Todos contra la corrupción (Primera parte)


 
Cartaz Lunes, 4 Junio, 2018 12:00 PM

En esta ocasión hablaremos un poco de la participación de los jóvenes en competencias de diferentes disciplinas, ya sean locales, nacionales o internacionales.

Siempre sucede que a pesar del esfuerzo que en lo personal o de grupo, demuestran en representación de sus centros educativos, al final, los resultados no son muy halagadores.

Disponibilidad de parte de ellos hay, ánimo de participación existe, orgullo, decisión y coraje también; pero, bueno (aquí viene el pero), los apoyos económicos de parte del gobierno son tan pobres que algunos de estos elementos que quieren participar, tienen que recurrir a dádivas o patrocinios de algunos empresarios para poder cubrir sus gastos.

Los organizadores de estos eventos deportivos, en ocasiones se encuentran atados de manos para brindarles el apoyo que estos entusiastas muchachos necesitan, porque al acudir ante el funcionario público a solicitar apoyo, solo obtienen mínimas aportaciones. Pero, bueno, aun así y con estas limitaciones económicas, estos jóvenes, haciendo su gran esfuerzo, logran obtener lugares de merecidos nombramientos, como lo son los primeros, segundos y terceros lugares. Entonces sí, los funcionarios se cuelgan de sus triunfos tomándose la foto, haciendo “caravana con sombrero ajeno”.

En otros países existe, como en Tijuana, Centros de Alto Rendimiento, la diferencia es que en otros países, a los muchachos con aptitudes en diferentes deportes, los concentran en estos centros por meses (ahí viven, ahí duermen y lo más importante es que ahí comen, ahí cuentan con nutriólogos que los alimentan con calidad) y en Tijuana solamente entrenan y después se van a sus casas a alimentarse con lo que pueden, ya que la carestía de la vida solo nos permite obtener los alimentos “para llenar la panza; unos frijolitos, un huevito, una taza de café con leche Liconsa y hartas tortillas, donde no puede faltar un chilito para darle sabor”, no para nutrirse con calidad.

Esto me hace pensar en otros que tienen la oportunidad de disfrutar de ricas viandas, tanto en sus aposentos como en sus frecuentes “viajes de trabajo, donde se dan la gran vida y todo a cargo de los contribuyentes, pero ellos no tienen la culpa, ¡la tenemos nosotros! por darles nuestra aprobación y consentimiento, votando por esta bola de ladrones, según se dice en los diferentes canales de televisión y alguno que otro periódico, que hablando de estos, hay algunos que son como las hojas del árbol, “se mueven para donde sopla el viento”, o sea para donde saben que por publicar tal o cual noticia obtendrán un beneficio económico, o bien, un huesito dentro de la política que por compromisos de “apoyo” obtienen estos puestos, aunque quien los vaya a ocupar, no tenga la capacidad ni la experiencia y mucho menos la preparación para desempeñarlos.

Pero bueno, este tema nos da la oportunidad de ampliarlo en otra ocasión.

Continuará.

 

Atentamente,

Alfredo Flores Zamora

Correo: ocrete54@hotmail.com

Tijuana, B.C.

 

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