Ejecución de “El Tony”: “Podría desatarse el infierno”


 
Edición Impresa Lunes, 26 Marzo, 2018 12:00 PM

La entrada de los cárteles Arellano y Jalisco Nueva Generación para quitarle al de Sinaloa la plaza de Mexicali, la cual ostentan  desde finales de los noventa, es una de las hipótesis en torno al asesinato de Bernardo Antonio Linares Corral “El Tony”,  lugarteniente de Cenobio Flores “El Checo”. Ministeriales indagan una pugna interna entre líderes de la mafia sinaloense en la Capital bajacaliforniana

“Podría desatarse un infierno”, fue la expresión utilizada por un funcionario de seguridad que habló sobre las consecuencias del asesinato de Bernardo Antonio Linares Corral “El Tony”, que hasta esta semana mantenía un bajo perfil, pero que de acuerdo a los organigramas del Grupo Coordinación,  era ubicado entre los hombres con mando criminal en el Cártel de Sinaloa en Mexicali.

“Su muerte está sobrevalorada”, manifestó otra de las fuentes de información para minimizar el impacto del crimen, y aseguró, incluso al interior del Consejo Estatal de Seguridad de Baja California, sabían que las actividades criminales del “Tony” habían disminuido considerablemente en los últimos tiempos, sin embargo, todos los agentes e investigadores que aceptaron hablar del caso, solicitaron hacerlo de forma anónima por seguridad.

Las ejecuciones con armas de grueso calibre son poco comunes en Mexicali. De hecho, solo seis se han registrado de enero de 2017 a la fecha, según el coordinador de la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales, David Lozano Blancas. Una de ellas podría estar relacionada, y a Lazcano lo mataron con certeros disparos de un rifle de asalto AK -47.

De acuerdo a versiones de funcionarios de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), oficialmente y en papel, no existe una “luz clara” en torno al asesinato del hombre de confianza de Cenobio Flores Pacheco “El Cheko”, con quien compartía la plaza desde que traficaban droga con el respaldo de Gonzalo Inzunza Inzunza “El Macho Prieto”, asesinado en diciembre de 2013.

Sin embargo, fuentes de la propia fiscalía y de las áreas de inteligencia de las corporaciones integradas al Grupo Coordinación,  revelaron dos hipótesis basadas en información que han colectado tras el homicidio:

  1. Purga interna del Cártel de Sinaloa, que muestra a un operador delictivo de segundo o tercer nivel en Mexicali, asesinando a Linares para alcanzar una mejor posición en el organigrama criminal de la Capital del Estado
  2. Una incursión de la alianza Arellano Félix-Jalisco Nueva Generación para debilitar a los de Sinaloa y expandirse.

Las hipótesis no se excluyen mutuamente, ya que el crecimiento de la unión CAF-CJNG se ha caracterizado por reclutar a delincuentes que operan para Sinaloa, para que estos a su vez enganchen a otros y asesinar a los que no se cambian de cártel.

 

PURGA

Aunque poco a poco se demerita la posibilidad de que sea un asunto doméstico, ya que la plaza prevalece bajo dominio del Cártel de Sinaloa, esta primera versión indicaba que el operativo homicida había sido ordenado de manera interna.

La hipótesis que analizan los investigadores, sugiere que cuatro de las cinco células identificadas en Mexicali podrían estar detrás del asesinato del “Tony”, entre ellas la del “Ruso”, quien desde 2017  mantiene una batalla contra sicarios del “Cheko” por el control de Mexicali.

Investigadores señalan que esta ejecución tiene relación directa con la balacera suscitada el 11 de mayo de 2017 en Merendero Manuets, donde fue abatido Sergio Quintero Quevedo  “El Manitas”, quien por órdenes del “Ruso” emprendió una “limpia” con la intención de abrir una nueva ruta de tráfico de drogas.

En ese momento las líneas del asesinato del Manuets apuntaban como autor intelectual al “Cheko”, quien habría respondido a las ejecuciones del “Ruso”. Ambos del Cártel de Sinaloa, en ese pleito también salió a relucir la posible participación de otro cabeza de célula, apodado “El Wilo”

El resto de las células locales de narcomenudeo y tráfico están encabezadas por “El Indio” y “El Omega”, además de “Los Garibay”.

Aunque los investigadores afirman que los otros líderes de célula de Sinaloa  pudieran tener razones para asesinarlo, ninguno podría continuar operando con tranquilidad.

 

… O PUGNA

La segunda  línea de investigación surgió con información procedente de Tijuana, y afirma el involucramiento de grupos delictivos que operan en el mencionado municipio; el objetivo sería iniciar una lucha por la plaza.

En un inicio revisaron la posibilidad de la célula encabezada por un operador del CAF en el Valle de Mexicali que hubiera encabezado el ataque, pero la desestimaron ante la ausencia de información.

Así la  línea más definida sería una expansión de Los Pilotos, agrupación ligada al CAF y que mantiene una pugna con células del Cártel de Sinaloa, cuyo resultado son más de 2 mil muertos en los últimos dos años en Tijuana.

El golpe fue certero e inesperado, pues “El Tony” se sentía seguro en su territorio y no esperaría que alguien intentara ejecutarlo en esa zona.  Pero esta no sería la primera vez que integrantes del Cártel de Tijuana pretenden abrir espacios en Mexicali.

En febrero de 2016, elementos de la Policía Estatal Preventiva (PEP) aseguraron a Carlos Garmiño González/ Édgar Navarro Águila “El Karateca” sobre la Carretera Federal 2, en el Valle de Mexicali.

Personal de inteligencia confirmó a ZETA que su presencia en la Capital del Estado era para reclutar nuevas piezas en el Cártel de Tijuana para enfrentar a las células sinaloenses.

 

LA EJECUCIÓN

Autoridades integradas al Grupo Coordinación tenían plenamente identificado a Linares como cabecilla del Cártel de Sinaloa,  encargado de la operación de la Zona Poniente de la ciudad, tiempo atrás cabeza de sicarios, pero de un tiempo a la fecha, su actividad estaba disminuida. Diversas fuentes afirman que pretendía mantener un perfil de empresario, e incluso abrió sociedad con antros y bares de la localidad, lo que pudo no ser bien visto por sus jefes.

“Yo soy de Sonora, pura sangre yaqui / Pero mi terreno está aquí en Mexicali / Aunque haga calor no me quito el chaleco / Lo traigo bien puesto a la orden del ‘Cheko’ / ‘El Lic’ al volante listo pa’l ataque / En enfrentamientos siempre al rescate…”, es la letra de la canción del grupo Enigma Norteño que lleva su apodo y una de las varias que lo identifican en el canto popular.

Bernardo Antonio Linares Corral, “El Tony”.

Pese al calor de ese día, “El Tony” llevaba su chaleco negro la madrugada del 20 de marzo cuando decidió detenerse en la taquería Ocotlán, localizada en el cruce de Calzada Anáhuac e Islas Borneo, Fraccionamiento Jardines del Lago, una comunidad de clase media-alta, y concurrida por juerguistas que aprovechan su horario.

“El Tony” se sentía confiado.  Iba solo. Estuvo poco tiempo en el negocio ubicado muy cerca de la Comandancia de la Policía Municipal, debido a que olvidó su cartera en el vehículo, por lo que tuvo que regresar al carro por ella.

Los matones lo acechaban desde que descendió del automóvil. Cuando vieron que “El Tony” ingresó nuevamente a su Nissan Altima modelo 2009, color plata, placas de circulación AKB3797 de Baja California, encendieron su vehículo compacto y se emparejaron.

Del asiento del copiloto bajó un hombre armado con un rifle de asalto AK-47, el cual descargó sin titubeos. Un total de 19 proyectiles atravesaron el cuerpo que quedó recostado en el asiento del piloto, al parecer, intentando alcanzar su pistola Glock calibre 40 que escondía en la guantera; la precisión con la que realizaron el ataque quedó plasmada en el cristal y la fibra de vidrio de la puerta del piloto, cuyas huellas evidencian que hubo poco retroceso en el accionar.

El sicario ingresó nuevamente al vehículo y escaparon con rumbo al sur, con dirección a la  Comandancia de Policía de acuerdo a los que mencionaron testigos. Ninguno de los elementos policiacos o investigadores entrevistados por ZETA fue capaz de explicar el recorrido que hicieron los asesinos, a pesar de que existen varias cámaras de vigilancia en las inmediaciones.

Además de la escuadra, entre las pertenencias de Linares hallaron tres cartuchos abastecidos, dos teléfonos celulares y una licencia de conducir a su nombre expedida por Recaudación de Rentas, con residencia en Avenida Damián Carmona, número 33, Colonia Militar, que es precisamente el cuartel ubicado en calle 11, donde “El Tony” residió hasta 2004, cuando dejó las filas del Ejército.

Policías sugieren que cuando los criminales huyeron, la primera reacción de testigos fue un acto de rapiña; se llevaron dinero y los objetos de valor que pudieron cargar en ese instante.

Tras cotejar las placas del vehículo, se descubrió que estaban a nombre de Julio César Sánchez León -ex pugilista mexicalense- y que no ha sido regularizado desde 2009. Al ser localizado Sánchez, informó que le vendió el auto a la víctima “hace años”.

 

MATARON A SU ESCOLTA

Los investigadores consideraron que cinco meses atrás “El Tony” recibió una advertencia, cuando sicarios ultimaron a Nicolás Francisco Ibarra Pino, de 36 años de edad, un ex agente de la PEP que, de acuerdo a datos proporcionados por el Grupo Coordinación, fungía como escolta de  Linares Corral.

Ibarra Pino fue acribillado la noche del 12 de octubre de 2017 con armas de grueso calibre, al llegar a su vivienda localizada en la colonia López Mateos, sin que a la fecha el responsable del homicidio haya sido capturado.

 

“EL TONY” TENÍA AÑOS EN EL NEGOCIO

Originario de Ciudad Obregón, Sonora, de estado civil separado, “El Tony” tenía un hijo que reclamó su cuerpo en las instalaciones del Servicio Médico Forense. Era un conocido criminal en el mundo del hampa en Mexicali, identificado por el Grupo Coordinación, sin embargo, se mantuvo sin cargos judiciales ni órdenes de aprehensión  en su contra.

“Era un tipo muy listo, no dejaba rastro”, señaló un investigador allegado al caso.

Su ruta era el poniente de la ciudad, la zona desértica, donde se desenvolvía con regularidad resguardando cargamentos de droga hasta su cruce al otro lado de la frontera.

En algunos crímenes las autoridades determinaron su participación, sin embargo, su nombre no fue incluido en los expedientes, entre ellos el asesinato de María Martha Fernández Maldonado en octubre de 2012. La mujer era vendedora de bienes raíces y, según fuentes del Grupo de Coordinación, murió por orden del “Macho Prieto” y “El Cheko” o “El 6”, debido a que sospecharon una traición por parte de la víctima, a causa del cateo de dos de los tres inmuebles que le rentaban y utilizaban para el almacenamiento de droga; fueron cateados por las autoridades que realizaron decomisos importantes.

Tiempo después, por el homicidio de la señora Fernández   la PGJE detuvo a dos ex militares identificados como José Antonio Parra Camargo, ex integrante del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (CAFE) y Cristian Hernández Araiza, ex Capitán del Ejército Mexicano. Durante el interrogatorio guardaron silencio y aceptaron las consecuencias.

El arma utilizada para asesinar a la vendedora de bienes raíces, se usó también contra Jesús Daniel Samaniego Félix, policía municipal acribillado en enero de 2012, afuera del restaurante Sara´s, frente a la Universidad Autónoma de Baja California -uno de los puntos más concurridos de Mexicali- en un horario de alto movimiento. Fue encontrada en el auto usado para disparar y lesionar al licenciado Ernesto Flores Gallego -actual juez- en noviembre de 2011. Hasta la fecha, ambos crímenes permanecen impunes.

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