Todos necesitamos de todos


 
Cartaz Lunes, 19 Marzo, 2018 12:00 PM

En el transcurso de las diferentes etapas de nuestra vida, los seres humanos somos conscientes de no ser autosuficientes y todopoderosos (solo Dios lo es). Esto es algo así como una certeza matemática, es decir, una verdad indiscutible.

Desde el más humilde y sencillo trabajador, hasta el más prestigiado y sabio hombre de ciencia, cada uno, en lo individual, poseemos la misma dignidad como personas. La población mundial es poco más de siete mil millones de habitantes en promedio y cada uno en particular es único e indivisible; poseedor de cualidades o aptitudes, deficiencias o carencias que forma parte de la cultura de su país de origen, educación, religión, diferentes ambientes familiares y sociales, etc.

Pese a nuestra gran diversidad, vivimos estrechamente interrelacionados, máxime en la actualidad, por los maravillosos avances en la tecnología; por lo tanto, lo que beneficie o perjudique a un país, directa o indirectamente, recibimos sus efectos en mayor o menor grado a nivel mundial. Así es mi estimado lector, todos viajamos en el mismo barco llamado planeta Tierra. Una abundante cosecha agrícola en un lugar, cambios en sistema de gobierno en otro más, trágico desastre natural en éste u otro, nuevos descubrimientos en la medicina, por citar ejemplos; todo ello requiere de parte nuestra, el tomar conciencia de aportar nuestras capacidades y talentos para SERVIR. Como ya hice mención, todos los seres humanos tenemos talentos o capacidades que debemos desarrollar y ponerlas a trabajar para el beneficio propio, pero también familiar y social.

Quizá no se tenga la posibilidad de otorgar un gran donativo, en el caso si tomo de ejemplo un desastre natural, pero sí podremos dar algo pequeño de todo corazón y de granito en granito se logra un gran montoncito.

Puede ser que solo podamos ofrecer compañía y ayuda espiritual o psicológica, con verdadero cariño y perseverancia, o que también un médico, un ingeniero, un constructor, estén dispuestos a dar servicio gratuito unas cuantas horas; grupos religiosos y clubes sociales es muy importante su ayuda; militares, bomberos, Cruz Roja, buenos policías y miles de voluntarios trabajando de todo corazón por amor al ser humano en desgracia; y de parte del gobierno… ¡mejor se los dejo de tarea!

Mi apreciable lector: existen tantas cosas buenas que podemos hacer. Solo nos basta querer. Organizando nuestro horario de actividades quizá, creo yo, dispondríamos de dos o tres horas por semana para apoyarnos mutuamente en nuestras necesidades materiales, espirituales, de salud, trabajo; todos necesitamos de todos, en un momento dado de nuestra vida requerimos la ayuda de alguien. Es bueno, aunque sea algunas veces, “ponerse en los zapatos de los demás” o que nos presten un ratito la cruz que cargan en sus hombros, así podríamos darnos cuenta que es mucho más pesada que la nuestra. Aparte nos serviría para no ser tan quejumbrosos. Por ejemplo, ¿ya viste en internet cómo están los niños y todos los habitantes de Siria por los bombardeos de todos los días?

Ya es tiempo, si tú quieres y si no, pues no. A nadie se nos obliga, solo se nos invita a despojarnos del viejo chip implementado en la mente y corazón, saturado de egoísmo e indiferencia. En nuestra familia nos necesitamos, en la sociedad también. Hoy por ti, mañana por mí.

Recuerda todos los días: “El que no vive para servir, no sirve para vivir”.

 

Atentamente,

Eduardo Velarde Vázquez

Correo: eduardovpresencia@gmail.com

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