Un mundo feliz (Parafraseando a Aldous Huxley)

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Opinionez Lunes, 5 Marzo, 2018 12:00 PM

Crisis de valores, ausencia de Dios, pragmatismo, consumismo, confusión por tener, individualismo sin límites; una sociedad discriminatoria y racista con un injusto reparto de la riqueza, son los signos de esta época en que nos ha tocado vivir, en la que el humanismo se considera tarea que solo puede emprender los que padecen la locura de don Quijote.

La muerte violenta del semejante se ha convertido en parte de la cotidianeidad, un panorama de decepción y de ausencia de expectativas de un mejor vivir, sobre todo para los jóvenes.

La violencia es parte del diario vivir, un joven estudiante de derecho es imputado como presunto responsable de un delito de privación de la libertad, y otro joven presuntivamente asesinó a su pareja en un paraíso ficticio de drogas y alcohol, instrumentos de evasión de la realidad.

La fe está perdida, la caridad aparece en casos excepcionales, la competencia por tener artículos de marca como símbolo de poder y de riqueza son el sueño de quien quiere demostrar que tiene y que ha logrado adquirir lo que otros no tienen, la mayoría de las veces son bienes obtenidos ilícitamente.

Los controles sociales informales, familia, iglesia, escuela, barrio, han sido rebasados por los “juguetes” electrónicos, televisión, tableta y los diversos artilugios electrónicos que ocupan el tiempo y el interés de los jóvenes.

Pensar es un esfuerzo innecesario si hay quien lo haga por nosotros; es tarea vana cuando el conocimiento se nos proporciona ya digerido y se obtiene acceso a la belleza empaquetada en el video artificiosamente preparado.

En fin, la violencia predomina hoy sobre el compromiso moral que trae consigo el amor a los demás y que se manifiesta en el respeto, piedra angular para el ejercicio de amar al prójimo como a sí mismo.

 

Arnoldo Castilla es abogado y catedrático de la UABC.

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