Vox populi, Vox Dei XVI- Recuerdos. No debemos ser aduladores


 
Cartaz Sábado, 31 Marzo, 2018 12:00 PM

Los historiadores narran que tuvo un “harén” de 26 o 27 esposas, fusilaba a sus opositores. Por borracheras en jaripeos, desperdició el tiempo y tuvo más actividad como guerrillero a salto de mata que como comandante de grandes batallas. Pero su deseo de proteger y hasta recuperar las tierras comunales indígenas, perdidas desde las leyes de desamortización de Juárez de 1857, y el lema “Tierra y libertad”, hacen héroe popular a Emiliano Zapata.

A diferencia, un abstemio rudo, pero franco, formidable general y comandante en grandes batallas, aunque de un temperamento incendiario a quien le daba igual por fusilar a sus enemigos, también con tres o cuatro mujeres; en las ciudades que llegaba, con gran corazón mantenía a niños abandonados en orfanatorios y escuelas. Obviamente, el otro gran héroe popular de la Revolución es como se representa a Doroteo Aragón, popularmente llamado “Pancho” Villa.

Sabemos que ambos cayeron asesinados por órdenes de los liberales vencedores, Venustiano Carranza, Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, después serían los fundadores del PRI (y sus derivados actuales del PRD y Morena).

Antes de ellos, todos sabemos que otro mitólogo liberal, Juárez también hizo fusiladeros por todos lados y era tan codicioso de poder, que negoció con los E.U.A., el tratado de McLane-Ocampo (llamado oficialmente Tratado de Tránsito y Comercio), firmado en el puerto de Veracruz, el 14 de diciembre de 1859, cual se lee textualmente:

Artículo Primero.- “Por vía de ampliación del artículo 8, del tratado del 30 de diciembre de 1853 (o “de La Mesilla”, que perdimos un trozo de Sonora), cede la República Mexicana a los Estados Unidos y sus conciudadanos y bienes, en perpetuidad, el derecho de tránsito por el istmo de Tehuantepec, de uno a otro mar, por cualquier camino que actuante exista o que existiese en lo sucesivo, sirviéndose de él ambas repúblicas y sus ciudadanos”.

Artículo Quinto.- “Conviene la República Mexicana en que si en algún tiempo se hiciese necesario emplear fuerzas militares para la seguridad y protección de las personas y los bienes que pasen por alguna de las precipitadas rutas, empelarán la fuerza necesaria al efecto; pero si por cualquier causa dejase de hacerlo, el gobierno de los Estados Unidos, con el consentimiento o a petición…de México…podrá emplear tal fuerza”.

Y fíjese lector: “en el caso excepcional de peligro imprevisto o inminente para la vida o las propiedades de ciudadanos de los Estados Unidos, quedan autorizadas las fuerzas de dicha República para obrar en protección de aquellos, SIN haber obtenido previo consentimiento, y se retirarán…cuando cese la necesidad de emplearlas”.

Artículo Séptimo.- “La República Mexicana cede por el presente a los Estados Unidos, a perpetuidad y a sus ciudadanos y propiedades, el derecho de vía o tránsito a través del territorio de la República de México, desde las ciudades de Camargo y Matamoros, o cualquier punto conveniente del Río Grande…hasta el puerto de Mazatlán, a la entrada del Golfo de California, en el Estado de Sinaloa; y desde el rancho de Nogales o cualquier punto conveniente de la línea fronteriza entre la República de México y los Estados Unidos, cerca del 111˚ Grado de longitud Oeste de Greenwich, por la vía de Magdalena y Hermosillo, hasta la ciudad de Guaymas en el Golfo de California…por cualquier ferrocarril o ruta de comunicación, natural o artificial, que exista actualmente o existiere”.

Estados Unidos rápido le envió armas y mercenarios, y su marina lo sostuvo para que ganara. Ese tratado no se concretó por las elecciones que ganó Lincoln. El mencionar sin malicia ni burla, que Villa o Zapata tuvieron defectos, no es atacarlos; o al ambicioso Juárez, ni Cárdenas, títere de Roosevelt. Es solo recuerda que toda persona tiene fallas.

Muchas veces a los mexicanos se nos critica de ser simples aduladores tercermundistas. Aunque valoremos personajes o reconozcamos a artistas, no caigamos absurdamente en ciegas idolatrías de nada ni nadie. Recordemos solo adorar a Dios, no a humanos. Igual por esto no debemos caer en idolatría a políticos. Amablemente. Continuará.

 

Atentamente,

José Luis Haupt Gómez

Tijuana, B.C.

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