45 niños ejecutados en Tijuana; 34 lesionados por arma

Fotos: Cortesía.- Milton Adrián Ríos / Colonia Batalla Nacional / Sugey Muñoz
 
Edición Impresa Lunes, 23 Abril, 2018 12:00 PM

Desde 2017, 45 menores de edad han sido asesinados a balazos y otros 34 han resultado heridos en ataques armados en Tijuana, casi todos los eventos relacionados con el narcomenudeo. Las víctimas van del año hasta los 17 años de edad, incluyendo una madre adolescente. Casi todos son víctimas colaterales de sicarios que dispararon frente a familias en zonas marginales y, en pocos casos, se trata de adolescentes que ingresaron a la delincuencia. Para una experta, se trata de la consecuencia de la descomposición del tejido social, el abandono gubernamental y la desigualdad social

Minutos antes que termine la noche del 1 de agosto de 2017, bomberos y policías municipales llegan hasta un vehículo incendiándose sobre la calle Tlatelolco de la colonia Lomas de Tlatelolco, en la Zona Este de Tijuana.

Ya sofocado el fuego y al revisar la cajuela del automóvil Honda Civic azul, encuentran el cuerpo de un hombre sin vida.

Algunas partes del cuerpo, como el rostro, ya están negras por el fuego, pero aún no se consumen la playera roja ni el pantalón de mezclilla que vestía, tampoco una cadena que lleva al cuello.

Debajo de la nariz, una mancha de sangre llega hasta los labios. El individuo había sido asesinado de un disparo de arma de fuego. El primer reporte policial situaba a la víctima entre los 20 y 25 años de edad, en realidad tenía 16.

Su nombre era Edwin Jair, pero corporaciones policíacas lo identificaban también como “El Wiwi” o “El Derek”. Poco antes de ser asesinado, había sido detenido en posesión de un arma corta calibre .38 y con 15 dosis de cristal en la colonia 3 de Octubre. Ninguno de los dos delitos era meritorio de prisión.

Con rostro de niño y portando su uniforme escolar -polo blanca de manga corta y pantalón azul-, Edwin Jair admitió haberse “aventado un jale” en la colonia Villa Fontana por órdenes de un hombre apodado “El Mazapán”, pero también aseguró ya no trabajar más para él por temor a ser asesinado.

En el año con más ejecuciones en Tijuana, Edwin Jair es uno de los 45 menores de edad asesinados en ataques armados del 1 de enero de 2017 al 19 de abril de 2018 en la ciudad, según registros de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

Foto: Cortesía.- La vivienda donde Sugey Muñoz y su tía Eva Angélica fueron asesinadas en enero de 2018.

De estos casos, 31 ocurrieron en 2017 y en apenas cuatro meses de 2018 se han documentado 14 casos más. Las edades de las víctimas van de los tres, cuatro, cinco y ocho años a adolescentes de 15, 16 y 17 años.

Al revisar el rubro de menores de edad heridos de bala en el mismo periodo, atendidos por servicios de emergencia, la cifra es de 34 casos en Tijuana. Entre las víctimas, hay un bebé de un año de edad, niños y niñas de tres, cinco, ocho y nueve años, así como adolescentes.

Los lugares de los ataques se concentran en la periferia del municipio, especialmente en la Zona Este. Colonias como Mariano Matamoros, El Florido, Urbi Villas del Prado, Sánchez Taboada, Las Torres y El Pípila, son escenarios frecuentes de estos crímenes.

La PGJE distingue a una gran parte como víctimas colaterales, niños y adolescentes que se encontraban con sus padres o cerca de algún adulto blanco del ataque armado, pero también advierte de la participación de adolescentes en la venta de droga e, incluso, en ejecuciones como móvil de las agresiones.

Los ataques, de acuerdo a autoridades, se atribuyen al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), al Cártel Arellano Félix (CAF) y al Cártel de Sinaloa, las tres organizaciones criminales con presencia en la ciudad.

Sin embargo, más allá de la pugna entre cárteles por el control de la venta de droga, una experta encuentra factores en común en los contextos de estos menores: familias multi problemáticas, arraigadas en la desigualdad social y en ambientes de suma violencia. En resumen, la descomposición del tejido social.

 

Bebés, niños y una madre adolescente, las víctimas colaterales

 

De cuatro años de edad, Fernanda Yazmín está en brazos de su madre cuando un hombre armado irrumpe en su hogar, una casa hecha con tablas y hojas de madera en la colonia Villas de Monterrey.

Es la tarde del sábado 4 de abril y al ver al hombre, Jazmín Cervantes aprieta a su hija hacia su cuerpo. Después de intercambiar palabras con su víctima, el agresor comienza a disparar.

Dos disparos calibre 9 milímetros alcanzan a la pequeña en la cabeza y el hombro; así terminó su vida. Su madre resultó herida, pero sobrevivió. En cambio, Aarón Martínez Alvarado, pareja de la mujer, también murió dentro de la vivienda.

Cuando paramédicos de la Cruz Roja arribaron al domicilio, la pequeña ya no contaba con signos vitales, por lo que la cubrieron con una sábana blanca en espera de la llegada de Servicios Periciales.

El padrastro de la pequeña, Aarón Martínez Alvarado, estaba identificado como narcomenudista. Apodado “El Chaparro”, “El Chino” y “El Borrego”, había sido detenido en 2013, 2014, 2015 y 2017 por posesión de drogas y en una ocasión, por amenazas con arma prohibida.

Según confirmó el Subprocurador de Justicia en Tijuana, Jorge Álvarez, el móvil del doble homicidio apunta hacia un ajuste de cuentas por narcomenudeo.

Cinco días antes, el 9 de abril, un niño de ocho años de edad, de nombre Jesús, fue herido de bala en la mano cuando fue atacado a balazos junto a sus padres, mientras viajaban en un vehículo sobre la carretera Tijuana-Tecate, a la altura de la colonia Unión Antorchista.

Foto: Cortesía.- Niños juegan fútbol. Atrás, peritos levantan un cuerpo sin vida en la colonia Reacomodo Sánchez Taboada.

Los padres del menor también resultaron con lesiones. La Procuraduría investiga el móvil del crimen como consecuencia de una deuda generada cuando se extravió un cargamento de cristal que se traficaría a Estados Unidos.

El Subprocurador, Jorge Álvarez, indica que sean menores o adultos las víctimas, la mayor parte de los ataques armados en Tijuana responden a situaciones relacionadas con narcomenudeo.

De ahí la dificultad de los fiscales para recabar testimonios que ayuden a identificar a los responsables: “No importa que sea su madre, esposo o hijo, muchas de las personas que atestiguaron homicidios o ataques, no quieren declarar para que no se les investigue o por miedo”, explica.

La excepción a esta situación común tampoco garantiza la captura de los asesinos. Por ejemplo, conforme avanzaba la investigación por el asesinato de Ashley Castorena, de cinco años de edad, quien murió al ser atacada a balazos junto a su madre y su padrastro, el 29 de mayo de 2017, los investigadores a cargo descubrieron que los dos responsables identificados ya habían sido asesinados.

En ese caso, el narcomenudeo también fue la principal línea de investigación del crimen. El homicidio de Ashley se dio tres días después de que un niño de siete años, Hugo David Contreras, fue ejecutado en la colonia Camino Verde, también en compañía de su padrastro, Roberto Carlos Casas Maravilla, quien era el blanco del ataque.

Por medio de una manta, el CJNG acusó al Cártel de Sinaloa del homicidio de Hugo David, así que el ataque hacia Jesús Alberto Aispuro Medina “El Mazapán”, padrastro de la pequeña Ashley Castorena y narcomenudista que trabajaba para José Luis Mendoza Uriarte “El Güero Chompas”, se entendió como una venganza del Cártel Jalisco.

Un caso de víctima colateral reciente es el de Sugey Muñoz, quien a los 15 años de edad dejó a su hija huérfana.

El 25 de enero de 2018, se encontraba en una casa de la calle Punta Arena en la colonia 3 de Octubre cuando cuatro hombres dispararon contra ella y su familia, para luego darse a la fuga en una camioneta Suburban blanca.

Una de las líneas de investigación es que los asesinos buscaban a Eva Angélica Muñoz Valdez, tía de Sugey y quien también murió en el ataque. De 28 años de edad, la mujer trabajaba como vendedora de droga para “El Güero Chompas”, y años atrás había sido detenida por robo de vehículo y posesión de droga, pero también era testigo de un homicidio cometido en octubre de 2017.

Durante el tiroteo, familiares de Sugey lograron salvar a su hija de un mes de vida, al resguardarla dentro de otra vivienda. La madre adolescente murió ese mismo día debido a las lesiones.

 

Niños que ven a sus padres morir

 

Casos así se repiten. Por ejemplo, Sofía, de cinco años, sobrevivió en un ataque en el que su padre, Edgar Soto, fue asesinado el 31 de mayo de 2017 en El Florido Primera Sección. También está el caso de Esteban, un niño de tres años de edad, quien recibió un disparo cuando hombres armados ejecutaron a Uriel Alcázar, de 37 años de edad en la colonia Urbi Quinta del Cedro, la noche del 24 de febrero de 2018.

Camila, de dos años de edad, recibió disparos en el brazo y la pierna cuando Alberto Díaz Rojas “El Marciano”, pareja de su madre, fue acribillado el 2 de julio de 2017.

Los tres se encontraban sobre el bulevar Cuauhtémoc de la colonia Madero Sur cuando fueron atacados a balazos. Entre los antecedentes de “El Marciano”, hay detenciones por narcomenudeo, lesiones con arma de fuego, venta de droga y delincuencia organizada.

Vanessa, la madre de la pequeña, también había sido detenida por posesión de arma de fuego, narcomenudeo, robo de vehículo y robo a casa habitación.

Por otra parte, dos hermanos adolescentes, Isidro y Alma, de 16 y 17 años respectivamente, salvaron la vida, junto a su madre, cuando viajaban en el mismo automóvil donde su padre, Eulalio Salmerón fue ejecutado.

En este caso, todavía no se establece el móvil del asesinato cometido la tarde del 19 de febrero de 2017, cuando la familia viajaba en una camioneta Ford Explorer entre las calles Lázaro Cárdenas y Tercera en el Ejido Francisco Villa. Eulalio, quien conducía el automóvil, se orilló para cambiar de asiento con su esposa.

En ese momento, un grupo de hombres, desde un taxi blanco con naranja, disparó contra la familia para después huir.

 

Bebé de un año, entre víctimas colaterales

 

La víctima más joven de lesiones por arma de fuego se llama Mía Jacqueline. Tenía un año de edad cuando recibió un disparo en el tórax. El 4 de agosto de 2017 se encontraba con su abuela, tía y hermana, en un puesto de comida de un mercado sobre ruedas en la colonia Valle Verde cuando dos hombres comenzaron a dispararles.

Según investigaciones de la Procuraduría, el móvil del crimen fue por narcomenudeo, ya que los asesinos buscaban a Benita Patricia Núñez, quien falleció en el lugar. Uno de los sicarios es identificado con el apodo “El Chico” y ya había señalado como sospechoso de otro homicidio dos días antes.

La recuperación de Mía Jacqueline requirió que permanecería una semana en coma inducida, de ahí paso a terapia intensiva, y pese a los diagnósticos médicos que se mostraban poco optimistas debido al daño en sus pulmones; la pequeña sobrevivió.

El 22 de enero de 2018, un ataque armado cobró la vida de tres personas, entre ellas, estaba Milton Adrián Ríos Álvarez de 16 años de edad, la víctima más joven. También quedaron ocho personas heridas, entre ellas tres adolescentes, dos mujeres y un hombre, de 17 y 16 años de edad.

Los adolescentes solían reunirse en la vivienda después de salir de la escuela; a un costado, había un establecimiento con máquinas tragamonedas. Los sicarios iban en busca de Bibiana Ponce, una joven de 22 años embarazada a quien buscaban por una deuda de droga y quien salvó la vida.

Dos de los responsables fueron detenidos y se encuentran en prisión. Se trata de Carlos Espinoza Ortega y Víctor Ruelas Villalpando, a quienes se les cumplimentó una orden de aprehensión a los días del multihomicidio.

 

Adolescentes, blanco de ejecuciones

 

Al revisar las víctimas menores de edad a raíz de ataques armados en 2017 y 2018, hay dos bloques de edades. El primero va del año a los 9 años de edad, en todos los casos se trata de víctimas colaterales.

De ahí, hay un salto a un grupo de 15 a 17 años de edad y en algunos de estos casos, para la Procuraduría, los móviles de estos crímenes son atribuidos a ataques directos o riñas.

Uno de estos casos es el de Leonel, de 17 años de edad, quien fue encontrado sin vida en la calle Piña de la colonia Sánchez Taboada, el 9 de mayo de 2017. El adolescente fue ejecutado a tiros y cuando personal de Servicios Periciales revisaba la escena, le encontraron dos envoltorios de cristal en la mano.

El caso más reciente es el de Cristal, quien fue herida de bala en el abdomen, la tarde del 15 de abril de 2018 en la calle Del Cedro de la colonia Libertad Parte Alta. La adolescente fue atendida por paramédicos en lugar.

Apodada “Kersi”, la menor había sido detenida un mes antes, el 12 de marzo, junto a su novio, como sospechosa de homicidio en grado de tentativa y en posesión de dos armas largas. Antes de eso, a los 15 años, había sido detenida por delitos contra la salud.

Pero Cristal viene de una familia conflictiva. Cuando tenía cuatro años, su madre fue turnada al Ministerio Público por maltrato de menores y su padre falleció hace años.

Del novio de Cristal se sabe que trabajaba para Luis Arturo Jain Peña “El Arcángel”, sicario y narcomenudista de una célula del Cártel de Sinaloa dedicada a la venta de droga en la Zona Norte de la ciudad.

Solo Cristal resultó lesionada en el ataque. Policías localizaron más tarde un vehículo Mitsubishi Eclipse negro abandonado cerca del sitio, en el que testigos vieron que los agresores huyeron.

 

Ana Laura Galicia, psicoterapeuta infantil: “Muchos de estos chicos tienen una desventaja…”

 

Para Ana Laura Galicia Acosta, psicoterapeuta infantil y juvenil, la raíz de que tantos niños y adolescentes se conviertan en víctimas de la violencia armada es la descomposición del tejido social.

Esta descomposición se entiende desde el fenómeno de familias multiproblemáticas, aquellas que “tienen más de una dificultad o patología, por ejemplo, alcoholismo, drogadicción, violencia intrafamiliar o pobreza, por lo que los roles familiares, como el cuidado parental, se diluyen”, detalla la especialista con experiencia como psicóloga perito en DIF Estatal.

Las posibles consecuencias en los menores que crecen en este tipo de familias incluyen una sexualidad precoz, el abandono escolar y su participación en actividades ilícitas, así como la aspiración en convertirse en sus “ídolos sociales o líderes comunitarios, como el narco que representa el éxito”.

Galicia Acosta, también docente en preparatoria y universidad, destaca que el hecho de que muchos de estos ataques armados perpetrados contra menores se ubiquen en la periferia de la ciudad, habla de polígonos donde la pobreza es un denominador común.

“Cuando las personas no tienen acceso a lo más básico, viven en un modo de supervivencia, se conducen a base de impulsos y una de las formas de sobrevivir es el mercado negro que en la frontera se concentra en la droga y de ahí parten otro delitos como prostitución, trata, robos y asesinatos”, plantea.

El crecer en familias o ambientes con este modo de vida, puede formar rasgos sicóticos en los menores, señala la especialista.

“Toda exposición a un estrés por violencia u omisión genera menos conexiones neuronales hacia nuestra corteza frontal que ayuda a planear, a pensar, al autocontrol porque se usan menos con un cerebro comprometido a sobrevivir, a mantenerse a la defensiva. Estos chicos seguramente no piensan en consecuencias, una comunidad metida en este estrés tiene un patrón de comportamiento más instintivo”, explica.

En la experiencia profesional de Ana Laura Galicia Acosta también está su gestión como coordinadora de protección a la niñez en DIF Tijuana. De ahí que entienda cómo muchos de estos menores normalizan la violencia para poder sobrellevarla en su cotidianidad.

Sin embargo, la especialista también explica este fenómeno desde la desigualdad social. “Muchos de estos chicos tienen una desventaja, uno de los sentimientos de tener dinero aunque sea por el mercado negro, es sentir que están parejos, que no están olvidados ni en el hoyo”, añade.

Por ello, un programa que busque ayudar a estos menores a salir de estas circunstancias requiere de una intervención paulatina, constante e interdisciplinaria, indica la especialista.

“La familia multiproblemática, por regla, siempre va a acudir a servicios de ayuda social, sea DIF, Centro de Salud o, incluso, corporaciones de Seguridad Pública, lo que puede servir para formar un programa de captación y seguimiento para que las personas descubran que tienen otra opción”, advierte.

“Si no se les proporciona esto, el sistema de gobierno le falla porque los avientan de regreso a sus posibilidades, a lo que tiene a la mano”, concluye.


“Dany”, líder del CAF, es ejecutado tras salir de prisión

 

Después de ocho años encarcelado, Isaac Manuel Godoy Castro “Dany”, quien fuera uno de los principales líderes del Cártel Arellano Félix bajo las órdenes de Fernando Sánchez Arellano “El Ingeniero”, murió de un disparo en la cabeza mientras hacía ejercicio en un gimnasio de Tijuana, la tarde del 19 de abril.

El hombre de 44 años de edad se encontraba en el área de aparatos del gimnasio Family Fitness, ubicado dentro del centro comercial Arboleda Otay, cerca del Consulado de Estados Unidos, en Tijuana, y ubicado entre las rampas ascendente y descendente del Bulevar Lázaro Cárdenas.

Según los primeros reportes, una persona ingresó al local y disparó contra el hombre, quien cayó boca abajo en el piso del gimnasio. Godoy Castro había salido del penal federal de Tepic, Nayarit, el 24 de diciembre de 2017, tras cumplir una condena por delincuencia organizada.

En abril de 2009, durante un operativo coordinado por el Ejército, fue detenido en Tijuana junto a seis miembros de su célula y en posesión de cinco armas de fuego, 900 kilogramos de marihuana y cuatro vehículos.

Meses antes, la DEA (Agencia Antidrogas de Estados Unidos) lo había ubicado como uno de los principales líderes del CAF y por el que ofreció una recompensa a quien diera información de su paradero.

El Gobierno Federal lo ubicó también como parte del grupo delictivo comandado por Gustavo Ramírez Martínez “El P1”, quien fue detenido en Los Cabos, Baja california Sur, en 2008. Inés García Ramos


Semana violenta en Ensenada

La ola de violencia en Ensenada dejó seis homicidios entre lunes y jueves, cinco en 20 horas, incluidos un ganadero ex presidiario, una mujer ahorcada en su domicilio y un empleado de gasolinera durante un robo.

El ganadero Esteban Villa Tamayo, de 31 años de edad, asesinado el lunes 16 de abril en la Delegación San Vicente, ingresó dos veces al Cereso por portación de armas y fue detenido por posesión de drogas.

Los investigadores presumen que el responsable del asesinato es un hombre que viajaba en un vehículo sedán Pontiac, color café.

Miembro de la Unión Ganadera Regional de Baja California (UGRBC), en 2010, la Sedena lo aseguró en el poblado San Vicente, por el delito de portación de un arma de fuego de uso exclusivo del Ejército y posesión de 100 kilogramos de marihuana, de acuerdo con la ficha en poder de ZETA. Al siguiente año fue liberado.

El 10 de julio de 2017, la PEP lo paró en el Ejido Uruapan, en poder de un arma de fuego calibre .45 que llevaba fajada a la altura de la cintura, cuando circulaba en un Ford Ranger modelo 2002, con placas de California.

En esa ocasión iba acompañado de su hermano Gilberto, quien llevaba un arma corta calibre .22 milímetros. Dentro del vehículo se localizaron dos rifles calibre .22 y 23 cartuchos calibre .45 milímetros; difundió la PEP en un comunicado con fecha 11 de julio de 2017.

Gustavo Rodríguez, presidente de la UGRBC, reveló que hace mes y medio también fue asesinado otro miembro de la Asociación, Roberto Carlos Peña Gómez, en el Ejido Leyes de Reforma.

Rodríguez reprobó los actos violentos contra miembros de la Unión y pidió a las autoridades atender, atacar y frenar la ola de violencia en Ensenada.

El miércoles 18 de abril, a las 14:58 horas, dentro de un domicilio en colonia Reforma, se localizó en una de las habitaciones, el cadáver de María Elena León Bañuelos, de 48 años, con indicios de estrangulamiento.

Ese mismo día, en la Estética y Barbería Letty, en la colonia Maestros, fue asesinado a tiros, José Netzahualcóyotl Pérez Jaquez y una mujer resultó lesionada.

Horas más tarde, Félix Ricardo Silva Johnson, de 47 años, fue ejecutado a balazos dentro de un vehículo KIA, esto el fraccionamiento Villas del Sol.

La madrugada del jueves 19 de abril, el joven Felipe Nieto Ávila, de 24 años, fue asesinado a balazos en el estómago, dentro de la oficina de la gasolinera Citygas, ubicada en la colonia Flores Magón.

El negocio es propiedad de un miembro de la Canacintra y del CCEE; el primer organismo lanzó a los tres niveles de gobierno, mediante un comunicado, un “ya basta” de la ola de homicidios en el puerto.

“¡Ya basta! ¡No más mentiras! ¡No más complicidad!, urge que se pongan a trabajar, no más gente muriendo en las calles”, reiteró Alejandro Jara Soria, presidente de Canacintra.

Por su parte, la Asociación de Gasolineros de Ensenada dirigió un escrito al gobernador “Kiko” Vega y al alcalde Marco Novelo, reclamando justicia “a tan aberrantes hechos”, expresándose “con gran coraje e impotencia” ante los índices de violencia.

El sexto asesinado ocurrió alrededor de las 11:17 horas del jueves, a dos cuadras de la Estación de Policía de la colonia 17 de Abril. Dentro de una casa en construcción, quedó tendido el cuerpo de un joven identificado por los vecinos como Alberto “El Tarabilla”, de entre 20 y 25 años de edad. Lo mataron a balazos frente a su novia y demás familiares.

Ayer por la tarde estaba programada una reunión entre empresarios y funcionarios municipales para tratar el tema de la inseguridad, pero se canceló. En ningún caso, las autoridades reportaron personas detenidas. Marco Flores


65 años de prisión para secuestradores de Vista del Valle

 

A tres meses de cumplirse dos años de la implementación del Nuevo Sistema de Justicia Penal en Tijuana, el martes 18 de abril se dictó la segunda sentencia más alta en Baja California. 65 años de prisión por el delito de secuestro agravado.

En la audiencia celebrada por la juez de control Leticia Larrañaga Vizcarra, se leyó sentencia en contra de Elvis Guadalupe V. Robledo y Osvaldo V. Verdugo, condenándolos a 65 años de prisión, pago de multa (a cada uno) por la cantidad de 401 mil 720 pesos. Además, el pago de forma solidaria y mancomunada de dos mil dólares y cinco mil pesos a favor de las víctimas.

La carpeta de investigación por el crimen de secuestro agravado comenzó el 24 de septiembre de 2016, cuando las autoridades del Ministerio Público de Baja California recibieron el reporte de tres hombres en calidad de desaparecidos. Con la promesa de ayudarlos a cruzar al otro lado, los secuestradores engañaron a sus víctimas y los privaron de la libertad al mantenerlos cautivos en una casa de seguridad, en la colonia Vista del Valle, del municipio de Tijuana.

Sin embargo, gracias a que uno de los hombres logró la hazaña de esconder su teléfono celular en la ropa interior para así compartir desde allí, su ubicación -esto a través de la plataforma WhatsApp-, los familiares fueron alertados y a su vez pudieron presentar elementos suficientes a las fuerzas de seguridad para realizar la inmediata captura de los sospechosos.

Tan solo un par de días después, el 2 de octubre de ese mismo año, agentes de la Policía Ministerial de la Unidad Antisecuestros recibieron la información con el paradero exacto de las víctimas, por lo que en un operativo conjunto con elementos de la Policía Federal, lograron sorprender a Osvaldo y Elvis Guadalupe en la escena del crimen y detenerlos antes de que estos consiguieran escapar.

Por ello, los responsables del delito de alto impacto fueron puestos a disposición de las autoridades penitenciarias para el cumplimiento de su condena. Salvador Vega Romero


Imparable ola de violencia en Tijuana: 671 crímenes en 2018

 

En los últimos siete días, 56 personas fueron privadas de la vida, entre ellas las que se cuentan seis mujeres, de las cuales dos eran menores de edad. Los casos de las pequeñas conmovieron a la sociedad tijuanense. Las occisas: una niña de cuatro años, víctima colateral de un ataque armado en contra de su familia; mientras que una infanta de ocho años fue asesinada de un golpe en el abdomen, su madre y padrastro fueron detenidos por la autoridad ministerial.

Entre los hechos más recientes figuran:

Viernes 13.- De un golpe en el abdomen fue ultimada Johana, de ocho años, en la colonia Ismael Llamas Amaya. Su madre y padrastro argumentaron que se había caído de una escalera. Los dos fueron detenidos. En El Pípila, un sujeto fue asesinado a balazos. A causa de las lesiones por arma de fuego falleció un desconocido en Camino Verde. Jaime Martínez Soltero, de 40 años, pereció en el Hospital General por las heridas de bala. En los Laureles fue asesinado Christian Gómez Manríquez, de 42 años. Joel Herrera Gutiérrez, de entre 25 y 30 años, murió a tiros en la Reforma.

Sábado 14.- En faldas del cerro, en Guaycura, fue encontrado un hombre muerto. En el Hospital General falleció una fémina de entre 30 y 35 años. Debido a lesiones por arma de fuego expiró un hombre de entre 35 y 40 años en la Ampliación Gabriel Rodríguez. En la colonia Batalla Nacional fueron asesinados Fernanda Jazmín Cervantes Ávila, de cuatro años y su padrastro de entre 25 y 30 años; en el ataque, una mujer, madre de la menor,  salió herida. En Cañadas del Florido, un masculino no identificado fue asesinado a balazos. Carlos Abraham Peguero Bañuelos, de 20 años, fue agredido a tiros en Héroes de la Independencia. Diego Andrés González García, de 26 años, fue asesinado en la Chula Vista. En El Laurel 1 fue privado de la vida por arma de fuego, un masculino de entre 25 y 30 años. En Nueva Tijuana fue ultimado José Armando Cabello Palacio, de entre 25 y 30 años.

Domingo 15.- José Alfredo Moreno Piñón, de 52 años, murió en el Hospital General luego de haber sido baleado. En el Cerro Colorado, un sujeto de entre 35 y 40 años fue encontrado muerto con lesiones por arma de fuego. En la Anexa Reforma, un masculino, de entre 55 y 60 años, fue hallado muerto a balazos. Jorge Alberto Cortez Martínez, de 26 años, fue ejecutado por arma de fuego, en la Sánchez Taboada. Por estrangulamiento fue privado de la vida Daniel Chavarín Sandoval, de 35 años.

Lunes 16.-  En la Reforma fue localizado el cadáver de un masculino decapitado; tenía entre 30 y 35 años. En Haciendas las Delicias III, un masculino, de entre 40 y 45 años, murió por disparos de arma de fuego. El cuerpo de Gladys Ivone Vázquez Montes, de 41 años, fue encontrado con lesiones punzocortantes en El Lago. En Los Venados, un sujeto de entre 25 y 30 años fue atacado a tiros. En estado de putrefacción fue hallado el cadáver de una mujer, en la colonia San Ángel. Eduardo Orlando Alvarado Alamilla, de 35 años, fue asesinado en la García. Alberto Rodríguez Godínez, de 40 años, fue ultimado a balazos en La Planicie. Jesús Gómez Pérez, de 57 años, fue encontrado muerto con heridas por arma de fuego en Cumbres de Juárez. En Villa Fontana, un masculino de entre 40 y 45 años fue ultimado.

Martes 17.- Un sujeto sin identificar, de entre 35 y 40 años, fue asesinado en la Zona Centro. Los cuerpos de un hombre y una mujer de entre 20 y 25 años fueron encontrados al interior de una humilde vivienda en la División del Norte. En un arroyo en la Rojo Gómez se halló el cadáver de un masculino de entre 55 y 60 años, con heridas producidas por arma de fuego. Un sujeto no identificado de entre 30 y 35 años fue encontrado muerto en un camino vecinal en el Ejido Lázaro Cárdenas. Con huellas de violencia y lesiones punzocortantes fueron localizados los cuerpos de dos masculinos, de entre 30 y 40 años, en la colonia Cumbres. En Villa del Campo fue hallado el cadáver de un masculino de entre 25 y 30 años de edad. Tenía heridas de bala. Heriberto Bustamante González, de 29 años, murió en el Hospital General de los tiros que recibió.

Miércoles 18.- En la colonia Arenales se localizó el cuerpo sin vida de José Luis Golpe Campechano, de 52 años. Por las heridas producidas por arma blanca, un hombre de aproximadamente 30 años murió sobre las vías del tren, en Paseos del Vergel. En la Esmeralda, en la cajuela de un vehículo color negro, fue localizado el cadáver de un masculino envuelto en una cobija y atado de extremidades. En Valle de San Pedro fue encontrado el cuerpo sin vida de un hombre que presentaba huellas de violencia y estaba envuelto en una cobija. Un varón de entre 45 y 50 años lo encontraron sin vida en una bodega en la Guaycura, presuntamente había sido privado de la libertad. En los hechos fueron detenidos tres sujetos. En el estacionamiento The Home Depot, en Los Santos, fue asesinado a bordo de un vehículo, Raymundo Arredondo Aguilar, de 52 años. Gustavo Bastidas Burgos falleció en el  Hospital General, luego de los balazos que le propinaron. En el Capistrano fue asesinado Marco Antonio Muro Morales, de 30 años.

Jueves 19.- Martín David Méndez Pacas, de 27 años, fue asesinado a tiros en la colonia Artesanal.

En lo que va del año, en Ensenada han sido asesinadas 76 personas; en Mexicali, 58; Rosarito, 27; y Tecate 23.

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