El candidato de las trampas

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Sortilegioz Lunes, 16 Abril, 2018 12:00 PM

Jaime Rodríguez Calderón debía concluir su mandato como gobernador de Nuevo León en el año 2021. Pidió el voto como candidato independiente en 2015, a pesar de que siempre estuvo ligado al Partido Revolucionario Institucional. Aquellos que creyeron en él, allá en el norteño Estado, pronto se decepcionaron. Lo de “El Bronco”, como él mismo se apoda, fue la decepción después de la expectación.

Al cumplir un año de gobierno, los neoloneses se dieron cuenta que nada había cambiado en el gobierno, que las promesas de hacer una limpia por parte de “el independiente”, habían quedado en eso, y que los cambios se limitaban a cuestiones de relumbrón y ahorros menores. Al estilo Vicente Fox Quesada, Jaime Rodríguez Calderón fue más palabras que hechos.

Aun así, con una desaprobación arriba del 50 por ciento (Focus Consulting Group/El Financiero), Rodríguez Calderón se lanzó a buscar apoyos para ser candidato a la presidencia de la República, por la misma vía que había llegado al gobierno del Estado de Nuevo León. La independiente.

Pero hizo trampa. Antes que si quiera venciera el plazo para la entrega de firmas -se requerían 866 mil 593 registros-, “El Bronco” ya sobrepasaba esa cantidad. De hecho terminó entregando al Instituto Nacional Electoral un total de dos millones 34 mil 403 firmas. Pero al análisis de los recursos, en el Consejo del INE se enteraron de la realidad. Entre simulaciones, documentos no válidos y fotocopias, entre otras irregularidades, al gobernador con licencia le fueron invalidados un millón 184 mil 466 registros. Le quedaron 835 mil 511, con lo que no llegaba a la cifra exigida por Ley para ser candidato independiente a la silla presidencial; por tanto, no fue registrado como tal.

Aparte, al “Bronco” le habían detectado otras irregularidades, como por ejemplo los 17 millones de pesos erogados y de procedencia no clara, además que en muchos de los casos presentó registros únicamente con datos de las credenciales federales para votar, pero sin anexar las mismas, lo cual indicaba que había echado mano de bases de datos del padrón electoral federal para acumular más firmas. También que muchos de los registros, dado que se entregaban en una plataforma digital, habían sido descargados por miles desde una sola terminal, lo cual consideraron, fue una “maquila de firmas”, y no la petición uno a uno que se pidió a los solicitantes de la candidatura independiente.

Rodríguez Calderón, por supuesto que se inconformó ante el análisis y la decisión del INE. Pasó el tiempo e inició la campaña por la presidencia de la República con cuatro candidatos. Andrés Manuel López Obrador, por la alianza encabezada por Morena; Ricardo Anaya Cortez, por la coalición donde predomina el Partido Acción Nacional; José Antonio Meade Kuribreña, por la alianza del Partido Revolucionario Institucional; y Margarita Zavala Gómez del Campo, en calidad de independiente. El orden de los nombres no es mera coincidencia, están escritos en las posiciones en que ubican a los candidatos la enorme mayoría de las encuestas, que sobre la intención del voto se han hecho en México por parte de casas encuestadoras serias y algunas patito.

Eso tiene que ver con lo que siguió. Sin repuntar, el priista Meade, con una campaña desangelada, sin carisma, sin antecedentes de éxito en materia política, con una presidencia de la República marcada por la corrupción, como lo es la de Enrique Peña Nieto, y con un candidato que resultó nada atractivo para el electorado, sumido en el tercer lugar y con opción de empeorar; la cúpula priista y de la presidencia de la República, evidentemente actuaron, no para levantar a su abanderado, sino para derribar al puntero.

Hace unos días, en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, cuatro de siete magistrados le dieron la candidatura independiente a Jaime Rodríguez Calderón, y como era de esperarse, enfiló baterías contra el candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

Electos por el Senado de la República, los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que votaron a favor de “El Bronco”, fueron promovidos, de acuerdo a la información en el Poder Legislativo, desde la bancada priista. El Magistrado Felipe Alfredo Fuentes Barrera de hecho trabajó en el Estado de México para el gobierno, en cargos como el Seguro Social y en la Secretaría de Educación Pública, según consta en sus antecedentes; mientras que el Magistrado José Luis Vargas Valdez fue incluso asesor del priista y gobernador de Puebla, Ignacio Peralta, luego de haber integrado la Fepade.

De los otros dos Magistrados que le dieron la candidatura a Rodríguez Calderón, una insisten que fue apoyada por el PRI para llegar a la posición, y otro por el PRD, se trata de Mónica Soto e Indalfer Infante Gonzales.

Los magistrados electorales no fallaron en relación si las firmas presentadas por “El Bronco” eran válidas o no, como lo aseguraban en el Instituto Nacional Electoral, tampoco si hubo actos de simulación, documentos no válidos o datos sin credencial, menos si el dinero utilizado en la recolección de firmas fue o no debidamente recabado y así gastado. No. Los magistrados lo que hicieron fue fallar porque aseguran, hubo “inequidad procesal” al no permitirle a Rodríguez verificar los apoyos que le fueron invalidados. Prácticamente, como sucede en el Nuevo Sistema de Justicia Penal, porque no le respetaron el debido proceso.

Entonces tenemos ahora un candidato “independiente” que obtuvo el título no por haber comprobado que actuó bien y conforme a derecho, sino porque no le respetaron el proceso. Un candidato que obtiene su nominación con trampas, con interpretaciones legales, y con el apoyo de magistrados que llegaron a la posición cuando fueron aprobados por la Cámara Alta y promovidos desde la fracción priista de la misma.

Es evidente que la candidatura de “El Bronco”, como lo han expresado algunos candidatos, particularmente López Obrador y Zavala Gómez del Campo, proviene de la política y no de la legalidad del proceso del INE. Se la concedió el Tribunal y no la sociedad electora.

Y si por sus declaraciones los conoceréis, efectivamente “El Bronco” llegó con sus trampas para enfrentar a Andrés Manuel López Obrador, más que al resto de los aspirantes, en una evidente estrategia oficial, de debilitar a quien va arriba en las encuestas, en un intento por levantar al que va perdiendo y que es el abanderado del PRI, Antonio Meade, quien también, como Rodríguez Calderón, ha basado su campaña en golpear al puntero, congraciarse con la independiente y tocar muy poco al panista.

Las manos del PRI en la elección presidencial. Un candidato más para dividir el voto en busca de lo improbable, que su candidato se levante con todo y las trampas que el INE certificó a “El Bronco”.

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