El Partido Republicano desvía hacia abajo

Foto: Internet/Roberto Reich
 
Opinionez Lunes, 21 Mayo, 2018 12:00 PM

Mientras que los Estados Unidos se pierden dentro del caos de la era Trump, los fronterizos anglosajones, los mexicanos y los mexicano-estadounidenses, se preguntan si Trump es una excepción o la nueva norma. Los fronterizos ven la destrucción que ha ocurrido a lo largo de la frontera de México y Estados Unidos, y buscan alivio. En México, los mexicanos resienten el pensamiento antimexicano que anima al actual Gobierno Federal, e imaginan que cualquier individuo sería mejor que el Presidente Trump. Finalmente, los mexicano-estadounidenses observan temerosos, el racismo de Trump que crece en las calles estadounidenses.

Por décadas, el Partido Republicano se creyó ser la patria natural de los votantes mexico-estadounidenses. Por razones evidentes, los mexicano-estadounidenses tienden a ser trabajadores, conservadores cristianos, orientados a los valores de la familia y emprendedores. Hace poco, el apoyo republicano crecía entre los mexicano-estadounidenses. Ronald Reagan, el único presidente de los Estados Unidos que visitó Tijuana durante su presidencia, fue uno de los presidentes republicanos más populares entre los hispanos. Ganó el 37 por ciento del voto hispano en 1980 y en 1984. Solo George W. Bush le ha ganado, con 44 por ciento de los latinos votando por él en 2004, el mayor puntaje que un republicano haya logrado. Por un tiempo parecía que el Partido Republicano tenía una oportunidad del 50 por ciento del voto latino. En retrospectiva, es sorprendente que Trump todavía haya podido obtener el 28 por ciento de los votos latinos.

En su época, Barack Obama no fue querido por algunos en la comunidad latina, y sus políticas de deportación enojaron a muchos en California. Lo interesante es hasta qué punto, el debate se ha vuelto aún más antilatino desde la elección del Presidente Trump.

En una publicación en Facebook del 13 de mayo, el intelectual del Partido Demócrata, Robert Reich, citó a un excongresista republicano diciendo que “Trump ha reunido a la clase trabajadora blanca y los intereses adinerados de los Estados Unidos. Nadie lo pensó posible. Es el nuevo Partido Republicano. Racista, antiextranjero, en contra de las regulaciones y en contra de los impuestos. Reagan con esteroides”. Todavía no sabemos si este gobierno republicano puede seguir ganando elecciones. Pero sabemos que una combinación de racismo y antiextranjera ganó la presidencia estadounidense en 2016.

Analistas políticos han observado el aumento del racismo y el sentimiento antiinmigración que existe entre los votantes blancos de la clase trabajadora. Como señaló el amigo republicano de Reich, estos votantes y sus valores son ahora un electorado republicano central. Varios factores están interactuando. Los salarios de la clase trabajadora de EE. UU., han aumentado tan solo tres por ciento en relación con la inflación, desde los años 60; los ingresos de la clase alta de Estados Unidos se han vistos elevados de manera desproporcional al resto de los salarios. Los medios de comunicación irresponsables, como Fox y Breitbart y los comentaristas políticos como Hannity y Tucker Carlson construyen a los votantes, engañando a los espectadores de la clase trabajadora. Las maquiladoras han ido al sur de México. Los estadounidenses blancos culpan cada vez más al TLCAN por el cierre de fábricas al norte de la frontera. Les preocupa que los eficaces trabajadores mexicanos que se encuentran al norte, acepten los empleos que aún quedan.

Cuando era diplomático, dividía el mundo en tres amplias categorías políticas: las primeras naciones contenidas, como los Estados Unidos, Canadá y la mayoría de los países europeos; se caracterizaron por ser líderes generalmente responsables, con una creciente prosperidad. La segunda categoría era en gran parte, el mundo en desarrollo, lugares como México, con un liderazgo bien intencionado, pero que enfrenta barreras como la corrupción endémica, la debilidad económica a largo plazo y la falta de educación. Gran parte de América Latina y Asia, caen en este grupo. Finalmente, existen países cuyos líderes empeoraron sus situaciones nacionales a través de políticas demagógicas, corrupción verdaderamente severa y liderazgo irresponsable. Países como Argentina, Venezuela y gran parte de África, pertenecen a esta categoría.

Mientras observamos cómo el Partido Republicano se inclina cada vez más hacia un espíritu político más similar al de los países menos gobernados del mundo, los californianos, los fronterizos y los mexicanos, tienen razón de preocuparse.

 

Andrew S.E. Erickson es un orgulloso ex residente de Tijuana, ex diplomático de los Estados Unidos, con Maestría del Colegio Nacional de Guerra, y un fuerte creyente de la importancia de las buenas relaciones entre mexicanos y estadounidenses.

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