Trump en la frontera: rechazos, insultos y protestas

Foto: Jorge Dueñes
 
Edición Impresa y Lunes, 19 Marzo, 2018 12:00 PM

Para observar los prototipos del muro que pretende construir entre México y Estados Unidos, Donald Trump movilizó un fuerte despliegue de seguridad a ambos lados de la frontera para impedir que se le acercaran. Pero también levantó protestas inéditas en su contra

Por primera vez como Presidente, Donald Trump pisó la frontera entre México y Estados Unidos. A 40 metros de Tijuana, custodiado por fuertes despliegues policiacos en ambos países, el republicano llegó a los límites de la nación que administra para observar los ocho prototipos del muro que busca construir. A su paso recibió muestras de rechazo, pero también de simpatizantes.

El martes 13 de marzo, aterrizó a las 11:30 am a bordo del Air Force One en la base militar Miramar en San Diego, California. Sin presencia del alcalde ni de autoridades estatales, como lo dictan los protocolos de las visitas presidenciales, solo recibido por personal de las Fuerzas Armadas, el mandatario subió a una segunda aeronave para volar al área de Otay Mesa, donde recorrería la frontera.

Foto: Kevin Lamarque/REUTERS.- Detrás de Trump, su prototipo

Horas antes, manifestantes en Tijuana, en el cruce fronterizo de San Ysidro y en las inmediaciones de Otay, cerca del área de los prototipos, se hicieron presentes con pancartas de desaprobación al Presidente y de apoyo a los migrantes, al igual que varios simpatizantes que esperaban saludarle durante su recorrido.

El operativo de seguridad del lado estadounidense, consistió en retenes policiacos alrededor de la intersección de Vía de la Amistad y Enrico Firmo, por donde ingresaría Trump a los prototipos.

Conforme se acercaba la hora del arribo del mandatario estadounidense, cerca de 200 agentes de la Policía de San Diego y del Sheriff, se desplegaron en formaciones que dividían a simpatizantes de manifestantes, cada grupo de frente, pero de banqueta a banqueta.

Tres hileras de agentes, todos con cascos colocados, palos de madera en las manos y equipo anti motín, protegieron la calle por donde pasaría Trump. Algunos uniformados, entre agentes del Servicio Secreto, cargaban armas con balas de goma y sal.

A las 11:47 am, media hora antes de la llegada del Presidente, una avanzada de tres camionetas ingresó al punto. Para las 12:12 pm, en medio de un convoy de 22 camionetas y 30 motocicletas, Trump ingresó al área.

Se llevó los gritos de desprecio de manifestantes, que durante un minuto le gritaron insultos y lo abuchearon. Una vez en el área y acompañado de los corresponsales de la Casa Blanca, permaneció cerca de una hora.

Del lado mexicano lo esperaban cientos de representantes de medios de comunicación y manifestantes, pero ocho contenedores de camiones de carga, colocados días antes entre los prototipos y el muro ya existente, impidieron ver al empresario y su comitiva.

Fotos: Jorge Dueñes.- Agentes de Estados Unidos vigilan desde México – La camioneta presidencial – Francotiradores con la vista hacia Tijuana

Para cuando el magnate ingresó al área de acceso restringido, francotiradores estadounidenses apuntaban al cielo mexicano, un helicóptero sobrevolaba el área e incluso agentes norteamericanos supervisaban el operativo en el muro desde México.

Un impresionante despliegue de agentes de la Patrulla Fronteriza y la Policía montada acompañaron al mandatario durante su recorrido, que además estuvo acompañado con gritos del lado mexicano como “No al muro”, “No te vamos a pagar el muro”, “Fuera Trump” e incluso cánticos como “Sacaremos a ese güey de la barranca”.

 

RECHAZO EN AMBOS LADOS DE LA FRONTERA

A diferencia de la visita de  Donald Trump a San Diego como candidato en mayo de 2016, cuando grupos de apoyo se confrontaron violentamente con quienes se oponían a su presencia, lo cual provocó una de las represiones policiacas más severas vistas en la ciudad, en esta ocasión, la Policía de San Diego separó a grupos contrarios.

Quienes acudían a apoyar su visita, eran enviados a seis cuadras de distancia, en un área delimitada con vigilancia policiaca, aunque algunos lograron llegar hasta el punto de acceso a los prototipos, fueron colocados en una banqueta a la de los simpatizantes.

Durante horas, y separados por policías, intercambiaron sus impresiones acerca de la llegada. Los comentarios del grupo de simpatizantes incluyeron invitaciones a ver un donkey show en Tijuana, porras al Presidente Trump y descalificativos racistas al tono de “Cielito Lindo” hacia los mexicanos.

Por su parte, los manifestantes se burlaron del tono anaranjado de piel de Trump, de su misoginia, pero especialmente rechazaron la construcción del muro.

Otro grupo pro Trump se reunió en la calle Bristow, a cinco kilómetros de distancia y del otro lado del cruce fronterizo de Otay. Este resultó ser el más violento cuando uno de los participantes arrancó una bandera de México que ondeaba un carro que circuló frente a ellos para después hacerla trozos e intentar quemarla.

Del lado de Tijuana, unos veinte agentes de la Policía Federal, apoyados de dos patrullas de la Policía Estatal Preventiva (PEP), tres agentes en motocicleta y elementos caninos, comenzaron el resguardo de la zona inmediata a los prototipos desde las 7:00 am en la colonia Las Torres.

Foto: Inés García.- Una manifestante grita a Trump

Además de permitir el acceso a medios de comunicación, también pudieron llegar alrededor de 40 manifestantes, entre activistas, deportados y representantes de organizaciones civiles, algunos incluso colocaron lonas en contra de Trump sobre el muro de tres metros ya existente.

Camarógrafos y fotógrafos esperaban arriba de grúas, vehículos y techos de negocios y casas de la colonia la llegada de Trump. También algunos residentes curiosos se acercaron al muro para fotografiarse entre reporteros, policías y manifestantes.

Algunas de las asociaciones reunidas del lado mexicano fueron Amigos del Parque Binacional, Border Angels, Ángeles sin Fronteras, Madres y Familias Deportadas, Veteranos Deportados y Madres Soñadoras.

Por su parte, integrantes de Ángeles sin Fronteras pretendían quemar una piñata con la figura de Trump, pero a solicitud de los elementos policiacos, desistieron.

Para la activista Gabriela Cortés, integrante de Ángeles de la Frontera, la visita del político fue una oportunidad para que distintas organizaciones se unieran para mostrar que “se sigue en la lucha por la preservación de los derechos humanos de los migrantes, solicitantes de asilo y deportados”.

Sin embargo, Héctor Barajas, director del albergue Veteranos Deportados en Tijuana, y Héctor López, presidente de la Casa de Apoyo para Veteranos Deportados, coincidieron en que su participación tenía como objetivo que el gobierno estadounidense reconozca a quienes prestaron su servicio militar y arriesgaron su vida por el país, pero resultaron expulsados. Tan solo en Baja California radican aproximadamente 70 veteranos estadounidenses, detallaron.

De ahí que retomaran la exigencia para que Trump firme una orden ejecutiva que les permita regresar a la Unión Americana.

 

ALGUNOS PROTOTIPOS Y CANDIDATOS DE MÉXICO SON BUENOS Y OTROS NO TANTO: TRUMP

En octubre de 2017, se concluyeron los ocho prototipos de metal y concreto que concursan para ser el elegido por la administración de Trump para replicarse en los 3 mil kilómetros de frontera.

Desde entonces, los modelos de nueve metros de alto han servido como un elemento más del paisaje plano y árido en Otay. Incluso, grupos de estadounidenses han acudido a verlos desde Tijuana como atractivo turístico.

Cada uno con un costo aproximado de 500 mil dólares, durante estos cinco meses después de ser inaugurados ante la prensa, solo fueron utilizados por el gobierno estadounidense en pruebas para medir su efectividad sin que los resultados fueran dados a conocer.

Al iniciar su recorrido, Trump se situó frente a tres de ellos, conforme él y su equipo avanzaban al cuarto, fueron detenidos por elementos de seguridad, ya que podrían ser observados desde territorio mexicano.

Foto: Jorge Dueñes.- La Policía Federal custodiando la frontera

El discurso de Trump desde la frontera repitió algunos de los elementos de su campaña. Que el muro detendría a delincuentes, drogas, cárteles y dotaría de seguridad a estadounidenses, incluso dijo que sin muros, no existirían los países.

Sin embargo, por primera vez en un discurso oficial, atribuyó su financiamiento al gobierno estadounidense y no al mexicano: “En el próximo presupuesto, el Congreso debe financiar el muro fronterizo y prohibir a las jurisdicciones que sirvan de santuario porque amenazan la seguridad de nuestro país y de la gente de nuestro país”.

También abordó la relación con México en buenos términos: “La cooperación con México es un elemento crucial de la seguridad fronteriza. DHS (Departamento de Seguridad Interna) se coordina de cerca con las corporaciones policiales de México y debemos seguir aportando a esa cooperación. Ambos países reconocen la necesidad de contener el flujo transfronterizo ilegal de armas, drogas, personas y dinero en efectivo”, añadió en su discurso ante medios de comunicación.

Como “un gran tipo, maravilloso”, se refirió a Enrique Peña Nieto, “estamos trabajando, intentando encontrar la forma. Veremos si funciona o no. No sé lo que va a pasar, es un muy buen negociador. Ama al pueblo de México y trabaja muy duro” respecto a la construcción del muro.

Trump aseguró que en el siguiente mes, se definirá si la construcción de muro iniciará durante la presente o siguiente administración, e hizo una referencia directa a la elección presidencial de 2018, “he escuchado que tienen muy buenos candidatos y otros que tal vez no son tan buenos. En cualquiera de los casos, yo me encargaré”, expuso ante medios estadounidenses que no lo cuestionaron al respecto.

Luego, casi el mismo comentario acerca de los candidatos lo hizo hacia los prototipos. “Algunos funcionan muy bien, otros no tan bien. Cuando lo construyamos, queremos construir el correcto”.

Acompañado de la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, la jefa interina de la Patrulla Fronteriza, Carla Provost y del jefe del Sector San Diego de la Patrulla Fronteriza, Rodney S. Scott, Trump hizo algunas preguntas acerca de la efectividad de los prototipos.

También mostró una comparación a medios de comunicación entre la zona fronteriza antes de la colocación del muro primario en 1994 y después. A esta barda de tres metros de altura, construida con lo que fueron las pistas de aterrizaje de aviones en la Guerra de Vietnam, Trump se refirió como hecha de “sobras de metal, pero funciona un poco”.

Mencionó los hoyos que se han reparado en la cerca secundaria, de cinco metros de altura, por lo que expresó a los funcionarios que quería un muro por el que no se pudiera cortar.

“Tenemos que cerrar los hoyos que usan traficantes y contrabandistas. Estamos en una de las muchas áreas a lo largo de la frontera donde tenemos ese problema”, argumentó.

Después se escucharían los ataques a California por tratarse de un Estado santuario, ya que las autoridades locales no intervienen en la deportación de personas indocumentadas. Por esta decisión del gobernador Jerry Brown, la administración de Trump anunció que prepara una demanda.

“Las políticas santuario de California ponen a toda la nación en riesgo. Son el mejor amigo del delincuente. Los delincuentes se refugian en las ciudades santuario y ponen en riesgo a nuestros policías y corporaciones”, afirmó.

 

PERSONA NON GRATA

Pedro Ríos, director del Comité de Amigos Americanos de San Diego, fue uno de los organizadores de la marcha el día antes a la visita presidencial, en la que nombró a  Donald Trump, persona non grata para San Diego.

Foto: Tomada de Internet.- Trump y su comitiva en el recorrido

“Es una persona que ha menospreciado no solamente a los migrantes, sino específicamente a los mexicanos con sus políticas de querer crear un muro cuando la historia nos dice que los muros empujan los flujos migratorios a zonas de peligro, donde es alto el número de migrantes que fallecen”, expresó.

Para el activista pro migrante, las protestas en el día de su llegada no solo representan una muestra de rechazo, sino “un reto a la narrativa que esté presentando la Casa Blanca, especialmente cuando dicen que las comunidades fronterizas son zonas inseguras, donde hay índices altos de criminalidad”.

Al mismo tiempo que Trump recorría los prototipos, en el cruce peatonal de El Chaparral en San Ysidro, un grupo de líderes comunitarios, iglesias, activistas y migrantes, daban la bienvenida a quienes cruzaban la frontera.

“Son bienvenidos, es su tierra, su país y su pueblo”, se escuchaba desde un altavoz mientras otros carteles pedían “puentes y no muros”.

Una de las mujeres que tomó el micrófono durante la protesta en contra de Trump recordó su historia cuando a los 17 años de edad, llegó a Estados Unidos como indocumentada. “Sé lo que es vivir con miedo, dejar pasar oportunidades, salir de la casa y preguntarme si regresarás a casa con tus seres amados”.

Mientras que la asambleísta de California, Lorena González-Fletcher, hija de migrantes mexicanos y una de las voces más activas en San Diego, manifestó su rechazo a Trump al ver cómo basó su campaña “en esta idea de que mexicanos son violadores y criminales, cuando tanta gente llegó para hacer a este país grandioso”.

Sobre el muro opinó: “Es un símbolo de odio, xenofobia y racismo. En lugar de ir a ver el muro, que visite y hable con nuestra comunidad, que sepa sus dificultades, sus sueños, el gran trabajo que nuestra comunidad hace cada día”.

La legisladora atribuyó la visita de Donald Trump a California, un Estado democrático y en donde él no resultó ganador en las elecciones presidenciales, como un intento desesperado por levantar la popularidad del Partido Republicano, ya que ese mismo día, se realizaban elecciones especiales en Pensilvania.

González-Fletcher aseguró que la intención del mandatario era acaparar las noticias nacionales para que las comunidades del norte de Estados Unidos recordaran la narrativa de miedo sobre la frontera y la necesidad del muro.

Al cierre del conteo electoral, el Distrito 18 de Pensilvania, en el que Trump ganó con un margen del 20 por ciento en 2016, marcaba un empate técnico entre el Partido Demócrata con 49.8% y el Partido Republicano con 49.6%.

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