Negocios en riesgo por encarecimiento del gas

Fotos: Jorge Dueñes
 
Edición Impresa Lunes, 12 Febrero, 2018 12:00 PM

Dentro de 18 meses podrían dejar de existir empresas tradicionales como la panadería Venecia y la planchaduría La Nueva Superior. Baja California tiene el precio promedio más alto que el resto del país; inversión en infraestructura de almacenamiento podría reducirlo

El incremento en el precio del gas Licuado de Petróleo (LP), las gasolinas y la depreciación del peso respecto al dólar, redujeron la utilidad de pequeñas empresas en Tijuana que están al borde de desaparecer.

Jesús Armando Herrera, quien forma parte de la tercera generación que labora en la panadería Venecia y es gerente del establecimiento, señaló que el costo del gas LP incrementó 28 por ciento en enero de 2018 con respecto al mismo mes de 2017.

La administración que encabeza ha decidido sacrificar el margen de utilidad, que ha disminuido 15% desde hace seis años, en lugar de la calidad del producto que viene a ser el valor agregado que le ha permitido al negocio familiar, iniciado en 1959, competir con los mercados de autoservicio.

“Tampoco hemos subido los precios de nuestros productos porque si piensas en qué medida se ha actualizado el salario en general, nos saldríamos del mercado”, esto significaría una disminución en las ventas.

Por esa razón, el establecimiento ubicado en el fraccionamiento Las Palmas ha tenido que absorber el encarecimiento no solo en el gas LP, sino también el de la gasolina, una tasa de impuesto de alrededor de 28% y, particularmente, la depreciación del peso respecto al dólar.

“Este factor nos pega durísimo, porque 70% de la materia prima que compramos viene de Estados Unidos”, citó el empresario, quien se manifestó preocupado por la situación macroeconómica del país.

“La panadería podría cerrar en 12 o 18 meses, porque no vemos algún indicador de que las cosas vayan a mejorar”, advirtió.

Perspectiva que comparte Miguel Franco, encargado de la lavandería y planchaduría La Nueva Superior, quien asegura que de continuar el aumento en el precio del gas, dentro de un año y medio el negocio familiar, iniciado en 1968, tendrá que cerrar sus puertas.

Para él, el embate económico es por dos vías: encarecimiento en los insumos y menos clientes, quienes ya no pueden pagar sus servicios.

“Algunos consumidores se han ido con las cadenas nacionales y empresas extranjeras porque les ofrecen precios más bajos, y aunque a la postre vuelven porque les garantizamos calidad, lo hacen meses después, cuando nosotros ya resentimos su pérdida”.

Expuso que anteriormente, los trabajadores del establecimiento laboraban de 7:00 am a 8:00 pm, pero actualmente “se van a las dos de la tarde, porque ya no hay trabajo”.

De enero del año pasado al mismo mes de 2018, el costo del gas LP que sufraga el negocio aumentó 37%; lo que representa erogar casi 10 mil pesos a la semana y absorber otros costos, como el de la energía eléctrica, que pasó de 10 mil 200 pesos a 52 mil pesos al mes en los últimos tres años, así como el del agua.

Esta situación ha hecho que muchas pequeñas y medianas empresas no puedan modernizar su maquinaria, pues también se carece de incentivos fiscales para hacerlo. Se les da prioridad a las cadenas extranjeras, se quejó el empresario.

“Yo empecé ayudándole a mi papá en el negocio cuando tenía cinco años, soy parte de la tercera generación que ha trabajado en él y no creo que mis hijas lo continúen ante los altos precios de los insumos”, estimó.

Para ambos empresarios no existe una real competencia en cuanto a los precios del energético entre las compañías gaseras, ya que la variación es mínima. “Se elige al proveedor en función de lo honesto que sea para despachar, porque los precios andan prácticamente iguales”.

Durante febrero de 2018, el precio del gas LP aumentó 92 centavos comparado con diciembre de 2017, al pasar de 20.56  a 21.48 pesos. Con ello, el cilindro de 45 kilogramos cuesta 966.60 pesos, es decir, 41.40 pesos más en este mes.

Si bien, el precio del combustible se redujo en febrero de este año respecto al mes previo, sigue siendo muy superior a los 4.50 pesos que costaba el kilo en enero de 2012, cuando se pagaban 202.50 pesos por el mismo tanque.

En tanto, el litro del gas LP aumentó a 11.60 pesos, comparado con los 11.53 que costaba en diciembre de 2017.

De acuerdo con José Luis Contreras Valenzuela, integrante del consejo directivo del Colegio Nacional de Economistas, no existe una estimación de cuántos pequeños negocios podrían cerrar por el incremento en los combustibles y la depreciación del peso, ya que si bien estos factores afectan a las empresas, no se ha calculado si esto llevaría a su cierre. No obstante, comentó que existe un fenómeno en el que los pequeños negocios están siendo devorados por la presencia de los grandes establecimientos.

Por otro lado, comentó que con el encarecimiento del crédito muchas empresas se ven afectadas en su utilidad. “Subsisten aquellas que tienen capacidad de negociación y las que pueden lograr abatir costos por el gran volumen que manejan”.

Para el especialista, contrarrestar la tendencia de la desaparición de pequeños negocios requiere fomentar el mercado local, ya que “la ruta para el desarrollo de un país no está en los grandes consorcios, sino en fortalecer a las pequeñas y medianas empresas que soportan la generación de empleos en el país, tienen niveles de remuneración media mayores que las grandes empresas y generan economía local”.

Mientras que los establecimientos tendrían que dar valor agregado a sus productos para no perder a sus clientes.

 

SECTOR INDUSTRIAL ABIERTO A NUEVOS COMPETIDORES ENERGÉTICOS

Salvador Díaz González, presidente de la Asociación de Industriales de la Mesa de Otay (AIMO), comentó que el encarecimiento del gas LP también ha afectado el costo de producción, sobre todo de las industrias con máquinas de inyección de vapor.

Por lo anterior, el sector manufacturero está abierto a los nuevos competidores de energía en Baja California, como las empresas que ofertan gas natural, ya que dicho combustible es 20% más barato.

Además de que alrededor de 5% de las empresas bajacalifornianas han invertido en generación de energía eléctrica por medio de paneles solares. Tendencia que irá creciendo, toda vez que la Ley obliga a ello.

En ese sentido, Carlos Pérez González, presidente de Fusión México, comentó que la empresa es pionera en la entidad al ofrecer gas natural a los industriales, y en un futuro, al sector doméstico.

Sin embargo, reveló que en Baja California no se cuenta con la infraestructura para que dicho servicio sea suministrado mediante tuberías, por lo que se tienen que emplear pipas, lo que implica cambiar la válvula y el tanque estacionario de los usuarios para poder entregarles el gas natural.

Además de esta empresa, hay dos más que en próximos meses estarían ofreciendo el gas natural que se importa de Estados Unidos, agregó el también representante de Blue Energy and Electric en Baja California.

 

BAJA CALIFORNIA, UNA ISLA ENERGÉTICA

Gabriela Muñoz Meléndez, académica del Colegio de la Frontera Norte (Colef), señaló que con la liberación del precio del gas LP, a partir de enero de 2017, este se determina bajo las condiciones de mercado. “Es decir, es resultado de la dinámica de la oferta y la demanda, así como de las condiciones de los mercados internacionales”.

Explicó que el precio del energético contempla tres puntos: cuánto cuesta producirlo; el menor costo posible para suministrar el gas LP a cada punto de venta, y  el costo por el uso de la infraestructura requerida para que llegue a cada punto de venta. Este último factor incluye gastos de almacenaje y de distribución.

Las condiciones de almacenamiento, distribución y transporte del combustible son distintas en cada entidad federativa. Al ser Baja California una “isla energética”, que no está cerca de centros que generen gas LP o de depósitos de este, se encuentra en desventaja.

De ahí que, según datos de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), el precio promedio del gas LP en enero de 2018 haya sido mayor en Baja California que en el resto del país.

Aun cuando a principios del año pasado, Baja California Sur lideraba el encarecimiento del combustible, seguido por Quintana Roo.

A decir de la investigadora de energía y cambio climático, el precio de los combustibles en México no está homologado con los precios internacionales, por lo que “no vamos a verlos bajar (aunque disminuyan en el extranjero), porque la fórmula que determina los precios tiene impuestos”.

La carga fiscal del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) implica que el precio del gas LP, como el de los otros combustibles, siempre sea superior al que se paga en otros países.

Añadió que invertir en infraestructura de almacenamiento es una de las estrategias efectivas, a corto y mediano plazo, para que los precios no fueran tan altos.

En tanto, el cambio de gas LP a gas natural tendría como riesgo una mayor dependencia energética de nuestro país hacia Estados Unidos, de modo que, desde su perspectiva, lo más recomendable sería diversificar las fuentes energéticas.

“Baja California recibe la tercera radiación solar más fuerte en el mundo”, destacó Muñoz Meléndez, quien considera que los habitantes podrían aprovechar esta energía en los hogares y con ello reducir su consumo de un proveedor central.

Por otro lado, recordó que en 2015 la empresa mexicana Zeta Gas fue sancionada por haberse coludido con otras para fijar los precios de gas en Perú. De modo que se pronunció a favor de que el Estado mexicano fomente la competencia y no solo conlleve menores precios sino también más calidad en los energéticos.

En ese sentido, el diputado Ulises Ramírez Núñez interpuso en enero pasado un punto de acuerdo ante la Tercera Comisión de la Permanente, para que la CRE y la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) investiguen el mercado del gas LP, y en caso de encontrar anomalías en la competencia de las empresas, las sancione.

El legislador panista destacó que 76% de los hogares mexicanos emplean el gas LP como principal combustible, por lo que el “impacto a la economía de las familias ha sido brutal en tan solo un año”.

Datos de la Procuraduría Federal del Consumidor indican que durante 2017 se sancionó a 128 empresas por incurrir en irregularidades como no despachar los kilos y litros completos; no exhibir o respetar los precios y vender tanques que no cumplen con las medidas de seguridad requeridas.

En el Reporte de Gaseras, la dependencia federal señala que las empresas Generadores de Energía del Noroeste, SA de CV (Star Gas) y Compañía de Gas de Tijuana, SA de CV (Zeta Gas) presentaron irregularidades, por lo que se les inmovilizaron tres y dos básculas, respectivamente. En tanto, a Gas Silza, SA de CV le fue inmovilizado un vehículo.

 

 

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