Pesca furtiva: impunidad y negligencia

Foto: Enrique Botello
 
Edición Impresa Lunes, 30 Abril, 2018 12:00 PM

Apenas doce inspectores federales y cuatro estatales, se encargan de vigilar los mil 500 kilómetros de litorales en Baja California, tanto por el Pacífico y el Golfo, donde se concentra la mayoría de las especies de alto valor comercial

Redes delincuenciales dedicadas a la extracción furtiva de especies marinas de alto valor comercial operan impunes en las costas de Baja California y llegan hasta el mercado asiático, principalmente, convirtiéndose en una faceta más del crimen organizado que obtiene ganancias incalculables.

En Baja California, especies de alto valor comercial como la langosta, el abulón, el pepino de mar, la almeja generosa, erizo, callo de hacha y en escama la cabrilla, jurel y rockot, pasando por la totoaba, son una oportunidad de obtener capital, aunque su extracción, transporte, almacenamiento y comercialización de manera ilícita implique riesgos.

Con sus mil 500 kilómetros de litorales, Baja California es el segundo Estado con más costa en el país, pero cuenta con solo doce inspectores federales y cuatro estatales. El abandono de los litorales es campo abierto para el saqueo de especies marinas, muchas de las cuales se han visto amenazadas al grado que se han tenido que tomar medidas nunca antes experimentadas, como es el caso de la almeja pismo en San Quintín.

En el Golfo de California existen más de 400 puntos de desembarco para pescadores artesanales, “lo que muestra lo complicado que podría resultar la vigilancia de este sector, especialmente cuando estos puntos pueden cambiar con facilidad y Conapesca cuenta únicamente con 210 inspectores de pesca para los 17 estados con litoral”, expone el estudio “La Pesca Irregular en México: Una Barrera a la Competitividad”, elaborado por la organización Environmental Defense Fund de México (EDF de México) y el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

Alfonso Rosiñol de Vecci, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Pesquera (Canainpesca) en Baja California, refirió que ninguna de las zonas pesqueras en la región y en el país tiene la cantidad de personal para vigilar adecuadamente.

El tema ya se le expuso al nuevo secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Baltazar Hinojosa, a quien se solicitó reforzar la inspección y vigilancia.

El secretario de Pesca y Acuacultura de Baja California, Matías Arjona Rydalch, secundó la versión de Rosiñol. La falta de inspectores “ha dado pie a que la pesca furtiva sea más fácil de realizar”.

Al iniciar la actual administración estatal se solicitó a la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) más inspectores para Baja California; la petición fue atendida y de ocho elementos federales se incrementó a doce, aunque “nunca serán suficientes para las especies que tenemos tanto por el Golfo como por el Pacífico”, según los dichos del funcionario estatal.

 

Existen dos zonas con actividad furtiva marcada: El Rosario, al sur de San Quintín, por el lado del Pacífico; por el lado del Golfo, Bahía de los Ángeles. En este último lugar los pescadores furtivos de Sonora saquean, se regresan y “nadie les dice nada”, explicó Arjona.

Los furtivos se están acabando el abulón y la almeja generosa, mientras que la biomasa se está viendo afectada.

El furtivo “no solo te está quitando un pez que tú podrías agarrar, sino que atenta contra el futuro de la pesca”, complementó Rosiñol, en entrevista por separado.

El titular de la Secretaría de Pesca y Acuacultura de Baja California  (SepescaBC) dijo estar dispuesto a colaborar con la autoridad federal, en este caso la Conapesca, en la creación de estrategias para combatir esta actividad ilegal, a la vez que resaltó el papel de la Secretaría de Marina, ya que sin su presencia “esto estuviera mucho más crítico”.

“Siento que no ha habido un líder en atacar el problema de la pesca furtiva; el coordinador general para las acciones no lo veo y a mi juicio debería ser la Conapesca”, reiteró el funcionario estatal.

ZETA solicitó entrevista con el subdelegado de Conapesca en Ensenada, Óscar Guillermo Baylón Grecco, pero no atendió la petición.

 

LOS COMPRADORES

Otra acción de vigilancia por parte de inspectores federales debe ser el punto de consumo, como restaurantes, sugirió Matías Arjona, “no generalizo, pero definitivamente hay producto ilegal que se consume en los restaurantes y no hay ningún tipo de inspección en la que se les solicite la facturación, se audite cuántos kilos de equis producto tienen en el congelador y la comprobación legal”, sentenció.

Por otro lado, Alfonso Rosiñol de Vecci indicó que en el caso de la totoaba “claro que tienen que estar organizados para  hacer llegar ese buche hasta China”.

Quienes se dedican a la pesca de totoaba, así como a la extracción furtiva del resto de especies de alto valor comercial, logran capturarlas, bajarlas en las playas o muelles, pasar por las carreteras y sacarlas del país, expuso.

A finales de agosto de 2017, durante la “Reunión Trilateral China/Estados Unidos/México sobre el Combate al Tráfico y Demanda de Pez Totoaba”, encabezada en Ensenada por el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Rafael Pacchiano, el director ejecutivo sobre la Importación de Especies Protegidas de la delegación china, Meng Xianlin, expuso que en mayo de 2015 se prohibió el anuncio de venta de productos de totoaba en su país.

Como parte de sus esfuerzos de inspección y vigilancia, al sur de China detectaron la venta de totoaba, por lo que autoridades de esa nación implementaron puntos de inspección en Hong Kong, donde se detectó la irregular venta de esta especie; en una de ellas encontraron 14 buches de totoaba, por lo que multaron al establecimiento con el equivalente de entre 30 mil y 80 mil dólares.

 

RUTA MÉXICO-CALEXICO-LOS ÁNGELES-HONG KONG

Los trabajos en aquella reunión tuvieron como objetivo básico acelerar el combate al tráfico ilegal de la Totoaba macdonaldi, según el comunicado oficial de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

 

Debido a que este pez mexicano es muy valorado en el mercado asiático, donde se vende su vejiga natatoria o buche, no su carne, con fines medicinales no comprobados científicamente y como dote, regalo o inversión financiera hasta por 60 mil dólares el kilo, la vaquita marina, el cetáceo más pequeño del mundo, es una víctima colateral porque ambas especies nadan juntas.

En la reunión trilateral se dio a conocer que la ruta del transporte ilegal de los buches de totoaba pasa por la frontera México-Estados Unidos, ya sea por las ciudades de Calexico o Los Ángeles hacia Hong Kong.

Los tres países destacaron que se debe incrementar la capacitación de los agentes aduanales para identificar al pez y demás especies protegidas por las leyes internacionales; la suma de esfuerzos es esencial en la atención de la preservación de especies endémicas marinas; además de la cooperación entre los tres países para identificar las redes y modos de operación del tráfico ilegal de totoaba.

 

LAS CAUSAS, LOS DETENIDOS Y LAS SANCIONES LEVES

Las sanciones a la pesca ilegal no cumplen principios básicos de proporcionalidad y son mucho más laxas que las de otros países, por lo que tampoco funcionan como un desincentivo real a la ilegalidad, según el estudio del Imco.

La gran extensión litoral de México y el aislamiento de muchas comunidades pesqueras, establece el estudio, crean un acceso al mar prácticamente ilimitado para los pescadores, en particular para las embarcaciones pequeñas

Pero aún en la remota probabilidad de sorprender a alguien en una actividad de pesca ilegal, las sanciones son en general administrativas y menores a las de otros países, por lo que difícilmente afectan la decisión de pescar de manera ilícita, indica el documento.

Los principales factores que propician la pesca furtiva son los económicos, sociales, la falta de participación pública, el gasto público inadecuado y -de nuevo- la falta de vigilancia.

En suma, “un marco regulatorio complejo y poco conocido, la falta de vigilancia, la corrupción, las bajas barreras económicas de entrada al sector y la falta de coordinación entre las instituciones encargadas de hacer cumplir la Ley en el agua”, resume el estudio.

Según Rosiñol, las autoridades capturan un porcentaje muy bajo de pescadores furtivos. Ahora bien, agrega, si en cuestiones como la droga y posesión de armas los delincuentes son liberados fácilmente, posiblemente en cuanto a pesca ilegal las penas tampoco sean duras.

 

POCO VALOR AGREGADO

La pesca representa, oficialmente, alrededor del 3 por ciento del Producto Interno Bruto, a decir de Alfonso Rosiñol de Vecci, de la Canainpesca, sin embargo, este es su valor “en muelle”. El gobierno no toma en cuenta el valor agregado en toda la cadena, no lo contabiliza como pesca; no se cuenta el procesamiento, empaque y traslado -ya sea para el consumo local o exportación-.

Esto concuerda con el estudio: México no ha encontrado, a diferencia de otros países, la forma de añadir valor a los productos de la pesca. Mientras que a nivel mundial, por cada dólar que se saca del mar se agregan otros tres en la cadena de valor, en México apenas se agregan 60 centavos, nivel similar a países como Chipre y Nigeria.

El productor de sardina insistió en que el producto extraído de manera ilegal no genera empleos en plantas, ni paga impuestos.

Un furtivo puede vender el producto muy por debajo del precio del mercado, señaló Rosiñol; el secretario de Pesca coincidió de nuevo al señalar que, por ejemplo, un pescador furtivo de langosta puede vender el kilo a 40 dólares -en la pasada temporada fue de 50 dólares- y, si saca 10 kilos en un día, ya se embolsó casi 8 mil pesos libres.

Toda esta contabilidad del recurso provoca que ni sociedad ni gobierno conozcan el valor real de la pesca a nivel nacional y ello genera que la Conapesca reciba un recurso muy limitado para vigilancia por parte de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, concluyó Rosiñol.

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