Una tarde atípica

Fotos: Ramón T. Blanco Villalón/Seastián Castella
 
Deportez Lunes, 14 Mayo, 2018 12:00 PM

La segunda corrida de la temporada, mostró una forma distinta de apreciar la Fiesta Brava. Jerónimo salió en hombros con par de orejas, mientras que Sebastián Castella y Joselito Adame se llevaron un apéndice, respectivamente

En una Corrida Goyesca, el domingo 6 de mayo se celebró el segundo cartel de la temporada de Toros 2018 que organiza la empresa BUSA.

La tarde fue encabezada por la figura mundial, el francés Sebastián Castella, quien alternó  con el número uno de México, Joselito Adame, y el triunfador de la Plaza México, Jerónimo,  lidiando  toros de la ganadería La Antigua.

Los matadores salieron al ruedo del ex Hipódromo que nuevamente lució a tope con más de 3 mil aficionados, quienes disfrutaron de la peculiar corrida, donde los toreros, así como banderilleros y picadores, lucieron atuendos goyescos, vestimenta surgida en Siglo XVIII en Madrid y utilizada hasta el XIX por la burguesía en toda España. Además de que el coso también fue decorado con carteles y fotografías, donde resaltaban imágenes de diversos personajes de antaño con esa vestimenta.

Joselito Adame

Los toreros lucieron e hicieron su parte con el capote y la espada, pero el encierro de La Antigua dejó mucho que desear, ya que a lo largo de la tarde, en varias faenas, los astados terminaron en el suelo, quedando a deber.

La figura de la tarde fue Jerónimo, quien cortó un par de orejas, llevándose las palmas del respetable y saliendo en hombros como el triunfador. En el primero de la tarde, el matador salió al ruedo luciendo un traje negro para recibir a “Pincel”, de 465 kilos, marcado con el número 13.  El diestro capitalino fue efectivo con el capote en el primer tercio y con la muleta, realizando varios pases de derecha, pero cuando llegó el momento cumbre, falló con la espada al penetrarle el pulmón al burel.

Con su segundo astado, “Verbenero”, de  470 kilos y marcado con el número 21, Jerónimo se reivindicó. Estuvo valiente con el capote y la muleta, realizando faenas con personalidad que levantaron al público de su lugar. Qué decir con la espada, brindando una ejecución magistral y colocando la estocada en su sitio, lo que le otorgó un par de orejas y los aplausos.

“Me voy muy contento e ilusionado, pude torear con mucho gusto un gran toro que me transmitió arte y estuve entregado toda la tarde. Tenía mucho tiempo de no venir a Tijuana y me llevo una gran sorpresa del público, porque hacías un detalle y la gente lo sentía y te apoyaba, estoy muy agradecido de ello”, dijo el diestro, sorprendido ante la entrega del público.

“Me da gusto que la Fiesta siga viva acá en esta frontera porque es una plaza de las más importantes de México, en una ciudad tan bonita y con un gran público que se merece lo mejor”, complementó el torero.

El matador de 40 años, quien tomara la alternativa un 6 de febrero de 1999 en Puebla, se encuentra viviendo una segunda etapa dentro de la Fiesta Brava, ya que por varios años se había alejado de los ruedos, debido a problemas personales, pero ha vuelto renovado.

“Muchos años estuve toreando muy poco, pero gracias a Dios a partir de mi triunfo en la Plaza México, incluyendo la corrida del aniversario, donde todos quieren torear, se me han abierto las puertas en muchas plazas. Me siento más maduro como torero y eso se está reflejando mucho en el ruedo, el público lo está saboreando y eso te da un segundo aire”, reconoció el diestro que, tras su éxito, continuará con su gira por varias plazas.

Mientras que Sebastián Castella, quien ha tenido grandes triunfos en las plazas más importantes, no tuvo una buena tarde en el coso.

Con un vistoso atuendo azul, lidió primero a “Garabato”, de 480 kilos y marcado con el número 46, topándose a un astado suelto y acelerado, que pudo torear en el primer y último tercio, con lances y pases que fueron coreados por el público al grito de “¡Ole!”, sin embargo, al momento de matar, el toro se mostró distraído, incierto y tardó al momento de embestir, lo que provocó que el francés se dilatara con la espada y fallara, llevándose solo los aplausos.

Jerónimo

Para el segundo burel, “Fanfarrias”, de 495 kilos y marcado con el número uno, Castella se sobrepuso a su actuación inicial, en parte gracias al astado que salió bravo y bronco. El matador galo dio muestras de sus habilidades con sus suertes en todo el ruedo y nuevamente provocó el grito de los aficionados desde el graderío. Con la espada realizó una ejecución de pinchazo hondo que le valió un apéndice.

El último en entrar al ruedo fue la actual figura número uno de México, Joselito Adame. “Goyesco”, de 465 kilos, marcado con el número 20 en su piel, fue el nombre del primero del matador hidrocálido. Fue un toro gazapón que incluso en sus primeras faenas logró derribar  a Joselito, quien terminó en el suelo, pero nada de cuidado.

Para el segundo burel de la tarde, “Lero Lero”, de 500 kilos y registrado bajo el número 33, Joselito lidió a un toro bravo que le permitió derrochar su talento con el capote, ejecutando diversas suertes, entre algunas verónicas y chicuelinas. Mientras que en el último tercio de la lidia elaboró pases de derecha, matando al animal con una estocada en su lugar. El matador de 29 años de edad abandonó el coso taurino llevándose consigo una oreja.

La tercera corrida de la temporada taurina se celebrará el 8 de julio a las 4:00 pm, con un cartel encabezado por Arturo Macías “El Cejas”, Jose Mauricio y Fermín Espinoza “Armillita IV””, lidiando toros de la ganadería San Fermín.

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