A Quiet Place (Un lugar en silencio)

Foto: Internet
 
Cinemazcopio Lunes, 16 Abril, 2018 12:00 PM

Qué mejor suspenso que el silencio, cuál tensión podría ser mayor que la del peligro que acecha a la menor provocación, por cualquier ruido involuntario que pone en riesgo a las víctimas.

Esa es la herramienta que el coguionista, director y actor John Krasinski aprovechó al máximo para elaborar una inteligente película donde el horror se desprende de los gestos de los protagonistas, más que de lo que dicen.

Porque en realidad los personajes de un mundo ubicado en el año 2020 no pueden hablar o hacer uso de la voz, de lo contrario, serán atrapados por una invasión alienígena que casi acabó con la humanidad.

Los fieros extraterrestres cazan guiándose por el sonido porque, al parecer, no tienen el sentido de la vista. Pero una vez que escuchan a la gente, no hay tiempo ni fuerza suficiente para escapar.

Así es como sobrevive, entonces, la familia Abbott, integrada por Evelyn (Emily Blunt) -que está embarazada-, y Lee (John Krasinski), junto a sus tres hijos: Marcus (Noah Jupe), Beau (Cade Woodward) y Regan (Millicent Simmonds).

La pérdida de Beau es otra experiencia que ha traumatizado a los Abbott mientras tratan de sobrellevar una vida cotidiana que parece imposible. Andan descalzos, calculan sus pasos, se comunican a señas.

Mientras tanto, se preparan para el nacimiento del bebé en un sótano a prueba de sonido, aunque desde el principio sabemos que la situación, dada la gravedad, se volverá caótica en cualquier instante.

Así sucede y entonces entramos en pánico tanto como los personajes. De pronto es difícil ver la película y sentir que a uno le está faltando el aire porque el suspenso está tan genialmente desarrollado que es inevitable responder a él.

Luego la experiencia cansa, agota, pero ya para entonces uno es presa del victimario que de alguna manera saltó de la pantalla y se ha metido en la cabeza, siempre funcionando bajo esa descripción clásica de la novela policiaca: “era el silencio antes del crimen”.

El silencio que anuncia que lo terrible está por llegar, o bien, lo inimaginable. De pronto hasta el espectador más conchudo tiene un ataque de paranoia, y es por el manejo de la  historia que bien hace el cineasta Krasinski, acompañado de un excelente elenco.

Olvidemos, entonces, los sustos típicos del Género H y concentrémonos en un filme ingenioso que a veces hace recordar el “Alien” de Ridley Scott, pero solo como referente lejano, pues este trabajo es otra experiencia que simple y sencillamente ningún amante del buen cine se debe perder. ****

Punto final.- De “Avengers” a “Solo: A Star Wars Story”, el verano pinta bien…

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