Penal de La Paz fuera de control

Foto: Cortesía.- Desde los techos del penal resguardaban a los internos tras el disturbio, estaban concentrados en áreas comunes y estaban con armas punzocortantes
 
Edición Impresa Martes, 17 Abril, 2018 12:00 PM

Tres lesionados, entre ellos Andrés Martínez Chávez, director del Cereso, fue el saldo del motín registrado el fin de semana en el centro penitenciario paceño. Grupos antimotines tardaron tres horas en controlar a los reos. Aunque la comunicación por medios electrónicos está prohibida, testimonios de internos vía redes sociales, son prueba del caos que prevalece en la institución carcelaria

“Pretendiendo aplicar verdaderas medidas privativas reales de libertad y aislamiento, estas además de aplicadas rigurosas, daba la alternativa de ser flexibles si existiese un pago de por medio”, expuso un miembro de la Guardia del Penal de La Paz ante la constante denuncia de familiares y ahora confirmada por un elemento activo en la guardia del Centro de Reinserción Social (Cereso) de La Paz, pero solo es una versión de todo lo que ha ocurrido los últimos días.

Las cuatro paredes del penal guardan una lucha sin cuartel entre fuerzas de seguridad e internos:

“La tarde en el ‘bote’ se preparaba para un encuentro importante, se trataba de una semifinal de futbol entre internos del centro, cuando pasadas las cuatro de la tarde un disturbio rompió con la tranquilidad de la cárcel”,  informó un interno del penal.

En medio de un disturbio, Andrés Martínez Chávez, director del centro penitenciario, resultó lesionado. “Fue apedreado y golpeado en espalda, cara y dos piquetes en las costillas”, dijo la fuente; el funcionario público caminaba cuando fue sorprendido por un grupo de internos encapuchados, quienes fueron en contra del servidor público por los abusos registrados.

Fuerzas militares han apoyado en las labores de resguardo del perímetro, así como el cuidado al interior del Centro Penitenciario

La Secretaría de Seguridad Pública confirmó los hechos, “se suscitó un disturbio en el interior del Centro Penitenciario de La Paz, resultaron tres personas lesionadas, entre ellas Andrés Martínez Chávez, director del penal, las cuales de inmediato recibieron atención médica y se reportan fuera de peligro”.

El “disturbio” generó movilización por casi tres horas, hasta que supuestamente fue mitigado.

En la trifulca también fueron lesionados los internos Ramón Salgado Núñez, de 32 años de edad, y  Carlos Joel Navarrete Peñuelas, de 27 años.

Lo cierto es que los reos tuvieron la “oportunidad” y “cercanía” al director en un momento vulnerable y “lo atacaron por lo mamón que se ha portado con todos, y se desquitaron”, señaló un interno a ZETA.

Ese día, grupos antimotines de la Policía Municipal, Estatal, de Custodia y Federales ingresaron para controlar la situación, a las afueras, fuerzas militares de la Marina y de la Defensa Nacional resguardaban los alrededores, y al mismo tiempo, un helicóptero sobrevolaba la zona.

Capitán de Navío, Germán Wong López, Secretario de Seguridad Pública de BCS, afirmó que los operativos van a continuar hasta reordenar el penal

Aunque la autoridad mencionó que el evento estaba controlado, al igual que las instalaciones del penal, el paso fue restringido a familiares, pues hasta el lunes 9 de abril aún no había control, gente armada y encapuchada se mantenía en resistencia, sin autoridad que mediara. Internos manifestaron “mantener el control”, pues “ninguno de esos perros se atreven a entrar, solo dejaron un olor a uñas quemadas del pinche miedo”, refirieron los internos.

“Queremos salir a trabajar, putos, tenemos familias; ábranse, putos”, los gritos salían desde un segundo piso, en las celdas contiguas a la cancha deportiva y hacia los guardias que mantienen el operativo. Fue una tarde y noche larga para los internos.

“Todos esos putitos que llegaron encapuchados a tirarnos de pansa (sic) con las manos en la nuca y la frente en el piso vallan (sic) y chingen (sic) a su puta”, expresó un reo de nombre David en redes sociales.

Los agentes de seguridad colocaron a todos los reos en el suelo, bocabajo, a algunos con cinchos en las manos para evitar que continuaran con el “disturbio” (motín), al intento de que alguno alzara la voz, de inmediato eran callados a gritos por los agentes.

“Entre dientes muchos les mentaban la madre, y cómo no, si nos tenían ahí tirados, la mayoría nada que ver, pero los que la debían por el atentado contra el director estaban preocupados. Somos presos, pero más de verga somos animales y así es como nos quieren tratar”, señaló el recluso contactado por este Semanario.

 

COMUNICACIÓN INSTANTÁNEA DEL PENAL

Dos días después del incidente, todavía se temían más disturbios, pero eran controlados en minutos. Desde las cuatro de la tarde del sábado 7, a las 10:58 am del domingo 8 de abril, al joven se le mantuvo incomunicado con sus familiares. Su mensaje fue:

“A TODA MI GENTE QUE SE PREOCUPPA X MI…. ESTOY BIEN GRASIAS A DIOS PERO ES UN PUTTA DESMADRE EN EL CERESO LA PAZ JAJAJAJAJA”.

Los 592 internos empezaron a resentir las secuelas del levantamiento en armas. Directiva, custodios, policías municipales que fungen como guardias y los equipos antimotines que ingresaron, se encontraban preparados para las represalias contra la gente armada en las carracas.

Ahí empezaron las quejas, pues la comida y el agua habían sido racionalizadas como castigo, asimismo, las visitas fueron limitadas, de entrada fueron paralizadas y hasta pasado el mediodía empezaron a ingresar por periodos de 10 minutos.

 Policías resguardan el Policías resguardan el penal de La Paz, se encuentran equipados para contener cualquier situación de riesgo que se pudiera presentar

“Ya son dos dias (sic) enserrados (sic) con candado,sin agua,sin locutorio,sin nada.donde estan (sic) los derechos humanos? Ni los guardias ,ni los estatales pueden controlar esto”, publicó una vez más David. Y así lo hizo siete veces más a través de Facebook.

Otros como Froylan Rojas Ramírez “El Zopilote” exhibieron fotografías la mañana del martes 10, en una de ellas se aprecia al joven de pie, empuñando un machete. La publicación se hizo a las 9:22 am; precisamente esa tarde, la Secretaría de Seguridad Pública daba a conocer un nuevo aseguramiento.

Precisamente “El Zopilote” ha encabezado el movimiento de los internos, este joven fue detenido el 29 de enero en las inmediaciones del fraccionamiento Juárez junto con cuatro personas más; a todas se les aseguró un poderoso arsenal, el mismo que hoy mantiene al penal en la inestabilidad.

Su machete en mano, representa el nivel de ingobernabilidad al interior del reclusorio, “aseguraron armas punzocortantes hechizas y diversos utensilios, la mayoría de ellos, utilizados para la elaboración de objetos con punta. Cabe destacar que a fin de ubicar y extraer todos aquellos objetos considerados como prohibidos, estos operativos continuarán realizándose de manera constante, en coordinación con las autoridades de los tres órdenes de gobierno, respetando en todo momento los derechos de las personas internas”.

Entre las armas aseguradas no se percibe el machete del joven.

Ya se había dado a conocer que en “un operativo de revisión al interior del centro, que tuvo como resultado el aseguramiento de una serie de objetos no permitidos como teléfonos celulares, armas blancas, dinero en efectivo, refrigeradores, televisiones, aparatos eléctricos y varios objetos de ornato”, esto generó inconformidades de aquellos internos que tienen privilegios “ilegales”, como le llamaron, “quienes al verse frente a la pérdida de privilegios ilegales, provocaron un disturbio la tarde del sábado 7 de abril, en el cual resultaron lesionados dos personas internas y el director del centro, quienes se encuentran estables de salud al momento”.

Luego indicaron que 110 internos recibieron a sus familiares por el área de ventanilla, misma que se tienen considerada restablecer de manera normal.

Sin embargo, desde sus celdas los reos han estado filtrando videos, fotografías, estados de Facebook y llamadas al por mayor, pasándose por encima el reglamento del Cereso. Incluso, la comunicación ha sido limitada por momentos.

“Nosotros, como oficiales de Seguridad Pública Municipal, en apoyo a las labores de resguardo del penal, fuera de nuestras actividades, hemos pasado el reporte, también lo han hecho custodios, han reportado la venta indiscriminada de droga, lo sabían desde hace meses y no hicieron nada, hoy quisieron cobrar más por el piso y generó desconcierto y enojo, ese fue el resultado”, comentó la fuente de seguridad del penal.

La lista de internos con comunicación ilimitada es muy larga y tiene precio. “Las cuotas por usar el celular están establecidas, hasta donde sé, el cobro varía según seas nuevo, medio nuevo o ya con tiempo, pero el pago es de entre los 20 y 30 pesos diarios, del tiempo que tengas también varía de acuerdo a si usas un equipo del penal o metes tu propio celular, es algo tan normal como para que traten de prohibirlo, ellos lo permitieron”, señaló el familiar de un recluso.

A consecuencia del motín, los internos han permanecido limitados en cuestión de alimentos, agua, amarrados con cinchos, heridos con balas de goma, algunos fueron golpeados, aunque en algunos casos fue por oponer resistencia y rebelarse.

Los internos siguen compartiendo estados en redes sociales con toda tranquilidad, otros han aprovechado para llamar a sus familias, algunos grabaron con sus celulares escenas desde dentro, incluso hay internos que burlándose totalmente de la Ley ofende a oficiales de los tres niveles y exhibe fotografías drogándose en estos días de intenso movimiento.

Moretones que presentaron algunos internos despúes de haber sido controlados por los guardias del CERESO de La Paz.

El problema es que por mucho tiempo los titulares pasaron por alto los problemas e irregularidades que se registraban. “Por miedo o lo que digas, pero por mucho tiempo se dejó en el olvido, como si no pasara nada, hoy vemos el grave problema que es hacer que casi 600 personas obedezcan la Ley, es muy difícil, no digo imposible, pero sí es muy difícil acabar con tantos vicios”, expuso un agente del Grupo de Coordinación de Seguridad Pública.

Incluso autoridades de Salud confirmaron a ZETA que se ha buscado generar un programa de desintoxicación de los internos, pero solo ha quedado en papel y no se ha podido aplicar realmente.

 

GRITOS DE AYUDA TRAS LAS REJAS

“Desde el Juzgado se escuchaban los gritos, mujeres internas que gritaban que querían agua, era muy desesperante oír sus gritos, llegaban y nos daba un no sé qué, pero no debe ser por algo bueno, eso lo entiendo, pero es inhumano que lo hagan de esa manera”, señaló un miembro del Juzgado Segundo de Distrito.

Familiares de reos se manifestaron al mediodía del lunes 9 de abril. Todo inició porque les fue negado el acceso para ver a su familiar recluso.

Desde la tarde y noche del domingo 8, los reos se habían comunicado con sus familiares y ellos mismos habían pasado el recado a otras familias que esperaban noticias de sus internos.

“Queremos saber cómo están, porque ellos están purgando su condena, están pagando con su libertad, pero no son animales, tienen familia, deben entender que después de lo que pasó nosotros estamos angustiados, preocupados; hay gente enferma, rogando ahí adentro ver a sus hijos”, expresó una de las manifestantes que prefirió omitir su nombre.

Por disposición de la autoridad, a los reos que tuvieron participación en el acto se les mantuvo incomunicados por 24 horas, con el fin de que se tranquilizaran y evitar que siguieran las manifestaciones. Las visitas han sido limitadas hasta asumir el control total de la seguridad al interior, sobre todo erradicar todo tipo de amenaza que atente contra personal de custodia.

El sábado y domingo las visitas se reanudaron parcialmente, pero los internos podrán tener ciertas libertades hasta la semana en curso, para confirmar que ya no sucederá lo del 7 de abril y se tengan que tomar medidas drásticas como el traslado de internos a otros penales del país.

“Que nos dejen verlos para saber que están bien, no sé qué están escondiendo porque desde ayer no nos han permitido la entrada desde las 7:30 de la mañana a las 7:30 de la tarde; no les han dado comida, ni agua, no hay agua para el baño, nada de eso”, acusaron.

Igualmente, exigieron la renuncia del director Andrés Martínez Chávez, pues desde su llegada se han registrado abusos contra los reclusos. Los cambios impuestos han provocado descontento entre la población interna, los privilegios a los que estaban acostumbrados muchos, ya están limitados y no pueden acceder fácilmente.

Froylán Rojas Ramírez alias EL ZOPILOTE portando un mache en mano a casi tres días desde la trifulca entre internos y custodios

Algunos denunciaron que “nos subieron de precio de piso para usar nuestras cosas”, información que no ha sido aceptada por las autoridades, pero ZETA ha confirmado que existen pagos de hasta 20 y 30 pesos diarios por el uso del celular, y muchas otras cosas.

Ante las limitaciones, los familiares han solicitado la renuncia del secretario de Seguridad Pública del Estado.

“La renuncia del subsecretario de Seguridad Pública y su gente, sus achichincles, porque todos juntos son unas lacras, estaban muy bien nuestros familiares, ¿desde cuándo empezó a cambiar esta situación? Desde que entró este nuevo director, hace 15 días empezó todo, eso todos los sabíamos, era latente, se veía muy tensa la cosa, prohibiéndonos cosas”, reprochó una madre de familia a las afueras del penal.

Luego del motín, se han suspendido los talleres, al abusar los internos de la confianza y llevarse herramientas para agredir a los elementos de seguridad y al propio director, por ello tendrán un castigo enérgico, Derechos Humanos ha ingresado al penal y de momento no hay resultados que declaren que haya abusos, aunque han sido evidenciados.

Familiares esperan que pronto se puedan solucionar las inconsistencias y abusos a los que están expuestos sus reclusos, y así regresar la tranquilidad al interior, sobre todo porque afirman que ya estaban bien; el problema es que no se han dado cuenta que los reos estaban abusando de más libertades de las que se les habían brindado.

 

LOS PRIVILEGIADOS

Según las manifestantes entrevistadas, un informante al interior les ha comunicado que hay internos golpeados, además de maltrato al que están expuestos, sin embargo, también confirmaron que hay privilegios e irregularidades, pues cuentan con equipos de comunicación.

“Sabemos que hay muchachos golpeados allá adentro, que no los han alimentado, desde que entró el director este nuevo ha habido muchas irregularidades allá adentro, muchas cosas en contra de los reclusos. Cada mes nos pedían una ‘renta’ mensual por tener derecho a piso, sacaron todas las cosas de los muchachos, las tiendas, los restaurantes, pertenencias”, dijo el familiar de un recluso.

A la par, proporcionó el teléfono de alguien que podría explicar el suceso más a fondo, los reporteros preguntaron de quién se trataba, las mujeres se veían una a la otra, confirmando que se trata de un interno, “un joven angustiado que no tenía otra cosa que decir, más que estaban siendo abusados”.

El reo detalló que están limitados, encerrados en sus celdas con buena comida, sin salir a trabajar, ya que los talleres fueron cerrados y les quitaron las tienditas establecidas. Aseguró, tanto él como sus compañeros fueron “robados”.

Pero hay algo que se asoma y que no se han dado cuenta: en el afán de dar a conocer los problemas por los que están pasando, sus cuentas en Facebook y sus teléfonos celulares activos recibiendo mensajes de WhatsApp, compartiendo estados en redes sociales y diversas llamadas. Tienen comunicación día y noche, como si no estuvieran encerrados.

“¿Para poder hacer esta llamada, qué tuvo que hacer, joven?”, se preguntó al interno.

“La verdad tuve que mandar traer un teléfono, conseguir un teléfono para hablar porque nosotros estamos incomunicados, tuve que mandar traer un teléfono para poder, hablar, porque nadie nos escucha”, exhibió desde el interior del penal.

 

La tarde y noche de ese sábado, el interno relató que fueron atados de manos y pies, a algunos solo les colocaron sus manos en la nuca, los revisaron y ahí permanecieron por un buen rato.

Sin embargo, fotografías en poder de ZETA exhiben a reclusos con moretones circulares, producidos por las balas de goma, además de cinchos en las manos, encerrados; a la par se aprecia a los oficiales muy cerca de las celdas, protegidos por sus uniformes, cascos y escudos.

“Si te fijas es una estrategia militar, están imponiendo las normas y creo que eligieron mal, de esa manera solo van a generar descontento y lo hemos visto. Hasta para tratar maleantes hay que tener tacto, si no, esto se va a salir de control”, informó una fuente civil de seguridad del penal.

En otras fotografías aparecen algunas pertenencias arrojadas en el patio, incluso se captan alimentos como pan y basura, algunos restos de escombro. Según los internos que sostuvieron una llamada desde el Cereso, su petición es simple: que se les valore y respeten las pertenencias, “algo justo para nosotros, más que estamos encerrados, sé que somos delincuentes y estamos pagando una condena y no nos merecemos esto de que nos roben lo poquito que tenemos, más que nada por la orden de una persona que vino a provocar todo este desorden aquí, cuando ya estábamos tranquilos aquí, ya no había problemas de nada”, señaló.

A raíz de la movilización registrada, se filtraron unas imágenes de la situación interna, es claro cómo elementos de seguridad, al momento de ser activado el código rojo, custodiaban los pasillos utilizando cascos, gafas, ropa que los cubriera por completo, evitando ser identificados.

Asimismo, los elementos de la Policía Municipal y seguridad penitenciaria caminaban por las zonas de mayor riesgo, es decir, los pasillos del penal que albergaban a los internos de mayor peligro. Portaban rifles para uso de balas de goma, escopetas y chalecos antibalas.

“Estamos operando desde hace seis meses y creemos que no nos merecemos esta labor, se nos dijo que vendríamos a apoyar las labores por un mes, no estamos capacitados para esta labor dentro de un penal, lo malo es que le pedimos ayuda a los custodios y nos dicen que nos rasquemos con nuestras uñas, no es justo que nos tengan comisionados aquí y ni comida nos den”, denunció un agente de la Municipal que apoya las labores de seguridad.

Las heridas en los internos después del motín eran reales, moretones por balas de goma, algunos testimonios de familiares expresaban haber sido fracturados de brazos, heridos con armas punzocortantes. La información ha salido a cuentagotas, de no ser por la, aunque prohibida, comunicación vía celular de los internos que, hasta el cierre de esta edición, continúan activos en redes sociales.

“Nosotros tenemos la información y no vamos a decir nombres por el bien de los internos, pero tenemos la información los familiares, ¿en qué situación están? Golpeados, los tienen golpeados los tenían amarrados, tenemos pruebas de lo que estamos diciendo, de todo lo que está pasando allá adentro”, dijo  la desesperada esposa de un reo, a las afueras del centro penitenciario.

 

FALTA APLICAR LA LEY

Custodios y policías municipales que normalmente resguardan el penal han cambiado el simple uniforme tradicional de botas, camisola y pantalón, por cascos, escudos, toletes.

El secretario de Seguridad Pública del Estado, Capitán de Navío, Germán Wong López comentó que al interior del penal había internos con privilegios ilegales, desde un inicio se habló de objetos de ornato, refrigeradores, abanicos, aires acondicionados, droga y armas, incluso se desmontó una cocina completa, casi  como estar en la comodidad del hogar.

Privilegios como una cocina particular y otros artículos en sus celdas, estaban permitidos, o al menos la autoridad carcelaria se hizo de la vista gorda por mucho tiempo.

“Dentro de las actividades que notamos como irregulares, existían tiendas, celdas con cocina, con refrigeradores, con toda una serie de artículos que ellos empleaban”, informó el funcionario.

Reconoció que no había un control total de lo que se hacía al interior, cada interno hacía lo que quería, ir de procesados a sentenciados y viceversa, hacer llamadas a la hora que quería y hasta sostener un cuenta de Facebook (aunque esto aún sucede y ha sido comprobado por ZETA).

Los internos casi podían realizar lo que quisieran, recibir visitas cuando querían y tener acceso a casi cualquier cosa, incluso informes donde claramente expresan que hay venta de droga, no solo dentro, sino a las afueras.

“Ellos están o estaban acostumbrados a una rutina libre, no había un orden, no había un control de visitas, tenían visitas a todas horas, no había un control en las áreas, los procesados pasaban a sentenciados. Lo que hemos tratado es poco a poco ir normalizando una disciplina, un reordenamiento”, reconoció Wong López.

Por usos y costumbres, dentro del Cereso de La Paz existían concesiones de tiendas que distribuían diferentes artículos, algunos ni siquiera se supo cómo llegaron a la venta, ahí se vendían incluso focos para que los internos pudieran consumir cristal. Se trataba de concesiones que eran heredadas con costos y beneficios para algunos reos.

“Existían tiendas de personas que hace muchos años ellos, con base a sus necesidades, fueron instalando dentro del penal, y cuando ellos salían libres, ellos pasarían esas tiendas a los nuevos internos, habían concesiones dentro del centro penitenciario”, todo esto fue destapado por no acatar el reglamento del centro.

Lamentablemente, dentro de las tiendas también existían artículos no regulados y en algunos casos podrían servir para agredir a internos o personal del penal. En cuanto a teléfonos celulares y armas, el secretario reconoció que los internos tienen escondites para resguardarlos, “en sus celdas encuentran muchos lugares donde pueden esconder estos teléfonos, también artículos con los que pueden dañar a las personas, motivo por el cual estamos en esta extracción, de que estamos buscando los artículos que están prohibidos”, complementó el Capitán de Navío.

Durante la exhaustiva revisión al interior del penal de La Paz, fuerzas de seguridad lograron el aseguramiento de artículos que son utilizados como armas, algunos de estos hechizos y que pueden privar de la vida, como puntas, figuras de la muerte, desarmadores, martillos, cuchillos, celulares, bates de beisbol, tijeras, marros, cerillos y cigarros, esposas, trozos de madera y lámina, además de restos de equipos eléctricos.

“Y así una serie de artículos que pueden dañar a las personas,  esos artículos son diseñados de todo lo irregular que hay en los penales, como son ventiladores, artículos de cocina, así como lo que compran en las tiendas y no está controlado”,  finalizó el secretario.

Aun con la incautación, ZETA confirmó que por lo menos hay diez celulares activos, pues se han comprobado cuentas de Facebook activas de nueve hombres y una mujer.

Según el reglamento del Centro Penitenciario de La Paz, un interno debe acatar las siguientes normas:

  1. Contar con medidas de seguridad

2 Respetar los derechos de sus compañeros

3 Respetar a las personas que laboran en el Cereso

  1. Conservar en orden y aseo de su estancia, así como las instalaciones del centro
  2. Hacer buen uso y tener el cuidado con el equipo, vestuario, mobiliario y demás objetos
  3. Conservar en buen estado las instalaciones del centro penitenciario
  4. Cumplir con el rubro de su plan de actividades
  5. Cumplir con los programas de salud
  6. Acudir a sus revisiones médicas y de salud mental.

Entre otras como evitar el contacto externo sin autorización o poseer sustancias y objetos prohibidos.

 

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