A la mujer


 
Cartaz Martes, 6 Marzo, 2018 12:00 PM

A la mujer dedico este poema

que lucha por lograr todos sus sueños,

a pesar de las rejas y cadenas

que la tienen sumisa sin derechos.

 

Admiro su valor y disciplina

al asistir a clases por la tarde,

después de trabajar con tanta prisa

para poder llegar con tiempo a clase.

 

Con el rostro sonriente mira al mundo

y sigue caminando paso a paso,

aunque lleve dolor del más impuro

dentro del corazón, como un calvario.

 

No es fácil encontrar la libertad

cuando hay alguien pisando la cabeza,

para evitar que pueda al fin lograr

los sueños, ilusiones y sus metas.

 

Es aquella mujer que ha sido madre,

un ser muy bendecido en sus anhelos,

en el alma, un amor dulce y muy grande

por sus hijos que cuida con esmero.

 

A la mujer dedico este poema

que protege indefensos animales

y levanta la voz siempre en espera

que cuidemos a pájaros y parques.

 

Son muchas las mujeres preparadas,

que van cambiando al mundo con destreza,

y disfrutan el tiempo que trabajan

porque aman y respetan a su tierra.

 

Hay muchas que trabajan en la calle

hoteles, restaurantes u oficinas,

pero siempre la fe que no les falte

para que así progrese la familia.

 

Las mujeres indígenas son muestra

del trabajo pesado y laborioso,

y son orgullo, como realeza,

su vestuario y bordados a su modo.

 

A la mujer mayor, como a la joven,

hoy quiero dedicarle estas estrofas,

porque son los pilares de una torre,

que sin ellas se iría por la borda.

 

Lourdes P. Cabral

San Diego, California

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