El otro debate… desde atrás de las vallas

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora
 
Zoom Político Lunes, 28 Mayo, 2018 01:00 PM

Desde el viernes 18, dos días antes del debate presidencial en Tijuana, organizado por el Instituto Nacional Electoral, el Estado Mayor se apoderó de las instalaciones de la Universidad Autónoma de Baja California y sus alrededores.

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora

El grupo élite militar, encargado de la seguridad y logística del Estado, es estricto; organizó el blindaje y la seguridad del evento. Colocó filtros con miles de vallas metálicas, controló accesos, mandó a las fuerzas civiles y evitó que los curiosos, manifestantes y acarreados de los partidos políticos, perturbaran la paz y la cordialidad del debate y sus invitados.

El domingo 20, horas antes de arrancar el evento, el movimiento social “Mexicali Resiste” había atravesado medio Estado en una caravana desde la capital de Baja California hasta Tijuana. Y como el primero en tiempo es el primero en derecho, el grupo se apoderó del espacio sobre el camellón, justo frente a la entrada al campus por donde pasarían todos los asistentes. De ahí no se movieron.

La idea era entregar a los candidatos, una solicitud para que se pronunciaran durante el debate sobre la lucha y la defensa del agua, particularmente en Baja California, en donde señalan que el gobernador Francisco Vega ha lucrado con la instalación de la cervecera Constellation Brands y la desalinizadora en Rosarito que costará 87 mil millones de pesos a los bajacalifornianos con precios sumamente inflados.

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora

Por eso, cuando gobernador y el alcalde de Tijuana, Juan Manuel Gastélum, ambos del mismo partido político se acercaron en sus respectivas camionetas, las bienvenidas fueron dedos parados, mentadas y varios “corruptos”, como saludos.

Cerca de la hora de inicio, a decir de la Policía Federal, dos mil personas se aglutinaron a las afueras de la UABC.

En el cruce de las Avenidas Tecnológico y Universidad, los de Morena se disputaron ser la porra que más se escuchara frente a priistas y panistas. Entre la multitud sobresalieron las banderas del partido Morena, del candidato priista José Antonio Meade y del panista Ricardo Anaya.

Del acarreo, como siempre, el PAN usó incluso a internos de centros de rehabilitación y beneficiarios sociales. Alejados del lugar, las decenas de camiones esperaron para regresar a sus equipos a sus colonias de origen.

El ocio del acto llevó a las decenas de personas, llevadas por los partidos políticos, a tener fricciones; conatos de peleas y empujones; lluvia de groserías, choque de banderas. Un grupo frente al otro bailando y provocándose, gritando el nombre de sus candidatos. Una especie de ritual primitivo por marcar terrenos.

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora

La entrada de los candidatos a los terrenos universitarios fue por el mismo lugar que todos. Pero pasaron desapercibidos. Ricardo Anaya, por ejemplo, pasó de “incognito” en medio del tumulto de gente. Nadie lo notó, pues el abanderado se escondió en el asiento de en medio, en la parte trasera de un Jetta; sin voltear a los lados, el panista cruzó la primera línea de fuego entre dos personas.

Muy pocos invitados al debate bajaron sus ventanas en lo que pasaban por el mentado acceso. ¿Quién querría exponerse a un reclamo o un susto? Pues Marcelo Ebrard, ex jefe de gobierno de la capital, lo hizo y fue bien recibido.

Para todos los contingentes, los más cerca del gimnasio universitario fueron 500 metros desde el acceso principal, siempre cuidados por decenas de policías municipales metidos en traje de granaderos, la Policía Federal estaba equipada con armas largas y vehículos del Ejército Mexicano.

Una vez empezado el debate, a eso de las 7:30 de la tarde, los simpatizantes de Morena y del Partido Revolucionario Institucional (PRI) abandonaron la vialidad, después de más de dos horas en el área. Los panistas se redijeron a una decena.

Con información de Eduardo Andrade

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