El PRI con Hank, apostando por el segundo lugar

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Sortilegioz Lunes, 5 Febrero, 2018 12:00 PM

Nancy Sánchez fue muy claridosa, precisa y específica: “El Presidente Enrique Peña Nieto y nuestro candidato José Antonio Meade, me piden que acepte la posición número 2, en el camino de la contienda hacia el Senado, es por el proyecto, es por el PRI…”.

Se refirió así a la forma en que la “bajaron” de la posición uno de la fórmula al Senado de la República por el Partido Revolucionario Institucional. A ver, los candidatos van de dos por cada partido registrado y autorizado para contender en el proceso electoral. De la fórmula ganadora, entran al Senado los dos candidatos, el 1 y el 2, de la fórmula que obtuvo el segundo lugar en la elección, entra el candidato que aparezca en la posición número uno.

En esos momentos, por ejemplo, los dos senadores ganadores fueron Ernesto Ruffo Appel y Víctor Hermosillo Celada por el Partido Acción Nacional, y en segundo lugar quedó la fórmula de la alianza de la izquierda que entonces encabezaba el abucheado Marco Antonio Blásquez (ni modo, así es la democracia, y ni modo, así decidió en su momento Andrés Manuel López Obrador).

Antes que ganaran los panistas Ruffo-Hermosillo, en la elección de 2006, la fórmula triunfadora en la elección federal fue también la del PAN, entonces con Alejandro González Alcocer en primer lugar y Jaime Díaz Ochoa en la segunda posición. Y en la elección previa, la del año 2000, también los panistas resultaron ganadores: Héctor Osuna Jaime y Rafael Morgan Álvarez.

De hecho la última ocasión que el PRI ganó una elección al Senado de la República en Baja California fue en 1994, cuando los candidatos fueron Guilebaldo Silva Cota y Amador Rodríguez Lozano, y no precisamente porque hubiesen sido los mejores candidatos, sino porque aquel año, Usted recordará, fueron las elecciones de la compasión. Ese mismo año en Tijuana habían asesinado al candidato del PRI a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio Murrieta, y su lugar había sido ocupado por Ernesto Zedillo Ponce de León, candidato que tuvo una infancia en Baja California, y que arrasó con la elección federal de aquel año.

Antes del 94, la elección al Senado la había ganado don Héctor Terán Terán.

De ahí que para el PRI, la primera posición de la fórmula al Senado sea tan importante. Le apuestan a ganar el segundo lugar considerando que tienen 18 años sin dar una en la elección por la cámara alta.

Aparte, Nancy Sánchez había confiado en su condición de mujer, ahora que tan de obligación están las cuotas de género, para quedarse con el primer lugar de la fórmula.

Pero no contaba con que el Presidente de la República y primer priista del país, le apuesta a sus amigos para nombrar candidatos. Sean o no carismáticos, garanticen o no triunfos, amigos son amigos para el Presidente, que parece querer garantizar el triunfo de la elección no en la persona, sino en el recurso económico y la maquinaria electoral que en el PRI, de manera histórica, ha dado buenos resultados en tribunales.

Gracias a la precisión de Nancy Sánchez, en Baja California sabemos que la facultad de nombrar candidatos la concedió Enrique Peña Nieto a su amigo y ex reo de El Hongo, Jorge Hank, detenido en 2011 por acopio de armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, y de miles de cartuchos, que recuperó la libertad por tecnicismos en la integración de la averiguación previa.

Anteriormente, cuando Peña era gobernador del Estado de México, había aflorado la relación que sostenía con Hank, cuando desde aquel gobierno le entregaron al prófugo Jorge Vera Ayala, un permiso de portación de arma por parte de la Policía Estatal del Estado de México, cuando en Tijuana el Teniente Coronel Julián Leyzaola Pérez se lo había retirado. Desde el gobierno de Peña, incluso, le dieron al gemelo Vera Ayala un oficio de comisión para que pudiera portar su arma de cargo en varios estados de la República Mexicana, entre ellos, por supuesto, Baja California.

Como candidato a la Presidencia y reciente la aprehensión de Hank Rhon, Peña no quiso verse en público con el del hipódromo en Baja California. Le sacó la vuelta como pudo y lo vio discretamente en lugares cerrados. Pero José Antonio Meade, el hoy candidato del PRI a la Presidencia de la República, no; él si se dejó abrazar por el casinero e incluso se tomó fotos con él no en uno, sino en dos actos proselitistas. La pasión política entre el priismo de Peña y el de Hank, floreció con Meade.

Al ver que a uno de los arropados por el señor de los casinos, es a quien le entregan la posición número en la fórmula al Senado, el anodino diputado local Alejandro Arregui, y que los señalados para ser candidatos a diputados por Tijuana están identificados en las filas del hankismo, es lógico pensar que fue al de los casinos al que le dieron la facultad de nombrar candidatos y “sacar” la elección de 2018.

Pero si además, se lee correctamente a Nancy Sánchez cuando dice que se “baja” de la posición número uno porque así se lo pidieron el Presidente Peña y el candidato Meade, la lógica indica que tanto mandatario como abanderado, le confiaron a Jorge Hank las candidaturas, las elecciones y los resultados de los próximos comicios.

Tal premisa se confirmaría el jueves 1 de febrero, cuando los candidatos marcharon por las calles de Mexicali, abrazando públicamente a Hank. Ergo, Peña, Meade y Hank son el nuevo PRI (¡Ja!).

El mismito PRI que le está apostando al segundo lugar para meter a su candidato Arregui al Senado de la República, los mismos que no quisieron arriesgarlo en el número dos porque entonces sí no llega ni de chiste. Y eso confirma también el ambiente político electoral donde los candidatos del PRI y su alianza, y del PAN y la suya, pelean por el segundo lugar.

Bonita cosa, no han iniciado las campañas y ya se dan por perdidos. De otra forma, no hubiese bajado a la dama de la posición número uno, si tan confiados están en un triunfo. Pero bueno, ese es el PRI que no ha ganado el Senado desde el año 2000, ni el Gobierno del Estado desde 1989.

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