humedad y evitar la deshidratación.

Fue casi a la una de la tarde que pudieron solicitar el apoyo a las autoridades. Sin embargo, entre el trayecto y el avance seguro de los grupos de rescate, llegaron a la víctima hasta las tres de la tarde, cuando tenía ya horas de haber fallecido.

La muerte de Patricia, quien según el director de Bomberos tenía un padecimiento físico que aceleró su proceso de deshidratación, recordó la tragedia ocurrida poco más de un año atrás en el mismo lugar, cuando Karen Violeta Ruiz, de 26 años de edad, perdió la vida al caer en un barranco luego que sus compañeros de travesía la dejaran para buscar apoyo.

El subprocurador Fernando Ramírez Amador comentó que los promotores de dicho evento fueron presentados a audiencia, pero el juez determinó no proceder debido a que se comprobó que Karen Violeta hizo caso omiso a la recomendación del guía, de quedarse en un lugar en espera de ayuda, responsabilizando a la fémina de su propio accidente.

Daniel Guerrero, Senderista.

Lo mismo ocurrió con Johana y Narciso, la joven de 16 y el hombre de 39 años cuyo fallecimiento quedó impune por decisión de la Procuraduría General de Justicia del Estado, debido a que los familiares no interpusieron denuncias contra la Iglesia Adventista de Tijuana, encargada de realizar prácticas de supervivencia.

Con un litro de agua, sin atuendos ideales y sin cumplir con las mínimas medidas de seguridad, los occisos realizaron una caminata de nueve kilómetros por la Sierra de Juárez, desde el Rancho San Luis hasta el Pico de la Virgen, donde se perdieron para sucumbir a las adversas condiciones climatológicas que, según Antonio Rosquillas, pueden llegar a los 35 grados centígrados.

En todos los casos hubo omisiones severas que pudieron evitarse si se contara con las medidas necesarias para contrarrestar las adversidades.

 

EN AUMENTO ESTE TIPO DE PASEOS, PERO TAMBIÉN LOS RESCATES

Diego Guerrero, excursionista certificado y ex brigadista de Bravo 10, comentó que de dos años a la fecha se registró un incremento en este deporte, lo que considera muy positivo, pero que ha generado historias lamentables por falta de atenciones.

Coincidentemente, Gabriel Gómez afirma que solo en 2018 han registrado15 rescates y atenciones a personas varadas en sitios de complicado acceso en Mexicali, siendo la Laguna Salada y El Centinela, los más concurridos.

Esta cifra es superior a la de 2017, cuando atendieron 12 incidentes, por lo que confirma un aumento en la actividad, pero no se está haciendo de manera responsable.

Rosquillas y Gómez coincidieron en que si bien ha mejorado, aún existe mucha ignorancia para la práctica del senderismo. Daniel Guerrero, quien además dirige el gimnasio Innerforce Baja, es promotor de múltiples eventos de este tipo y señaló que algunas veces llegan jóvenes en sandalias o ropa inapropiada para los paseos, pese a que se emiten múltiples recomendaciones.

Agregó que hay promotores que llevan hasta cien personas en las travesías, lo que es poco responsable si no se cuenta con un gran staff. También, que antes de aventurarse es necesario realizar por lo menos dos meses de entrenamiento, para así reducir la posibilidad de algún accidente. Todas estas recomendaciones son lo mínimo indispensable, pero según Gómez, la mayoría no las llevan a cabo.

Al igual que Guerrero, Rosquillas recomendó paralizar esta actividad durante el periodo de verano, sobre todo en Mexicali y la sierra, sea experto o no. Y es que existen tres características que definen la peligrosidad de un paseo de este tipo: el clima, la lejanía y lo agreste del trayecto. Todas se juntas en el cerro El Centinela, la Laguna Salada y la Sierra de Juárez, ubicados como los tres puntos de mayor riesgo para los paseantes.

De hecho, la Laguna Salada se considera una verdadera trampa si no se conocen los caminos, ya que en diversos puntos hay zonas con arena suelta, imperceptible para personas sin conocimientos sobre el tema, las cuales incluso pueden hundir los neumáticos de un vehículo en su totalidad.

 

URGE REGULACIÓN Y MEJORAR EQUIPAMIENTO

Aunque hubo modificaciones a la Ley para diseñar un sistema que ayude a reducir impactos negativos en las prácticas al aire libre, Antonio Rosquillas indica que hay mucho por hacer en el tema legal. Actualmente la atención de este tipo de actividades podría corresponder a la Secretaría de Salud, a Turismo e incluso al Instituto del Deporte, pero como no existe una legislación idónea, ninguna está obligada a comprometerse con la regulación y atención de los mismos.

Gabriel Gómez, Director de Bomberos de Mexicali.

El funcionario estatal criticó que algunos diputados definen las leyes como creen que deben ser, no como los expertos les aconsejan.

“Ya entendí que los diputados creen lo que debe ser, no todos los diputados son iguales, pero muchos de ellos hacen lo que ellos creen y no una consulta formal, pero en esta Ley hicieron dos consultas y no las plantearon en esta Ley”, reclamó Rosquillas, quien en su propuesta contemplaba una intervención directa y la creación de un padrón de excursionistas avalados, pero no definieron una serie de criterios importantes para empoderar a la institución y que se hiciera cargo del tema.

Pese a ello, preparan un sistema similar a un Atlas de Riesgo que ayudará a los excursionistas a hacer actividades de este tipo, donde contemplarán a las agrupaciones debidamente certificadas, las condiciones climatológicas en las zonas agrestes, mapas, recomendaciones, información importante sobre diversos puntos concurridos, entre otras cuestiones.

De igual manera, que la dependencia se encargue de regular, analizar y capacitar a agrupaciones dedicadas a este tipo de servicios, a efecto de reducir las posibilidades de una tragedia.

“Hay grupos que no están preparados, dicho por los guías que yo llevo a subir al Picacho, a lugares exclusivos, esos clientes a las dos semanas ya se anuncian como guías para llevar a otros”, denunció Daniel Guerrero.

Además de ello, se pretende plasmar en Ley el apoyo gubernamental obligatorio para agrupaciones de rescate como Bravo 10 y Aguiluchos, que tienden a ser los primeros respondientes en este tipo de hechos, y son los más capacitados para atender emergencias en zonas de complicado acceso.

“El gobierno no tiene un canal de apoyo a estos grupos permanente, se les da una unidad a veces, diplomas, a veces se les apoya con algo, pero deberíamos institucionalizar el apoyo, algo obligado”, expuso Antonio Rosquillas, quien puntualizó, no se cuenta con la capacidad financiera y de personal para cubrir todas las zonas agrestes de la entidad.

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