Marihuana medicinal en EU: mercado activo para tijuanenses

Foto: Cortesía .- Aspecto de un paquete en el que se expenden los productos, en el que se estipula que contiene cannabis.
 
Edición Impresa Lunes, 4 Junio, 2018 01:00 PM

Luego de la legalización del uso recreativo de la marihuana en California, Estados Unidos, tijuanenses han aprovechado las “bondades” de la frontera, cruzan, compran y pasan de manera ilegal los productos que utilizan con fines -principalmente- medicinales y recreativos, lo cual refleja una problemática mayor. Como el reducido acceso a los medicamentos por los elevados costos, y la facilidad para su cruce en la frontera. Para el Estado vecino, la venta del enervante ha resultado un “negocio” muy rentable con ganancias tributarias por más de 60 millones de dólares tan solo en el primer trimestre del año

Desde el 1 de enero de 2018, cuando entró en vigor la Ley que despenaliza el cultivo, venta y consumo recreativo de la marihuana en el Estado de California, Estados Unidos, ciudades cercanas a la frontera con Tijuana se han convertido en una especie de nicho o mercado activo para la comunidad consumidora tijuanense, quienes con fines medicinales o recreativos, están cruzando hacia el país vecino para importar un producto que consideran de “mejor calidad y más beneficioso”.

La gran cantidad de variantes, presentaciones y graduaciones de la marihuana, los beneficios medicinales que les representan, los altos costos y lo dañinos que son los medicamentos y el hecho de no involucrarse directamente con narcomenudistas o expendedores de la mafia local, son algunos de los motivos por los cuales estas personas se están “arriesgando” a cruzar la frontera de norte a sur con un material que, de antemano, saben que en México es ilegal e incluso conlleva repercusiones de orden federal.

Jóvenes estudiantes, padres de familia, licenciados y oficinistas, son algunos de los principales consumidores de la marihuana medicinal, de acuerdo con testimonios de personas consultadas por ZETA, pues son quienes generalmente cuentan con documentos que los identifica también como ciudadanos norteamericanos o simplemente porque tienen amigos o familiares que constantemente pueden cruzar y a ellos encargan los productos.

Ya sea porque padecen de enfermedades o síntomas como ansiedad, estrés o desequilibrios psicológicos y emocionales, los cuales pueden controlar y estabilizar con dosis “recetadas” por los especialistas de los expendios, o simplemente por el gusto de consumir dicho producto.

Pese a que en California la venta de marihuana medicinal ha resultado un negocio demasiado retroactivo –con ganancias tributarias de 60.9 millones de dólares tan solo en el primer trimestre de este año-, autoridades municipales y federales consideran que la población activa de personas que van a comprar y cruzan de regreso con este producto es aún demasiado pequeña, por lo tanto, no representa un problema serio para la ciudadanía, aunque sí un delito federal para quien la cruza o pretende cruzar; hasta el momento no se tienen registrados casos de detención por parte de la Procuraduría General de la República (PGR) Delegación Baja California.

Foto: Cortesía

Sin embargo, especialistas en la materia consultados por este Semanario consideran como algo preocupante el hecho de que toda la marihuana que antes entraba a California y que ya no está siendo requerida, se quede en territorio tijuanense e incremente el índice de consumo entre los jóvenes, aunado a que esta situación deja ver un problema mayor como el reducido acceso que algunas personas tienen a los medicamentos.

 

PREFIEREN LA MARIHUANA AL USO Y COSTO ELEVADO DE LOS MEDICAMENTOS

Más de un año después de haber sido diagnosticada con Trastorno Límite de Personalidad (TLP), enfermedad caracterizada por la dificultad en la regulación de las emociones, y de estar consumiendo medicamentos como Rivotril, Clonazepam y otro tipo de antidepresivos de elevados costos –de mil hasta 3 mil pesos por unidad (cada 15 días o cada mes)-, “María” -quien ha decidido llamarse así por seguridad-, decidió comenzar a probar con la marihuana medicinal, gracias a la recomendación de una amiga que padece cáncer y que desde hace varios años está sometida a un tratamiento médico con cannabis.

Desde hace un par de meses, adquiere productos como cigarrillos ya forjados con 100 por ciento flor de marihuana en la presentación de “híbrido”, es decir, un componente con la mezcla de marihuana sativa e índica –con costo de 10 dólares ya con impuestos-, que es el que más consume porque este tipo de híbridos la relaja, pero no la duerme, y le quita la ansiedad, “pero no me tira a la cama a dormir, o no me deja sin ganas de hacer nada como los medicamentos”.

El inhalador de CBD (compuesto cannabinoide no psicotrópico que se usa con fines medicinales y terapéuticos) es otro de los productos que suele comprar porque actúa directamente en el sistema nervioso y no tiene THC (Tetrahidrocannabinol, principal constituyente psicoactivo del cannabis), no es psicoactivo y por lo tanto no funciona como “droga”. Además, sirve para el tratamiento de la ansiedad, para dormir, relaja, quita el estrés, dolores musculares, entre otras cosas. Tiene un valor de 30 dólares.

Otro de los productos que ha llegado a consumir es el gotero de aceite con CBD también para la ansiedad y estrés, cuesta 70 dólares por frasco y se vende de acuerdo a los grados de CBD que contenga, como los que son para el sistema inmunológico y con fórmulas más fuertes.

“Empecé a probar el CBD por una cuestión medicinal, porque después de mucho tiempo quería dejar los medicamentos, tomaba Rivotril y antidepresivos muy fuertes y muy costosos, y con esa idea van muchas de las personas a los lugares de expendio, según comentan los vendedores, principalmente porque los medicamentos dañan el riñón y la marihuana, no”, dijo María.

Sin embargo, pese a que lo hace para su “beneficio propio por cuestiones de salud”, sabe bien que en California la compra y el consumo de marihuana está regulado, pero en México no, lo cual lo vuelve un delito federal y “es un arriesgue” cruzarla a la ciudad, aunque “no hay mucha seguridad en ello y resulta hasta cierto grado sencillo, pero yo lo hago y me arriesgo porque desde hace unos meses que consumo de forma ordenada la marihuana, he sentido el cambio en mí, como todo está ‘testeado’ en laboratorio, todo tiene un control y lo que tú compras o consumes es de acuerdo a lo que tú necesitas. Para ello te hacen una especie de consulta en la que expones qué problema tienes y con base en ello te recomiendan el tipo de producto, dosis y cantidades.”, arguyó.

 

“NO ES ALARMANTE”; PREOCUPA MÁS SE GENERE UN MERCADO NEGRO EN LA CIUDAD

Para el doctor Vicente Sánchez, investigador del Departamento de Estudios de Administración Pública del Colegio de la Frontera Norte (El Colef), este tema todavía no se vuelve una “alarma”, ni es algo que le preocupe mucho porque, si bien la población de Tijuana que cruza legalmente a Estados Unidos es mucha en cuanto a proporción, la que tiene probabilidades de comprar y consumir la marihuana en el mercado legal americano y cruzarla hacia Tijuana es mucho menor.

Población que se acota todavía más, porque de acuerdo a “un estudio que también se realizó en El Colef”,  poco más del 50 por ciento de los jóvenes de Tijuana no tiene los documentos legales para cruzar al país vecino, lo cual quiere decir que los pocos que consumen esta marihuana medicinal de forma estrictamente recreativa, pueden hacerlo porque aprovechan o usan a los amigos que tienen residencia en el país vecino.

Sin embargo, lo que realmente preocupa al doctor Sánchez, es que la marihuana que antes cruzaba de México a Estados Unidos y ya no está siendo requerida allá, pudiera estar en el mercado de Tijuana y, dadas  las condiciones en que se opera –criminalización y falta de reglamentación-, se genere un mercado negro aún más fuerte que propicie circunstancias para otro tipo de actividades como la violencia.

Lo cual ha generado que incluso ya no sea marihuana la que se cruce por este lado de la frontera, sino otro tipo de drogas como las sintéticas, lo cual quiere decir que la legalización en California también ha transformado el sistema de trasiego y al propio mercado consumidor de la Unión Americana.

 

CONSUMO TERAPÉUTICO PODRÍA INCREMENTAR POR FALTA DE MEDICAMENTOS

En cuanto al uso terapéutico de la marihuana, consultado por ZETA, el doctor Sánchez consideró que pudiera crecer el consumo, ya que es bien sabido que en México no hay medicamentos, son muy costosos y hay toda una burocracia detrás de ellos, por lo tanto, al no ser tan accesibles provocarían que las personas recurran a un “mercado negro”, a la vez propiciando que las personas vayan y busquen otras alternativas como la marihuana medicinal en el país vecino.

Foto: Cortesía

“Como no hay un mercado local de derivados de la marihuana, que se aplican para tipos de enfermedades como la epilepsia, los dolores o distintos padecimientos, tienen que pasar por una burocracia muy complicada, y como no se ha generado tampoco un mercado de importación regulado para la distribución de este tipo de medicamentos, esto podría estar contribuyendo a que se genere, en un contexto transfronterizo, una especie de mercado negro”, puntualizó.

 

ILEGAL TRANSPORTARLA EN MÉXICO; CONLLEVA DELITOS FEDERALES

De acuerdo con la Ley General de Salud en México, el uso o consumo de la marihuana está totalmente prohibido por propias razones de que “atenta” contra la salud, aunque el hacerlo no conlleva una sanción de acuerdo a lo que señala el Código Penal Federal, sin embargo, el producir, transportar, traficar, comercializar y suministrar esta planta, sí es totalmente condenable.

De acuerdo con la Ley de Narcomenudeo, si las cantidades que posee o transporta una persona de un lugar a otro son mayores a 5 gramos –como lo estipula la Ley de Salud-, las sanciones por ello pueden ser de hasta 25 años de cárcel; si es menor a 5 gramos no se puede privar de la libertad inmediatamente a la persona, aunque sí se le inicia un llamado Procedimiento Administrativo en Materia Aduanera (PAMA).

En este se hacen constar los hechos ocurridos y se expide una multa por “impuestos omitidos”, además de remitir a la persona a la PGR para que se determine la situación legal; dependerá de la clasificación del delito, ya sea por “introducción” o “posesión simple”, determinar la gravedad de la sanción.

Actualmente en la delegación bajacaliforniana de la PGR no hay casos registrados por posesión de marihuana medicinal que implique una porción mayor a los 5 gramos que establece la Ley, sin embargo, cuentan con diversos registros –no se precisó la cifra- de personas –principalmente estadounidenses- que al cruzar se les han detectado “dosis personales”, aunque ninguno en el periodo de enero a mayo de 2018.

VENTA EN EU SE CUANTIFICA EN MILLONES DE DÓLARES

Pese a que autoridades y especialistas coinciden en que el impacto de la venta de marihuana legal en California ha repercutido en menor grado en Tijuana, la realidad en el Estado vecino es que tras la entrada en vigor de la Ley, los ingresos fiscales han significado todo un éxito. Tan solo en el primer trimestre de este año -1 de enero a 11 de mayo-, los ingresos por recaudación de impuestos fueron de 60.9 millones de dólares, según el Departamento de Impuestos y Administración de Cargos de California (CDTFA, por sus siglas en inglés).

En información compartida el 11 de mayo en su página oficial de internet, detallaron que estos ingresos se deben a que en noviembre de 2016, se aprobó la Proposición 64 de la Ley de Control, Regulación y Uso Fiscal de Marihuana, en la que se contempló que a partir del 1 de enero de 2018 entraban en vigor dos nuevos impuestos sobre el enervante: uno local del 5% sobre el cultivo de la planta cosechada que ingresa al mercado comercial, y un gravamen especial estatal del 15% sobre la compra de la misma y productos derivados.

 

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