“Billy Elliot”, pasión en el escenario

Fotos: Jorge Dueñes/Conquistó al público tijuanense
 
Espectáculoz Lunes, 14 Mayo, 2018 12:00 PM

Si hay algo evidente en cada segundo que transcurre en el musical “Billy Elliot”, es la pasión con que el ensamble y elenco logran desarrollar la historia de un pequeño habitante del Reino Unido de mediados de los 80s, quien al descubrir que tiene talento nato para el ballet, lucha por convertirse en un bailarín profesional, aunque sabe que romperá la tradición familiar de ser minero.

La obra, que tiene su primera adaptación al español, llegó a Tijuana a través de cuatro funciones ofrecidas entre el sábado 5 y domingo 6 de mayo, conquistando al público con la pasión emanada de sus 38 partícipes por el baile, los diálogos, el canto y la propia interpretación que desempeñaron. Sin embargo, en lo que respecta a la segunda función, el protagonista de Billy, Ian González, fue el más ovacionado en la Sala de Espectáculos del Centro Cultural Tijuana (CECUT) por su incesante trabajo durante las dos horas y media de la trama dividida en dos actos, con la producción de Alejandro Gou.

Dinámica y cautivadora, la puesta en escena parte del niño huérfano de madre que saca a flote su fuerza interior y conoce que tiene habilidad por el baile, pero también desglosa temas como la política de aquella época, la amistad, el machismo, los prejuicios, la homosexualidad, el amor, la tolerancia y la importancia del apoyo familiar, convirtiéndola en un musical reflexivo que fácilmente hace clic con el público y crea un puente que recorren guiados por la voz de Billy, cuyo timbre tiene encanto de sobra y conquista tan rápido como su actuación.

Dotado de sumo talento como el personaje, el punto máximo de González radica en el baile, haciendo que cada paso sea un espectáculo que deja sin palabras por la precisión de sus movimientos, la elegancia al ejecutarlos y las emociones que transmite. Es así que en conexión con la música creada por Sir Elton John, desfoga todas sus emociones a través del ballet, jazz, tap, e, incluso, un poco de gimnasia ligada a estos, para hacer del escenario su espacio de libertad y expresión, demostrando que más allá de ser una historia de altibajos, el poder de “Billy Elliot” radica en la esperanza y la lucha por los sueños.

Con 29 actos musicales que incluyen “Solidaridad”, “La Danza de la Desesperación”, “Ballet de Ensueño” y “Electricidad”, la obra musical expone los resultados de trabajar laboriosamente en equipo y ofrece una oportunidad imperdible de ver en acción a la actriz Norma Lazareno, que en su papel de Edna, la abuela de Billy, deja en claro que la edad no es impedimento para gozar en el entablado.

Mientras que Anahí Allué, que interpreta a la Señora Wilkinson, brilla por su carácter de mando al darle clases de ballet a Billy, al mismo tiempo que conecta profundamente con él y engancha al público. Pero el que definitivamente roba el corazón a todos y los deja boquiabiertos, ya sea desde su faceta seria hasta la más picara que arranca carcajadas, es el pequeño Anthon Mor, conocido como Michael, al ser el mejor amigo del protagonista que expone su vida mediante la música y el baile para hacerle ver a la gente que todo se puede lograr con pasión.

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