En el recuento de daños: dos bajas

Foto: Internet/Ricardo Anaya
 
Opinionez Lunes, 12 Marzo, 2018 12:00 PM

Política Breve y de Emergencia

 

 

 

En la última semana, los reflectores de la política nacional han estado puestos sobre la persona, que no la candidatura presidencial, de Ricardo Anaya, el pretendiente de la coalición Por México al Frente. Medios tradicionales, medios electrónicos, incluso como “trending topic”, en redes sociales; todos han dado constancia de la campaña de descrédito en contra del abanderado del PAN, PRD y Convergencia; el objetivo, fijar una idea en el colectivo: ¿piensa Usted que Anaya lavó dinero?

Todo con la intensión de descalificarlo como persona honrada y responsable, no involucrada con los actos de corrupción de los gobiernos y que en su obligación individual, es un ciudadano justamente cumplido con su compromiso tributario y apegado a las leyes.

A Ricardo Anaya se le vino el sistema encima, la PGR, el CISEN, comunicación de presidencia, todos los medios de comunicación comprometidos con el régimen; los asesores, los contratistas, bueno, hasta la estructura del propio PRI y su candidato Meade se pusieron todos en la misma sintonía. Si posicionan la idea de Anaya como candidato corrupto, estarían en la pelea, aunque solo sea la del segundo lugar.

En esta suerte de competencia por quién es el primer seguidor del cada vez más distante puntero (el morenista López Obrador), los señalamientos y los hechos aún banales, pero manejados dolosamente, no son noticia, pero sí han sido oportunamente manipulados para redescubrir la historia que necesitan, sea contada: el candidato Anaya es igual a todos los políticos del régimen presente y pasado.

Por lo demás, la pésima defensa política de la coalición panista que sobre reaccionó a los viejos señalamientos sobre la fortuna del candidato, que explicada una y mil veces, tuvo que reeditar sus argumentos para convencer sin lograrlo. A bote pronto y evidenciando capacidades, la clase intelectual mexicana de centro-derecha enmendó la plana de la estropeada batalla oficialista, saliendo a la defensa del candidato. Al parecer, entre las fijaciones arquetípicas mexicanas, la del respeto institucional, se mantiene firme, a nadie al día de hoy le parece que se use la PGR para intereses político-partidistas.

Sin embargo, y aunque el gancho al hígado tirado por el Frente, en contra del Presidente Preña Nieto al declarar que se investigaría y en su caso se le consignaría de encontrársele responsable de corrupción, hizo su efecto sacando aire y aflojando las piernas del régimen; a pesar de que toda la escaramuza semanal, a ninguna de las partes le sirvió de mucho, los primeros reportes de levantamientos de encuestas reportan avance de AMLO y retroceso de Anaya y Meade.

Pero, como este proceso sigue en “intercampaña”, parecería que estamos todavía viendo daños corregibles con la estrategia de ataque y contra ataque; de no ser así, podríamos estar viviendo una contienda en donde de tres adversarios con posibilidades, dos se empeñan interesadamente en hundirse mutuamente en un fango de materia movediza llamada corrupción y de ganar, ni hablamos.

Propuesta, las campañas son para hacer propuestas y para decirle al electorado cómo serían las cosas públicas en caso de hacer gobierno. ¡Que alguien le diga a los rijosos!

Que la historia lo registre.- En el inicio de la campaña de 2007, en BC, Osuna Millán no tenía mensajes de propuestas, solo spots de contraste (campaña negra). El PAN no permitió su publicación hasta que el mensaje positivo se hubiera posicionado.

Botón rojo.- En su paso por BC, AMLO ha ido convenciendo al empresariado, porque los ve y los oye, los atiende y los entiende; a eso ya no estaban acostumbrados.

 

Salvador Morales Riubí, político tijuanense, ha sido funcionario municipal y estatal. Actualmente es empresario y consultor en temas de salud y relaciones públicas. Correo: smriubi@yahoo.com

Comentarios

comentarios

Notas relacionadas

Tipo de Cambio