Ruge imponente

Fotos: Cortesía
 
Espectáculoz Lunes, 30 Abril, 2018 12:15 PM

Resulta el festival Pa’l Norte una experiencia enriquecedora. A través de dos jornadas en las que se rindió pleitesía a la música popular, 210 mil melómanos saborearon un menú de tendencias sonoras, géneros y múltiples interacciones

Monterrey, Nuevo León. Luego de una nutrida lluvia matutina que roció el suelo del territorio del cabrito, los dulces de leche, las botas, jeans y tejanas, la majestuosa ciudad industrial rugió solemnemente la tarde, noche y madrugada del viernes 20 y sábado 21 de abril, para dar vida al ahora encuentro sonoro más importante de Latinoamérica: el festival Pa’l Norte, que presume de poderoso y ascendente.

Escondido entre frondosas y abundantes nubes grises, el “Cerro de la Silla”, ícono de la tierra de los regiomontanos, atestiguó a detalle la séptima edición del festival de los hermanos Flores (Apodaca Group), hijos del legendario promotor de música regional mexicana, Óscar Flores, quienes han apostado por el bien de la música popular y la experiencia de los que la disfrutan, viven e interactúan.

105 mil melómanos por día se reunieron en el Parque Fundidora, ubicado en la antigua colonia Obrera, al oriente del centro de “La Sultana del Norte”, para dispersarse al frente de siete escenarios insertados en los terrenos que ocupó la compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey (1900-1986), donde estos avivaron cantando, bailando y gozando con regocijo la música expuesta por más de 80 artistas, proyectos y agrupaciones.

Ambientados entre coloridas lagunas y un copioso césped, el Paseo Santa Lucía (el río artificial más largo en Latinoamérica)  y una extensa población de árboles, arbustos y flores, la música protagonizó dos intensas jornadas entre las bondades de un parque que no solo brindó oxígeno a la industria de la música, sino a los que decidieron viajar desde distintas partes del continente para deleitarse con el rugir del león.

Natalia Lafourcade

El cuarteto mexicano de indie rock, Rey Pila, fue el elegido para encender la maquinaria del escenario Tecate Light, mientras que el trío estadounidense de productores de música electrónica Autograf, (Jake Carpenter, Louis Kha y Mikul Wing), para apagar los motores de la carpa Club Social, completando el ciclo del Pa’l Norte, dejando una serie de fantasiosas experiencias.

De la primer jornada destaca el vigor con el que saltó el trío inglés Muse, además de la cátedra al interpretar ese rock progresivo, espacial y electrónico que caracteriza a Matt Bellamy, Dominic Howard y Christopher Wolstenholme, quienes acapararon la atención de regios y foráneos al son de “Uprising”, “Starlight”, “Supermassive Black Hole”, “Madness” y “Psycho”, entre otros temas.

Cobijados por el estruendo de poco más de 85 mil fanáticos frente a su templete, Muse encabezó la visita anglosajona completada con la banda escocesa Franz Ferdinand, y los estadounidenses Band of Horses, el cantante británico Richard Ashcroft, el trío neoyorquino The Last Internationale y la banda californiana Cheat Codes, entre otros que causaron furor entre los asistentes; como la agrupación argentina Los Auténticos Decadentes, que pronto dará a conocer los detalles de la grabación de su álbum desenchufado, como parte del concepto MTV Unplugged, y los chilenos Gondwana.

No hay que olvidar a las bandas mexicanas que en la búsqueda de su consolidación, tienen un lugar entre los pa’l norteños, y es el caso de Jonáz (Plastilina Mosh), quien en su faceta en solitario hizo ver el porqué es profeta en Pa’l Norte. Las propuestas regiomontanas de Javier Blake (División Minúscula) y el retorno de Volován, hicieron lo propio de forma acústica, mientras que Camilo VII paralizó los sentidos de unos 25 mil fanáticos que siguieron con atención sus versos.

DLD reafirmó su posición en la industria de la música, probando la vigorosidad de su rock, al igual que la cantautora mexicana Natalia Lafourcade lo hizo defendiendo el folclor, escoltada por un lindo ensamble orquestal que ofreció un listado de canciones de sus más recientes álbumes, “Musas” y “Mujer Divina”, y de su historial discográfico que ha encantado a Latinoamérica, pero que pronto será pausado por unos meses, en los que Lafourcade quiere disfrutar de su vida, su padre y descansar.

Panteón Rococó

Panteón Rococó

Uno de los más esperados del ‘Pa’l Norte fue el cantante colombiano Sebastián Yatra, una de las tendencia del negocio del entretenimiento, quien entonó temas como “Robarte un Beso”, “Suena el Dembow”, “Sutra”, “No Hay Nadie Más”, “Traicionera”, “Alguien Robó”, “Devuélveme el Corazón” y “Por Perro”, conquistando con su propuesta de vallenato, pop, reggaetón, techno y baladas, además de su sello personal como el que imprimió en el tema “Love”, el cual grabó en compañía del multimillonario italiano Gianluca Vacchi, con el que pretende situarse entre los preferidos en el Mundial de futbol a celebrarse este año en Rusia.

La jornada sabatina fue acaparada por la presentación del español Enrique Bunbury, los argentinos Miranda!, Zona Ganjah y Bersuit Vergarabat; el boricua Farruko, los mexicanos Molotov y Panteón Rococó, así como la banda estadounidense Queens of the Stone Age, el flamante dúo francés de música electrónica Justice y la banda inglesa Nothing But Thieves proyectando su indie rock alternativo.

La presencia de proyectos como Los de Abajo, Paté de Fuá, La Vida Boheme, Elsa y El Mar, Comisario Pantera y Monsieur Periné, habla de la fuerza incluyente del Pa’l Norte, evento que no solo se rige por mostrar proyectos vigentes, las tendencias o abrir espacios a los emergentes, sino a mostrar la otra cara del rock, con vigorosidad desde el lado b de la industria de la música, donde también se puede colocar la fortaleza de una banda zacatecana como Enjambre, que catapultó los sentidos de los transeúntes que migraron todo el día de un escenario a otro sin descanso, pero aderezando su experiencia con diversas actividades alternas y ligadas a la música.

Es necesario acentuar la euforia que marcó la presentación de los locales División Minúscula y particularmente El Gran Silencio, ambos con gran número de fanáticos postrados al frente, cantando y reviviendo su historia. Aunque tamaulipecos, pero regiomontanos por adopción, los primeros mostraron su mejor rostro y presumieron la publicación de un álbum en vivo grabado en CDMX con la ayuda de cuatro productores diferentes; mientras que la banda de los hermanos Cano y Tony Hernández, celebra 25 años de su creación a ritmo de “Chúntaro Style” y diversos célebres temas que posicionaron a Monterrey en el mapa de la música contemporánea.

Una de las peculiaridades de Pa’l Norte es el escenario sorpresa, auspiciado por la compañía aeronáutica Viva Aerobús, donde luego de una alerta sísmica, aparecieron el proyecto tejano Kumbia Kings (con Pee Wee) y Bacilos el viernes; mientras que la noche del sábado fue para Garibaldi y Los del Río, cuatro agrupaciones que en conjunto removieron la nostalgia de los treintones y cuarentones, incluso algunos millennials que han heredado sus respectivas propuestas sonoras.

Referente al festival, Armando Luna, vocero de Apodaca Group, dijo a ZETA que la productora está festejando el ingreso de 40 mil personas más por día, en comparación a la edición pasada.

“Tenemos 40 mil asistentes más por día que en la edición pasada, 105 mil asistentes hoy, e igual número el sábado”, logrando un incremento aún mayor a la asistencia de su primera edición en 2011 en el Parque Diego Rivera, para luego pasar a Parque Fundidora, creciendo de un día de festival, a dos.

“El 60 por ciento de los asistentes son foráneos, y eso nos da gusto, aunque es un festival hecho en Monterrey, la gente lo ha hecho internacional, no solo porque se incluyen agrupaciones y propuestas de otros países, sino porque además de tener público del resto de México, acuden personas de Estados Unidos, Centro y Sudamérica, incluso de Europa”, afirmó Luna en entrevista para este Semanario.

Muse

Para la edición 2018, Pa’l Norte tuvo que extender su territorio dentro del Parque Fundidora: “Poderoso y ascendente, como cada año, pasamos de 2017, de tener una asistencia de 65 mil personas por día, a 105 mil en 2018, estamos hablando de 80 mil personas más, de un año a otro, por lo que tuvimos que tomar toda la extensión de un costado del Parque Fundidora, y parte de otro terreno adjunto”.

Con un rugido esplendoroso, dicho encuentro sonoro se consolida como uno de los festivales más importantes de Latinoamérica, quizá el más adoptado, moderno, evolucionado e incluyente de México.

“Podemos seguir creciendo en line up (invitados), en terreno, en calidad, entonces siempre hay formas de seguir creciendo y mejorando, la vara queda alta para el próximo año, el cielo es el límite de los hermanos Flores, hasta en ese sentido espiritual estamos muy apegados en la confianza en Dios, y siempre nos fortalece”, expresó.

“Lo primero que se nos viene a la mente es el compromiso, los hermanos Flores son unos grandes líderes. Cuando vimos el sold out, cuando vemos el éxito, lo primero que pensamos es el compromiso de hacerlo bien, de hacerlo mejor”, explicó Luna, para agregar que el señor Óscar Flores (padre), impulsor de la música regional mexicana, está emocionado con el tema de logística del festival, por lo que siempre se suma a asesorar.

Para concluir, el portavoz  indicó que el festival Tecate Península llegará este año nuevamente a Tijuana, ya trabajan en su organización para que sea más grande y mejor que el año pasado, con la búsqueda de seguir superándose. “La gente debe esperar algo muy grande para Tijuana”, reafirmó.

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