¿De algo sirven los debates?

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Opinionez Lunes, 28 Mayo, 2018 12:20 PM

Se llevó a cabo el segundo debate para la elección de 2018. Hubo muchas novedades, varias por primera vez, como la participación del público, si bien algo restringido, ya fue un buen avance; además, que para un acto federalista del INE, se decidió hacerlo en una ciudad diferente a la de la CDMX; que los moderadores del debate asumieron un papel más activo, demasiado en algunos casos. El debate estuvo animado, picoso, ocurrente. ¿Quién ganó? Todos se asumen ganadores.

Lo mejor del debate: la burla de AMLO a Anaya, la cartera y lo de “Riki Riquín Canallín”. Lo peor, cuando menos para los tijuanenses: que “El Bronco” amenazó con irse a vivir a Tijuana. Pero el debate poco sirve para aumentar las preferencias, recuérdese a Gabriel Cuadri, candidato del PANAL para la elección 2012, fue el mejor, el de las mejores propuestas y el más locuaz, pero no subió nada en las encuestas; quedó en último lugar.

Los debates son ejercicio de esgrima política. Es un mecanismo para probar la capacidad de respuesta de los contendientes, su aplomo y seguridad. Su capacidad de improvisación. Pero no es posible en dos minutos, dar respuestas concretas, medibles y menos soluciones a tan graves problemas.

En los debates, los expertos siempre recomiendan no dar respuesta a la pregunta, sino decirle al público lo que tú quieres decirle, comunicarle. Muchos utilizan frases tronadoras que parecen ser contundentes, como Anaya, a quien no le importa mentir con tal de parecer ganador.

En debates te recomiendan siempre hablar con la verdad, pues tarde o temprano se descubre quién mintió. Un ejemplo: Anaya aseveró que la inversión disminuyó de la CDMX cuando AMLO fue jefe de Gobierno. “El Peje” le refuta con un documento que es mentira, que de acuerdo con la Secretaría de Economía, la inversión fue cuantiosa. Anaya refuta con otra mentira, aseverando que esa inversión se debió a la venta que hizo AMLO de Banamex. Otra mentira. Este banco fue vendido por Vicente Fox cuando fue Presidente. El operador fue Francisco Gil Díaz, quien era el secretario de Hacienda. ¿Por qué “El Peje” no lo aclaró, no sé, ¿no tuvo tiempo? ¿No quiso? ¿No se recordaba? Es irrelevante, sabemos que Anaya mintió, que siempre miente para ganar el debate.

Otro ejemplo: dijo que bajaría el IVA a la mitad, es una propuesta de AMLO de hace tiempo, pero al margen de lo copión, se le olvida que él aceptó e impulsó, junto con el PRI, la gran “Reforma Hacendaria” de Peña: subir el IVA en la frontera del 10 al 16 %. Otro más: cuando le preguntó la señora de 72 años, de los abusos policiacos, con demagogia, evadió la respuesta. Claro, la señora se refería a los policías municipales, el gobierno es panista en la ciudad de Tijuana y desde hace 30 años en el Estado de Baja California. Anaya no quiso reconocer que sus policías son culpables de vejaciones, robos, extorsión, tortura y protección a los delincuentes, sobre todo a los narcomenudistas.

Para mí, Anaya es el gran perdedor de este debate, excesivamente risueño, que hasta molesta. Arrogante y muy agresivo, se equivocó de estilo. Nadie quiere otro mentiroso y rijoso de Presidente. Meade lució diferente, más arriesgado, más agresivo, intentó incluso ser irónico, como cuando habló de la casa de Atlanta de Anaya, pero la mayoría de la gente no supo de qué hablaba. Sabiendo que va en tercer lugar de las encuestas, le importa mucho atacar a Anaya, para estar en posición de empatarle y de ahí tratar de ganar la elección. Siempre se mostró el que más sabe, su conocimiento de la economía y de la diplomacia. Pero falló rotundamente en la pregunta de si fue un error haber invitado a Trump, después de todas las ofensas que nos hizo y que generó un clima antimexicano en EUA y en general, antinmigrante. Le cuesta romper el cordón umbilical con el Presidente Peña. Si siete de cada 10 mexicanos consideraron que fue un error la invitación, ¿por qué no estar en consonancia con la mayoría? Se ve que sabe, pero no ha podido conectar con el pueblo.

“El Peje” es para mí el verdadero ganador, aunque también se notó que el debate no es su fuerte. Él fue a lo suyo, mostrar que está sano, que es un hombre de principios, de autoridad moral y que considera a la corrupción, el enemigo a vencer.

“El Bronco” quiso ser simpático y no gravitó en el debate. Nadie le dedicó atención. Tampoco yo.

 

Amador Rodríguez Lozano, es tijuanense. Ha sido dos veces diputado federal y senador de la República por Baja California; fue también ministro de Justicia en Chiapas. Actualmente es consultor político electoral independiente y vive en Tijuana. Correo:amador_rodriguezlozano@yahoo.com

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