Hartos, toman la justicia en sus manos

Foto: Cristian Torres
 
Edición Impresa Lunes, 19 Febrero, 2018 12:00 PM

Residentes del Ejido Lázaro Cárdenas ya estaban cansados de los robos en su zona, y ante la incapacidad de la Policía Municipal de Mexicali para atender los reportes, decidieron organizarse en lo que llaman “una policía comunitaria”. No portan armas ni encarcelan a quienes atrapan robando, pero más de 16 vehículos y 40 personas “patrullan” el ejido. Ha funcionado, ya que desde el 7 de febrero no ha habido asaltos. A los criminales que encuentran, los encaran para que se vayan de la región. La madre de uno de los jóvenes ladrones “detenidos”, se comprometió a cambiarlo de residencia

“No somos autodefensas”, afirmó José Pérez Pérez, comisariado ejidal, desde una silla de plástico postrada en el patio de su casa, la cual hizo de oficina una vez que se integró el comité de vecinos del Ejido Lázaro Cárdenas.

Cansados de la delincuencia en la zona, han decidido tomar la justicia en sus propias manos, desde entonces realizan rondines, mantienen comunicación, corretean y hostigan a delincuentes, incluso algunos ya tuvieron que abandonar el ejido debido a que la “policía comunitaria” no los dejaba en paz.

Es así que desde el 7 de febrero no se registra asalto alguno en la pequeña comunidad rural, localizada a más de media hora por carretera de la ciudad de Mexicali, a poco menos de 15 minutos de Los Algodones, la zona más al norte del municipio.

En Lázaro Cárdenas viven entre 2 mil y 2 mil 200 habitantes, el poblado se puede recorrer en menos de diez minutos y solo algunas calles son pavimentadas.

Entrando al ejido, un grupo de campesinos recorren y vigilan las calles a caballo, además de un pequeño séquito de perros que los siguen a todas partes.

Por la avenida principal se encuentra el domicilio de José Pérez, comisariado ejidal y uno de los pilares para empezar a organizar la “policía comunitaria”. Cansado de los robos, decidió  realizar reuniones de seguridad.

Posteriormente pasaron a la acción: diariamente alrededor de 16 vehículos hacían patrullajes en toda la comunidad, empezaron todos juntos, pero ahora se organizan en grupos, por lo que han decidido comprar señales de advertencia y radios de onda corta para poderse avisar entre ellos y “caer” todos juntos.

Foto: Cortesía.- Detención de ciudadanos.

En su discurso señalan no usar armas para defenderse, debido a que podría resultar contraproducente, sin embargo, Pérez admite que tienen palos y algunas herramientas para ayudarse, pero solo en caso de que el ladrón se ponga agresivo.

 

TRAS LAS REJAS

Curiosamente los habitantes del Ejido Lázaro Cárdenas viven tras las rejas; en la mayoría de las viviendas optaron por, más allá de un perro vigilante, colocar cercos, rejas, algunos hasta cámaras de seguridad, como Sergio Navarro, uno de los impulsores de la “policía comunitaria”.

Residente del ejido desde hace 30 años, afirmó que la delincuencia creció de manera desproporcional, principalmente el robo a casa habitación, hasta que la situación no se pudo contener, de ahí que decidieran unirse. “Ya se metían con las iglesias y las escuelas, y esa fue la principal causa de la mayoría de los vecinos”, explicó.

La estación policiaca más cercana se encuentra en el poblado Benito Juárez, por lo que es muy difícil que los agentes municipales puedan detener a algún delincuente en flagrancia, incluso antes se les marcaba por teléfono y no acudían al llamado.

Afirmó que hay familias dedicadas al 100 por ciento al robo, como el joven que, el viernes 9 de febrero, fue capturado por la comunidad de Lázaro Cárdenas.

“Los delincuentes hicieron del baño arriba del escritorio del director y donde transportan a los niños a la escuela, más lo que se robaron, eso fue un enojo muy grande, la gente sintió que era como una burla de que ‘no nos hacen nada’”, argumentó Sergio Navarro.

La comunidad llegó a un arreglo con la madre del delincuente detenido por ellos, prometiéndoles que ese fin de semana lo llevaría a otro lugar.

“Esa fue la condición de que ya no los anduviera siguiendo la gente, que se iban a cambiar de ejido, se los iba a llevar de aquí, no han dejado de hacerse los rondines por las noches y sí se ve bien tranquilo el ejido”, expuso Navarro.

Agregó que a raíz de los operativos ciudadanos donde se juntan hasta 40 personas para recorrer el ejido, se desarticuló una banda de delincuentes, incluso algunos decidieron abandonar el poblado.

En su opinión, las leyes son el verdadero problema, debido a que tardan más en detener a los ladrones que en ser estos liberados. Como ejemplo, hace poco detuvieron a una persona que se metió al domicilio de un residente que a la par vivía en Estados Unidos.

Cuando por fin llegó la víctima, el sujeto ya había sido liberado porque, al no sacar las cosas de la vivienda, se consideró allanamiento de morada y no robo a casa habitación.

Por su parte, Alejandro Lora, encargado del acercamiento con la comunidad de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, expuso que a razón de la preocupación de los residentes del Ejido Lázaro Cárdenas,  en las últimas tres semanas, tanto la Policía Municipal como la Procuraduría General de Justicia del Estado empezaron a tener acercamiento con el comisariado ejidal para trabajar en operativos y recorridos.

“Hemos hecho varios operativos donde se ha detenido personas por faltas al bando, algunos por delito, incluso por ahí un tipo, ‘El Conga’, que la comunidad menciona como dolor de cabeza, ya está detenido”, concluyó el funcionario municipal.

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