La lucha por el Senado. La lucha por el control político

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Opinionez Lunes, 16 Abril, 2018 12:00 PM

El Senado es una institución política que nos viene desde la Constitución de 1824. Ciertamente ha tenido muchos cambios. Aunque es una institución que surge en el federalismo norteamericano, en México empezó a funcionar de manera distinta a su homólogo norteamericano.

Se dice que los Constituyentes de 1824, incluidos por el embajador gringo, Poinsset, quien llevó al Constituyente una copia mal traducida de la Constitución de aquel país, influyó para copiar el modelo federal gringo, muy criticado por fray Servando Teresa de Mier, quien siempre sostuvo que copiar a los gringos era un error, que era una imitación extralógica.

Cualquiera que haya sido su inspiración, el Senado ha estado presente en toda nuestra vida política como nación, salvo de 1857 a 1874, cuando el Congreso Constituyente la eliminó de nuestra fórmula legislativa por considerarlo un obstáculo y rémora del pasado, que bloqueaba las medidas legislativas que México reclamaba.

Fue el Presidente Lerdo quien lo regresó a nuestra vida pública, pero ya sin ser representantes de los estados, sino como parte del bicameralismo mexicano. Desde 1847, el Senado mexicano se apartó del federalismo clásico, al darle representación senatorial al entonces Distrito Federal, quien tuvo dos senadores, en la mal llamada Cámara Alta, aunque no era Estado, desde entonces, solo en la retórica; el Senado es representante de los estados.

Hoy, el Senado tiene muy importantes atribuciones exclusivas que lo hacen fundamental para el desarrollo democrático de México. Tiene la exclusividad de analizar la política exterior mexicana; de aprobar los nombramientos de consultes generales y embajadores; ratificar tratados y convenciones internacionales; tiene la facultad de escoger de una terna, quiénes serán los procuradores general y Anticorrupción, así como a los Ministros de la Suprema Corte de Justicia; decide cuando han desaparecido los poderes de un Estado de la República, atribuciones que por cierto fue muy utilizada por los presidentes de México para castigar a sus enemigos o a los que se apartaban de sus política, pero que ya no se ha utilizado, en función de la Ley reglamentaria de esta atribución , cuya iniciativa fue del Presidente López Portillo.

También ratifica a los altos funcionarios de Hacienda y es Cámara de Sentencia en un juicio político; ratifica los grados y ascenso de los coroneles del Ejército Mexicano, Armada y Fuerza Aérea; nombra a los responsables de ciertos órganos autónomos, como el Presidente de la Comisión de Derechos humanos, entre otros; resuelve disputas políticas entre los poderes de un Estado, es decir, si se enfrentaran el Poder Ejecutivo contra el Poder Legislativo local; y autoriza el envío de tropas al extranjero y el paso de ejércitos extranjeros en territorio nacional, así como la estancia de escuadras extranjeras en nuestro mares, hasta por un mes, de igual modo fija la estrategia de seguridad nacional.

Estas atribuciones son de los más relevantes, pues muchas de ellas tocan fibras muy sensibles de nuestro ser como nación y los derechos de los mexicanos. Por eso, los partidos políticos luchan por controlar esta institución. Una encuesta reciente fija las siguientes posibilidades: Aguascalientes, Baja California Sur, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Nayarit, Nuevo León, Querétaro y Tamaulipas, las encabeza el Frente liderado por el PAN (aunque en Nuevo León, el PAN va solo).

En Chiapas, Ciudad de México, Guerrero, Estado de México, Michoacán, Morelos, Quintana Roo, Tabasco y Zacatecas, las encabeza la Coalición con Morena a la cabeza.

El PRI solo va en primer lugar en Campeche e Hidalgo.

En Jalisco van empatados el independiente Kumamoto y el PAN.

Van también a la par, el Frente con Morena en Baja California, Puebla, San Luis Potosí y Veracruz.

En Oaxaca y Tlaxcala, están Morena y el PRI.

Hay empate entre el PAN y el PRI en Colima, Sinaloa, Sonora y Zacatecas.

En resumen, en 10 estados domina el PAN y asociados; nueve la Coalición con Morena a la cabeza; dos el PRI y 11 empatados. Éste es el panorama actual en los 32 estados del país. Para el Senado no importa si el Estado es chico, como Tlaxcala, o enorme, como el Estado de México, todos los estados, sin importar tamaño, eligen dos senadores de mayoría; aquí lidera el PAN, con 20 senadores. Puede alcanzar 34 más o si no gana el desempate, en el peor de los casos, 17 de primera minoría.

Morena y sus aliados, 18 de mayoría y 24 más de mayoría, si gana el desempate o en el peor de los casos, si lo pierde, 12 de primera minoría.

El PRI, por su parte, solo se vislumbra ganar cuatro de mayoría. 12 más si gana el desempate o mínimo seis de minorías.

Los 32 senadores restante son de Representación Proporcional, de ellos, por ser Morena quien encabeza los estados con mayor número de votos, seguramente se llevarán la mayoría de ellos.

Hasta el momento no es posible determinar quién será la primera minoría en el Senado, porque del análisis anterior se desprende que ninguna coalición ganará la mayoría absoluta, es decir, 50 más uno del total de senadores, lo cual permite avizorar un fortalecimiento del Senado y una vigorización de sus atribuciones, al no haber una fuerza dominante.

 

Amador Rodríguez Lozano, es tijuanense. Ha sido dos veces diputado federal y senador de la República por Baja California; fue también ministro de Justicia en Chiapas. Actualmente es consultor político electoral independiente y vive en Tijuana. Correo:[email protected]

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